El patrocinio de las justas olímpicas está en juego

El patrocinio de las justas olímpicas está en juego

Agosto 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Felipe Lozano Puche -Corresponsal de El País - Londres

Las firmas patrocinadoras han invertido cerca de mil millones de dólares en los Juegos Olímpicos.

Más allá de los motivos precolombinos, o su tela tricolor, o la marca de ropa que las fabrica, los uniformes de la delegación colombiana en los Juegos Olímpicos de Londres tienen por estos días una característica que los hace inconfundibles, únicos. Puede ser que a primera vista no se note, porque su color se camufla con el amarillo de la bandera colombiana, y cada uno de los integrantes del equipo nacional ha procurado disimularlo lo mejor que puede. Pero si uno se fija bien, en la parte superior de la manga derecha de las chaquetas, casi a la altura del hombro, encontrará pegado un pedazo de cinta.No se trata de un dispositivo de alta tecnología para reducir el sudor, o registrar las alteraciones de los signos cardiacos. Es, simplemente, una cinta aislante amarilla con la que nuestros representantes han cubierto el logo de Coldeportes. Y es que por estos días una de las grandes obsesiones del Comité Olímpico Internacional (COI) es asegurarse de que un evento que se hizo para congregar a la humanidad alrededor del deporte sea el mejor escaparate para las compañías que lo patrocinan. Así, poco importa que el logo de Coldeportes sea en realidad el símbolo del organismo rector de la actividad deportiva de Colombia, si su presencia amenaza con eclipsar la omnipresencia de Adidas, que ha pagado más de 150 millones de dólares para ser la marca de ropa oficial de las justas. No en vano, el COI ha establecido unos lineamientos muy precisos en cuanto a qué logos están permitidos en los uniformes, en dónde deben estar localizados y su tamaño.Pero las restricciones no son únicamente para los deportistas o las comitivas. En una entrevista con la BBC, el presidente del comité organizador sugirió que le sería prohibida la entrada a las instalaciones olímpicas a personas que llevaran puesta una camiseta con el logo de Pepsi. “No, usted probablemente no podría entrar a los estadios de los Juegos con una camiseta con el logo de Pepsi. Coca Cola es uno de nuestros patrocinadores y ha invertido millones de libras para el certamen y también para financiar semilleros deportivos”.Se estima que los principales patrocinadores olímpicos han aportado cerca de $1.000 millones de dólares para financiar los juegos de verano de Londres y los de invierno en Vancouver. Entre ellos se destacan Visa, Coca Cola y McDonald’s, que han tomado toda clase de medidas para asegurarse un retorno a su cuantiosa inversión. Visa, por ejemplo, es la única tarjeta de crédito aceptada en los recintos olímpicos, garantizándose un monopolio sobre las millonarias transacciones que se llevarán a cabo durante las justas. McDonald’s, por su parte, ha instalado cuatro restaurantes en el Parque Olímpico, entre ellos el más grande de los miles que tiene esparcidos alrededor del mundo, con una capacidad para sentar a 1.500 comensales (y aún así, durante la primera semana de competencia se han reportado larguísimas filas a la hora del almuerzo).¿Qué hace una cadena de comida chatarra patrocinando unas competencias deportivas? Para el alcalde de Londres, Boris Johnson, la respuesta es muy sencilla: con unos costos totales de organización que superan los $14 mil millones de dólares, y en medio de una de las peores recesiones económicas de las últimas décadas, no tendría ninguna justificación financiar el evento con recursos de los contribuyentes. La única manera de llevar a cabo los Juegos es, entonces, recurriendo a los patrocinios de las grandes multinacionales.Curioso contratoEl exBeatle Paul McCartney cobró sólo una libra (1,61 euros) por cantar en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres el pasado viernes, al igual que otras estrellas como Mike Oldfield, Dizzee Rascal o Emeli Sande. Según ha confirmado la organización, los principales artistas del espectáculo diseñado por Danny Boyle se habían ofrecido para actuar gratis y percibieron esa cantidad simbólica para posibilitar la firma de un contrato entre las partes, como es habitual en estos casos. Otros actores y bailarines que participaron en la ceremonia, alabada por su originalidad y sentido del humor, cobraron sus tarifas profesionales, si bien la mayoría del reparto fueron voluntarios, de los 15.000 involucrados.

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