El Parkour salta entre las calles de Cali

El Parkour salta entre las calles de Cali

Octubre 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Carlos Bolaños Torrijos -Especial para El País
El Parkour salta entre las calles de Cali

El Parkour consiste en desplazarse de un lugar a otro de la manera más fluida posible, utilizando movimientos determinados.

El Parkour se ha convertido para muchos caleños en un estilo de vida donde pueden unir el cuerpo y la mente. Los fines de semana se desafía la gravedad en la ciudad. Crónica.

Todos los domingos, un grupo de jóvenes le imprime su arte al Museo La Tertulia. El arte del desplazamiento. Una disciplina llamada Parkour que nació en Francia, hace 22 años, y que poco a poco va tomando fuerza entre las juventudes, tanto así que fue incluido en el último video de Jennifer López junto a los cantantes de Reggaeton Wisin y Yandel, llamado Follow The Leader. Sebastián Mantilla, creador del grupo TS Parkour Cali, es el encargado de instruir a jóvenes de colegios de la ciudad sobre la forma de practicar Parkour. Desde las 10:00 de la mañana van llegando a la Tertulia uno por uno los adolescentes que ven en esta disciplina una forma de ejercitarse, además de divertirse y poner a prueba las capacidades físicas de su cuerpo.Simón, uno de los chicos que utiliza el último día de la semana para entrenar con el grupo TS, es el primero en llegar. Vive cerca al sector, viste tenis, sudadera y camisa de algodón. Dice que eso es lo necesario para practicar . Su amor por el Parkour nació luego de ver a un compañero de clase desplazándose entre mesas y pupitres, utilizando las aulas como campo de entrenamiento. "El Parkour consiste en desplazarse de un lugar a otro de la manera más fluida posible, utilizando movimientos determinados", dice Simón. La diferencia de esta disciplina con el deporte llamado Free-runing es que el segundo se mide según los movimientos gimnásticos que se realice durante el desplazamiento, como giros y vueltas, además de la estética. Por el contrario, el Parkour no es competitivo, es gradual y lo que mide cada uno es su avance personal.A medida que el sol se hace más sofocante van llegando los demás ‘traceurs’ o trazadores de rutas, llamados así por ser practicantes del Parkour, cuyo significado literal es camino o ruta. Entre ellos se encuentra Steven, un joven novato que esperaba tener su primera clase. Es moreno, delgado, trae en su espalda un maletín lleno de fe y la esperanzas de poder cambiar la historia de los jóvenes de su barrio donde, según él, ellos prefieren apuntar con una pistola que con un lapicero. Viene a aprender; curioso y sumiso empieza a hacer el calentamiento sin darse cuenta de que su historia rinde tributo a los orígenes del Parkour, que nace en los barrios marginados de la ciudad francesa de Lisses, aunque se dice que su origen real es el Hebertismo o método natural, que consistía en adaptar a los militares de Vietnam a cualquier entorno, facilitando el desplazamiento en el mismo.Sebastián Mantilla se ha convertido en un profesor para estos chicos que están empezando este proceso, el cual inicia como una disciplina y se va convirtiendo en un estilo de vida, según afirman algunos ‘traceurs’. Los chicos saben que esta disciplina es de riesgo, por eso comienzan a trotar alrededor del Museo durante quince minutos, luego realizan ejercicios de estiramiento para después empezar el proceso de acondicionamiento físico.Mientras tanto, Sebastián relata que conoció la disciplina en una exposición de fotografía y que a partir de ahí empezó a practicar con Sifakas, el primer grupo de Parkour en Cali, para luego crear su propio grupo, TS. Sifakas dio el primer salto Sifakas inició el Parkour en la ciudad. Fue llamado así en honor a un animal silvestre, característico por su habilidad para saltar. El grupo nace ocho años atrás luego de que un conjunto de jóvenes estudiantes de la Universidad del Valle observaron una película en la cual se exponía un nuevo deporte extremo. Los jóvenes caleños estaban entusiasmados con las acrobacias que hacían los personajes de la película, la pausaron cuando transcurría solo la mitad de la misma, y empezaron a realizar saltos y piruetas en la Facultad de Arte.Delirantes empiezan un proceso de aprendizaje sobre esta disciplina, viendo películas, contactando ‘traceurs’ de otros países, ensayando movimientos, saltando entre muros y paredes, y sintiendo la sensación de libertad.Poco a poco estos jóvenes fueron convirtiendo el Parkour en su estilo de vida; saltando el tiempo, escalando hacia la felicidad. La perseverancia se convirtió en la sombra que al oído les repetía la palabra fluidez, fluidez, fluidez. Emigraron hacia las calles de la ciudad, colonizando parques y centros culturales con sus movimientos. Fue el gran salto y muchos otros jóvenes, ansiosos por saber de qué se trataba, empezaron a congeniar con los ‘traceurs’ y poco a poco fue creciendo el número de practicantes.Esa evolución del Parkour en Cali dio origen a que muchos chicos de los colegios de la ciudad se interesaran por esta disciplina. Ese es el caso de Simón y los demás chicos que son instruidos por Sebastián, quien tuvo la iniciativa de formar su propio grupo, con el fin prevenir lesiones entre las personas que practicaban el Parkour sin ningún tipo de fundamentación.Sin embargo la persona elemental en el proceso de fortalecimiento muscular, acondicionamiento físico y resistencia aeróbica fue Pablo Yepes, educador físico que les enfatiza a los jóvenes sobre las fases necesarias que deben hacer antes de empezar a practicar.Liga de GimnasiaAl mismo tiempo que Sebastián está en el Museo La Tertulia con su grupo TS, la Liga de Gimnasia del Valle se atiborra de gritos y aplausos —plas, plas, plas—. Son los antiguos miembros del grupos Sifakas que han venido en compañía de otros jóvenes pertenecientes a más grupos de la ciudad. Se dan aliento entre los saltos y se felicitan entre ellos para dar ánimo a los más osados, a los que forzan las capacidades de su cuerpo y le dan una bofetada a la gravedad. Entre ellos está Pablo Añasco, licenciado en Educación Física y Deporte. Es un hombre trigueño, fornido, de pelo largo y desordenado, al que llaman ‘Gokú’. Pablo respira profundo, levanta la mirada y con un grito digno de espartano, empieza su recorrido entre las colchonetas que cubren el suelo, evadiendo el viento y con su mirada puesta hacia un punto fijo. Se eleva, flota en el aire, tic-tac,tic-tac, marcan las manecillas del reloj mientras se sostiene en el aire, ti-tac, tic-tac. Cae sobre sus dos piernas y vuelve a respirar mientras los demás aplauden, ese es ‘Gokú’.Junto a Pablo se encuentra Ancízar Gallego, un polifacético joven que tiene sus brazos cubiertos con un suéter blanco. Ancízar empieza a calentar con unos pasos de breakdance, lleva puesta una gorra blanca que ayuda a deslizar mejor su cabeza a la hora de apoyarla en el suelo y una sudadera que le facilita moverse mejor. Ancízar, quien es coreógrafo del show Ensálsate, es apodado ‘Borrador’ y es uno de los precursores del Parkour en la ciudad. El apelativo se lo ganó por ser el mejor. Es recursivo e innovador y, como dicen sus amigos, siempre “los borra a todos”. Ancízar sonríe mientras baila, corre hacia la pared y hace una "mortal" impulsándose solo con los pies y realizando una vuelta de 360 grados. Sigue sonriendo, es su personalidad, jovial, alegre y talentoso.Paralelamente en el Museo La Tertulia, Sebastián y su grupo TS concluye su entreno para ir a descansar, Simón ha perfeccionado algunos movimientos, mientras que Steven ya piensa con ansias en la próxima clase para seguir desafiando las capacidades de su cuerpo. Termina la jornada y los “traceurs” plantean propuestas con el fin de obtener un lugar propio donde practicar el Parkour. Frase "Decidí crear el grupo TS con el fin de que las personas entrenaran de forma adecuada y no se lastimaran”, Sebastián Mantilla - creador del grupo TS Parkour Cali.

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