El motocrosista caleño Mauricio Ospina vive su más dura prueba

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En una clínica de México, el deportista lucha por sobrevivir tras varias cirugías en su cabeza por un accidente antes de una competencia.

El motocrosista caleño Mauricio Ospina vive su más dura prueba

Abril 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Leonard Gutiérrez Bueno - Reportero de El País
El motocrosista caleño Mauricio Ospina vive su más dura prueba

Mauricio Ospina, motociclista caleño.

En una clínica de México, el deportista lucha por sobrevivir tras varias cirugías en su cabeza por un accidente antes de una competencia.

Una bicicleta Proracing, un regalo de su papá cuando tenía 18 años, cambió la vida de Mauricio Ospina para siempre. Con el tiempo, el amor por los pedalazos se transformó y convirtió al caleño en uno de los mejores motocrosistas de Colombia.

Aunque el amor por esta disciplina por poco acaba con su vida en una competencia en México, y hoy lo tiene en la sala de cuidados intensivos de una clínica, el amor por la adrenalina, la velocidad y las alturas seguramente no harán que el piloto  dé su brazo a torcer, y mucho menos lo harán olvidar que su vida irá siempre prendida a los manubrios de una moto.

A sus 32 años Mauricio ya puede escribir un libro de todas las hazañas que ha conseguido arriesgando su humanidad una y otra vez. Incluso, en una de sus páginas  tendría que hablar del día que tuvo frente a frente  la muerte.

La familia Ospina Santa se hizo en el popular barrio de Floralia, en el nororiente de la ciudad, pero diariamente cruzaba la frontera imaginaria para visitar al vecino más cercano, el barrio Guaduales, donde de la mano de los hermanos Juan, Andrés y Jhonatan, comenzó a convertirse en una verdadera ‘leyenda urbana’ de este deporte.

No había fin de semana en el que los hermanos no salieran en sus bicicletas haciendo una y otra vez sus movimientos, mientras con sus propias manos y con la ayuda de quienes se acercaban por curiosidad iban puliendo un escenario que con el tiempo sería sede hasta de campeonatos departamentales y nacionales

“Con mi hermano hemos sido deportistas toda la vida, aquí nunca nos han apoyado. La Secretaría del Deporte nunca nos ha querido ayudar, por eso hoy tenemos hacer pistas en Palmira, Jamundí y fuera de la ciudad. En este momento, no contamos tampoco con el manejo de una pista que existe gracias a nosotros”, aseguró Jhonatan, el tercero de los cuatro hermanos, y quien ha estado al tanto de lo que sucede con Mauricio en México.

Después de aquella bicicleta regalada por su padre, faltaría otro instante en el que Mauricio se convencería de lo que realmente quería para su vida. En una competencia vio los saltos de Sebastián ‘Tatán’ Mejía, quien sin querer sirvió de inspiración para un joven caleño que buscaba darle rienda suelta a toda la adrenalina que recorría su cuerpo.

El deportista vallecaucano decidió lo que quería ser y su talento quedó en evidencia de inmediato. Y  no tuvo que esperar mucho para comenzar a mandar en cuanta competencia se presentaba. En 1999, Mauricio se ganó sus primeros quinientos mil pesos en Bogotá, donde demostró tanta pericia, que de inmediato se robó los aplausos.

Lo que vendría los años posteriores no estaba ni siquiera en los planes de aquel chico de Floralia, que solo soñaba con brincar de un lado al otro con la bicicleta que le regaló su papá.

Durante nueve años consecutivos, Mauricio se convirtió en un pionero y la revelación más importante del BMX en el Valle del Cauca, y uno de los más sobresalientes, consiguiendo quedarse con cuanto campeonato nacional había en territorio colombiano. 

Hoy, el deportista está a la altura de ‘Tatán’, con quien tiene la oportunidad de compartir en el mismo equipo, el Celerity Rock Style, club en el que precisamente se encuentra vinculado en la actualidad.

El talento del caleño se desbordó y con el pasar del tiempo no encontraba quién pudiera acelerar  igual que él mientras estaba en el aire. Ganarle se hizo casi  imposible. Esa fue la señal inequívoca de que había llegado el momento de recorrer nuevos caminos y fue cuando apareció el Freestyle Motocross, con el que se asomaron nuevos retos y desafíos diferentes.

“Siete millones de pesos le costó su primera moto en el año 2010. Él tenía muchos sueños y es lo que ha querido, y por eso hizo el esfuerzo para tenerla”, aseguró su hermano Jhonatan, quien en su momento también lo ayudó para que pudiera hacer realidad un paso más.

Actualmente, gracias al equipo en el que se encuentra, Mauricio tiene la oportunidad de estar en exhibiciones dentro y fuera del país, donde principalmente ha destacado su desempeño sobre ruedas, porque lastimosamente en Cali apenas se enteraron quién es tras su terrible suceso.

El 18 de abril será seguramente la página más triste en la carrera de Mauricio Ospina. 

El avezado piloto se encontraba compitiendo en el  Freestyle Masters México, donde el colombiano, algunos minutos antes de la competencia, se encontraba entrenando, y sufrió un fuerte impacto en la cabeza tras caer en una gradería metálica. Esto le ocasionó graves heridas, obligando a que posteriormente tuvieran que ponerlo en estado de coma inducido y someterlo luego a una operación de nueve horas.

“Me hacen mucha falta mis padres y mi familia. Para mí todo esto que está pasando es muy duro y me duele estar tan lejos de mis seres queridos”, aseguró el piloto para El País por medio de su hermano Jhonatan, en uno de los pocos momentos en los que ha podido hablar telefónicamente desde México.

 Si bien es cierto que la recuperación va por buen camino y los galenos han manifestado  que podría ser dado de alta en dos semanas, también es cierto que Mauricio Ospina no podrá regresar tan rápido al mundo de la velocidad y las ruedas.

Entre seis meses y un año podría tardar el retorno del caleño a las pistas, dependiendo del avance de la recuperación que pueda tener.

“Mi hermano no le teme a la muerte, va salir de esto porque somos fuertes; si no fuera así, no entrenaríamos”, aseguró Jhonatan.

Después de la tormenta viene la calma y parece que poco a poco la tranquilidad retorna a la familia del caleño, quien seguramente pronto volverá a estar en medio de los suyos.

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