Deporte Extremo: Las dos caras de Vanessa

Deporte Extremo: Las dos caras de Vanessa

Marzo 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Leonard Gutiérrez Bueno - Redacción de El País
Deporte Extremo: Las dos caras de Vanessa

Vanesa Cadena, una chica que en el día tiene un empleo normal y en la noche es una verdadera luchadora.

Vanessa es en el día publicista y en las noches la única practicante del Valle en las artes marciales mixtas. Tres atracos la llevaron a cambiar su estilo de vida.

La primera impresión que da Vanessa Cadena es la de una verdadera ‘mujer maravilla’. Contrario a la mítica héroe de la serie de televisión de finales de los setenta y comienzos de los ochenta, esta vallecaucana no tiene ningún lazo mágico, brazaletes ni mucho menos un avión invisible. Ella está lejos de vivir en un mundo de fantasía. De hecho, podríamos decir que es una verdadera heroína, una de carne y hueso, la típica mujer guerrera colombiana, mezcla de rudeza y feminidad a flor de piel, una combinación tan propia, que se hace invisible ante el prototipo y ternura que transmite.Vanessa es en la mañana una princesa, pero en la noche una guerrera, una luchadora que toma esa forma como un método de supervivencia, en una sociedad en la que todos los días la selva de cemento parece ser una jaula en la que las mujeres son la presa fácil. Diariamente la hija de don Héctor y doña Edelmira sale de su casa en el sur de la ciudad a cumplir con sus funciones como publicista. La pinta no es para nada diferente a la de una caleña más que madruga a cumplir una jornada que inicia a las 8:00 de la mañana y concluye sobre las 6:30 de la tarde. Ese es su primer combate, el mismo que muchas otras jóvenes como ella tienen que enfrentar a diario. Las uñas son una gama de colores, unas verdes, otras amarillas, y algunas simplemente hacen juego, algo muy a la moda. Su aroma y su ropa, los de una caleña que va a laborar y que se camufla entre muchas, mientras su pestañina y la base que cubre su rostro ni siquiera dejan asomar la más dura de sus versiones.“Siempre tuve la duda de si me dedicaba al deporte o la publicidad. Cuando tuve que tomar la decisión, me quedé con lo segundo, porque siempre he considerado que soy muy creativa y es la parte que me gusta, pero el deporte siempre ha estado en mi vida”, dice Vanessa, quien en 2009 se graduó en la Academia de Dibujo Profesional, aún cuando en su mente el deporte siempre ocupó el primer lugar.El kung fu, hap kido, sanda, muay thai y el jiu jitsu, más que sus amigos, son sus mecanismos de defensa, cuatro artes marciales distintas que prácticamente se han convertido en su religión, en su estilo de vida, el que en cualquier momento, incluso, le puede salvar de situaciones de riesgo.“Me robaron tres veces en el mismo mes, eso fue en el 2007. Desde ese momento tomé la decisión de aprender a defenderme, porque, la verdad, ya estaba cansada de que me vieran siempre como débil, que como a muchas mujeres me intentaran atracar; se volvió como el pan de cada día, esa fue la principal razón por la que tomé el camino de la defensa personal”, explica.El kung fu fue la primera de las artes marciales a la que recurrió. Una vez comenzó a pulir la técnica no pudo dejar de entrenar tan fuerte, que ese amor creciente por esta disciplina le hizo explorar otros caminos, a tal punto de ser en la actualidad una verdadera experta en el arte de los deportes de combate y la defensa personal, aunque su pinta y labor mañanera no lo sugieran.A las 6:30 de la tarde termina el trabajo de la publicista, la mitad tierna de Vanessa, y precisamente a partir de ese momento, comienza la que muchos ignoran y que los ladrones de turno no quisieran conocer.Desde el centro de la ciudad se transporta en su moto a la sede de su escuela Warriors, donde a diario entrena desde las 7:00 de la noche durante tres horas. Allí, sus compañeros, todos hombres, no tienen consideraciones de ningún tipo para medirse con ella en el rito de la lucha.“A mi familia no le gusta mucho que esté en este tipo de deportes. Siempre me dicen que cómo me expongo a que me puedan lastimar, dañar la cara y entrenar estas disciplinas. No me han prohibido nunca que lo haga, pero no cuento con el apoyo de ellos”, dice Vanessa, quien explicó que su padre es quien menos está contento con que “la niña de la casa se dé de golpes con hombres”.Pero hasta cierto punto puede resultar comprensible que sus padres no vean bien que entrene estos deportes, y mucho menos ahora. Vanessa es la única deportista de artes marciales mixtas que hay en nuestro departamento. Su conocimiento sobre varios tipos de combate le quedaron como anillo al dedo, ya que puede practicar este deporte, pero soportando a diario los fuertes golpes de sus compañeros, quienes la ayudan para que esté a la altura de otras chicas en Colombia.Entrenamiento funcional, el cual es muy fuerte y exige su mejor trabajo físico, además del cardio y la lucha con sus rivales de turno, hacen parte de una rutina diaria que debe cumplir después de una larga jornada de trabajo de lunes a sábado. Ella no sale en las noches a tomarse un té con sus amigas, a ver un película o caminar por cualquier calle de Cali. Todo lo contrario, corre a pegarse puños con unos hombres que, según ella misma, a pesar de vivir en un mundo rudo, nunca le han hecho demostraciones de machismo.“Mis entrenos diarios y durante toda la semana son con hombres, ellos me tratan igual a cualquiera de sus rivales. En muchos casos lo que evitan es no maltratarme más de la cuenta, pero este es un deporte de combate, es fuerte y resulta que en ocasiones no se pueden evitar los golpes. De esa manera ellos me demuestran que no hay ninguna clase de machismo, me enseñan lo que saben y sé que lo que hacen es precisamente para que pueda mejorar y yo eso lo tengo muy claro cada vez que trabajo con ellos en el ring”, dice de manera muy sutil, sin perder ni una pizca de feminidad, mientras acomoda su rubia cabellera y el sudor se desliza lentamente por su mejilla y su respiración muestra síntomas de cansancio.Vanessa se define como “una apasionada” que ama su profesión como publicista y su complemento de vida, la chica luchadora que termina literalmente cada día de su vida a las patadas.“En las mañanas soy una trabajadora, la publicista que todos los días se levanta para dar lo mejor, y en la tarde, cuando me cambio mi ropa deportiva para subirme al tatami, soy Vanessa Cadena la deportista, una apasionada que por cada cosa en su momento entrega lo mejor”, explica, y casi que de inmediato se atreve a invitar a las mujeres para que sigan sus pasos.“Yo sé que hay muchas mujeres interesadas, pero no se atreven, les da algo de miedo. Les digo que no lo tengan, la preparación con los hombres es vital porque nos ayudan a formarnos más fuertes”, asegura. Los sueños de Vanessa Cadena apuntan, como una de sus mejores patadas, a la superación. Hoy, quiere ser la pionera de las luchadoras de artes marciales mixtas en el Valle, por supuesto buscar un lugar en el plano nacional, donde en algunas regiones ya tienen ventajas.Tres atracos la hicieron más fuerte y tres infortunios la convirtieron en una luchadora de la vida. Lo cierto es que ahora ella es un ejemplo de mujer que ha demostrado que no se puede dejar de ser femenina, incluso, aunque a veces tenga que ser la más ruda.La Frase* "Creo que este tipo de deportes son nuevas alternativas para la ciudad, pero la verdad no se cuenta con el apoyo necesario para que sigan creciendo mucho más en Cali".Vanessa Cadena, DeportistaEn Números27 años tiene Vanessa Cadena, quien pronto podría pelear en la ciudad de Bogotá.6 años tiene entrenando la caleña cuatro tipos de artes marciales diferentes.

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