“Dejo todo en la cancha por la camiseta de América de Cali": Ernesto ‘Tecla’ Farías

Mayo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Por César Polanía - Editor de Afición
“Dejo todo en la cancha por la camiseta de América de Cali

225 goles ha marcado Ernesto el ‘Tecla’ Farías desde su debut como jugador profesional.

El delantero argentino, de 35 años, es el principal referente del América. Afirma que ha habido ofertas para jugar en clubes de la Primera en Colombia, pero su corazón es rojo y solo piensa en el ascenso, el reto que asumió cuando llegó.

En la calle dicen que para que el América ascienda debe contratar diez ‘Teclas’ más, en alusión a la entrega, el sacrificio y los goles del delantero argentino Ernesto Farías, quien tiene 35 años, pero corre y lucha cada pelota en la cancha como si anduviera por los 20.

Él, lejano siempre a la prensa y consecuente con el bajo perfil como estilo de vida, se limita simplemente a decir que así le enseñaron a jugar fútbol y que así lo siente todavía.

Llegó a Cali hace un año cargado de ilusiones, como lo hizo cuando jugó en Italia con el Palermo, en Portugal con el Oporto, en México con el Toluca, en Brasil con el Cruzeiro o en Uruguay con el Danubio. Ilusiones que aún no se concretan, que le siguen tallando por dentro y que no son más que el anhelado ascenso del América.

Charreteras tiene: un campeonato suramericano con la Selección Argentina Sub 20, cinco títulos en Portugal con el Oporto, otro más con el Cruzeiro en Brasil y máximo goleador de una liga con Estudiantes de La Plata y de una Libertadores con el River Plate. Y, sin embargo, asumió el reto de batallar en la B para retirarse del fútbol con una conquista más en su vitrina. Y ahí se mantiene. Porque a comienzos del año pudo dejar las toldas rojas para jugar en la A luego del coqueteo de un par de clubes de la liga colombiana, pero prefirió serle fiel al reto con que llegó a Colombia.

Hoy, el ‘Tecla’, uno de los más veteranos del América, es el principal referente de los ‘Diablos rojos’ y sobre sus goles están cifradas las esperanzas de los hinchas. Ya acumula 24 —7 en esta temporada y 17 en la anterior— y va por más, porque su lucha es inagotable. Por eso, y pese a su lejanía con los medios, El País lo invitó a hablar sobre su presente y el del América, previo al partido de esta noche frente a Barranquilla como visitante por el torneo de ascenso.

Poco a poco usted se fue metiendo en el corazón de los americanos, que hoy lo tienen como un ídolo...

Creo que la palabra ídolo es muy grande. Para ganarme ese reconocimiento debo conseguir cosas más significativas, pero sí siento que la gente me respeta y me quiere por lo que hago en la cancha, donde dejo todo por esta camiseta.

¿También el hincha americano se ha metido en su corazón?

Le tengo un cariño especia al América y los hinchas por muchas cosas. Aquí me han recibido a mí y a mi familia con mucho aprecio y respeto, y eso lo valoro; y luego, en el día a día tratamos de conseguir un objetivo, que es el ascenso, y eso me une en los mismos intereses con los aficionados. Cada sufrimiento y cada alegría son mutuos.

Un jugador de 35 años ya es veterano para el fútbol, pero en la cancha usted corre como un muchacho de 20. ¿De dónde saca tanto oxígeno y tantas piernas?

Siempre me entreno y me cuido muy bien. Lo he hecho en toda mi carrera, me he acostumbrado a estar al máximo. Obviamente cuando los años pasan no estás como al principio, pero el sacrificio y la entrega siempre van a estar ahí.

La gente en la calle dice que para que América ascienda necesita diez ‘Teclas’ más...

Los chicos también dejan todo en la cancha y cada jugador tiene distintas maneras de hacerlo. Siento que en América todos estamos comprometidos y sintonizados en el mismo objetivo.

Pese a ello, a este América le ha costado el ascenso...

En la temporada pasada perdimos una gran opción de regresar a la A en los partidos contra Cartagena y Bucaramanga como visitantes, porque lo tuvimos todo para ganar. Luego las cosas se nos complicaron y los errores nos costaron.

Ya vamos llegando a la mitad del torneo y América no encuentra un fútbol que convenza a los hinchas. ¿Cuáles son las razones?

Son muchas circunstancias. El hincha es muy pasional y eso es natural, pero apenas estamos tratando de ajustar cosas con compañeros nuevos. No es fácil armar un equipo. La palabra equipo no se reduce a uno o dos jugadores y a veces a los entrenadores les cuesta encontrar justamente lo que necesitan.

¿Le costó al técnico Alberto Suárez, al punto que se fue del equipo?

Hasta donde estuvo Suárez, América ha sido un equipo irregular que no ha encontrado todavía lo justo. Esa sería una repuesta que podría dar mejor el profesor Suárez.

¿Cuál es esa gran fortaleza y cuál es esa gran debilidad que hoy tiene el equipo?

Todavía tenemos que encontrar la idea de fútbol que queremos y ojalá podamos llegar a esa contundencia que tuvimos la temporada pasada en el ataque. Y en la parte posterior debemos ser más fuertes, más sólidos. El grupo es consciente de que debe mejorar mucho y ese ya es un buen principio.

¿A veces no se arrepiente de haber venido a jugar con el América en la B, cuando tiene un palmarés que ha sido exitoso?

No. Nunca. Cuando vine acá supe qué reto tenía en mente. Si logro ascender con América, ese sería otro logro importante en mi carrera. Quiero la gloria con América, un club que hoy está en la B, pero no por ello deja de ser grande en el concierto suramericano. Obviamente en tu carrera nunca sueñas estar en la B, pero sí puedes soñar con que un equipo grande regrese a la A.

¿Su ilusión es terminar su carrera en América con el ascenso o sigue algo más para el ‘Tecla’?

Mi sueño inmediato es ascender con América y jugar al menos un año en Primera. ¿Qué pasará después si eso sucede? No lo sé aún. Esperemos a que se nos vayan dando las cosas. Por lo pronto, por mi cabeza no pasa retirarme sin ascender.

¿Y si un equipo de la A lo seduce el otro semestre?

Siempre la prioridad la va a tener América y así lo dejé claro en diciembre, cuando hubo un par de ofertas. Este equipo me abrió las puertas y me siento muy cómodo aquí. Mi corazón está con el América y solo pienso en el ascenso.

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