Cúcuta Deportivo respiró con el triunfo ante Boyacá Chicó

Cúcuta Deportivo respiró con el triunfo ante Boyacá Chicó

Octubre 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Luis Martín Mesa - Colprensa
Cúcuta Deportivo respiró con el triunfo ante Boyacá Chicó

Cúcuta Deportivo derrotó 2-0 a Boyacá Chicó en duelo correspondiente a la jornada 12 de la Liga Postobón II.

El partido, que por poco se complica gracias a la regular gestión del árbitro Restrepo, terminó igual a como terminó el juego entre los dos mismos equipos, en medio de agresiones y la abierta protesta del Chicó.

Jugando regular, en medio de un arbitraje muy cuestionado (que dejó dos expulsiones para el Chicó) y aprovechando los crasos errores de Chicó, el Cúcuta Deportivo logró un triunfo 2-0 ante el combinado boyacense de Alberto Gamero, en Yopal. El triunfo le permite al Cúcuta soñar con la opción de calificar a los cuadrangulares semifinales de la Liga Postobón y desterrar el fantasma del descenso. Los goles corrieron por cuenta de Henry ‘el diablo’ Hernández y Leonardo Castro, ambos en el segundo puesto. Dos cambios obligados por lesiones en Cúcuta, un remate motilón que pegó en el palo, tres aproximaciones con cierto peligro contra el arco boyacense y calor, mucho calor, fue lo que vivió en el primer tiempo del partido en Yopal, la escasa concurrencia que se hizo presente en el estadio Santiago de las Atalayas. Por su parte, adormecido por el calor, Boyacá Chicó solamente tuvo para inquietar el arco del cancerbero cucuteño Luis Estacio, un par de remates en los pies de John Gualé y una jugada de triple disparo en la que no fueron capaces de embocarla ni Gualé, ni Jeysen Núñez, ni Diego Chica, luego de una desinteligencia de la zaga cucuteña, sobre el minuto 30 del partido. A partir de los constantes movimientos en el frente de ataque del siempre entusiasta Mateo Fígoli y de una tarde que comenzó auspiciosa para el argentino Emmanuel Molina, el Cúcuta entró arrollando a Chicó que se recostó en su propia área durante los primeros minutos. La presión motilona llevó a Johny Mostacilla a cometer una falta en mitad del campo contra Sebastián Botero, jugada que le costó la amarilla que sin dudarlo le mostró el árbitro Sebastián Restrepo. Pero poco a poco, la dupla Molina – Fígoli comenzó a naufragar en sus propios errores y la falta de efectividad del ‘diablo’ Henry Hernández que tuvo tres opciones, una de las cuales tuvo la mala suerte de pegar en la base del palo derecho sin que ninguno de los cucuteños tuviera capacidad de reacción para meter la pelota. Las lesiones de los jugadores cucuteños, el defensa Carlos Saa y Damián Malrechauffe, en jugadas aisladas, a los minutos 16 y 32, obligaron al técnico Óscar Quintabani a recomponer la línea defensiva, con los ingresos de Javier Valencia y Leonardo Castro a quienes se les notó el nerviosismo y la falta de juego de conjunto. Chicó, sin embargo, no supo aprovechar esas ventajas y aunque tuvo al final del primer tiempo un par de opciones en los pies de Jeysen Núñez y Diego Chica, no pudo vulnerar el arco cucuteño. El segundo tiempo arrancó con un Cúcuta más desordenado que el conjunto del primer tiempo, aunque trató de imprimir vértigo con la conexión futbolística que siguieron intentando Fígoli y Emmanuel Molina, los motilones no lograban encontrar la llave del para abrir el arco boyacense. La ventaja para Cúcuta fue que Chicó seguía tan dormido como en el primer tiempo; tampoco los hombres de Gamero lograban hilvanar alguna jugada de peligro en el arco de Luis Estacio que era uno más de los 600 aburridos espectadores del Santiago de Las Atalayas. Hasta que un rechazo largo de la zaga boyacense, al minuto 60 del juego, que fue cazado en mitad de cancha por el defensa Edwin Rivas se convirtió en un pase profundo a la espalda de la defensa que salía y fue tomada a contrapié por Henry ‘el diablo’ Hernández que con un remate templado venció a Carlos Abella que se estiró inútilmente y no pudo evitar la caída de su pórtico. El gol desperezó en forma momentánea a los aficionados y a los propios jugadores del Cúcuta que se convencieron que sí eran capaces de ganar el partido que poco a poco comenzó a levantar en el nivel de juego. Con la confianza de la ventaja, los motilones comenzaron a hacer sentir su resistencia al clima y se apoderaron de algunos sectores de la cancha ante la impotencia de los boyacenses cuya línea de volantes ni Yeison Gordillo, ni Diego Chica fue capaz de tapar la constante salida de Molina, sus combinaciones con Fígoli y las incursiones del ‘diablo’ Hernández que después de una larga sequía goleadora volvía a probar las mieles del gol. La segunda anotación llegó producto de un certero golpe de cabeza de uno de los hombres ingresados por Quintabani; a los 80 minutos del juego, cuando Chicó pretendía insinuar una tibia reacción, un cobro de esquina de Emmanuel Molina fue capitalizado en la mitad del área por Leonardo Castro que marcó el segundo gol cucuteño que ya empezó a soñar con un triunfo ante el conjunto boyacense. El partido reservó todas las emociones para la parte final pues producto de la segunda anotación, Chicó se lanzó a buscar al menos el descuento que lo tuvo en los pies del ingresado James Castro que no alcanzó a conectar una pelota luego de un rechazo apresurado de Rivas. Y fue precisamente una disputa de un balón, cuando el volante boyacense Juan Mahecha agredió con un codazo a Javier Flórez, falta que le significa una roja directa. La segunda expulsión la determinó el central sobre Elvis Perlaza, cuando ya un descompuesto Chicó trataba desesperadamente de lograr el descuento.

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