Cruzar Los Andes con parkinson

Cruzar Los Andes con parkinson

Marzo 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos - Reportero de El País
Cruzar Los Andes con parkinson

Álvaro Maya, adelante. Marcello Carcano lo sigue. Llegaron juntos hasta el final.

Marcello Carcano, un panadero italiano, residente en Cali desde hace décadas, hizo el Cruce de los Andes 2013, 103 kilómetros de trote por montañas agrestes, volcánicas. Y tiene parkinson.

Era tan temprano. Y ves este volcán Villarica que es una cosa mágica. La nieve se pone rosada, por el sol. Es muy emocionante.Marcello Carcano, 51 años, cabello corto cano, gafas colgadas al cuello, está sentado en una de las mesas de su panadería ubicada en el oeste de Cali. Al frente tiene una taza de café y un computador portátil en el que mira fotos de su travesía mientras habla. Sus manos tiemblan. - Y llega el momento de la salida. En total son 103 kilómetros que debes recorrer en tres etapas. La primera de 31 kilómetros, la segunda de 42 y la tercera de 30. Todos los días el cansancio aumenta. Tenía llagas, ampollas. Las uñas de los pies las perdí. Se me pusieron negras. Pero tenía que llegar. Pasar la meta era una metáfora de la esperanza para millones de personas en el mundo. Marcello nació en Como, Italia. Desde la década del 90 vive en Cali. Aunque estudió derecho, jamás lo ejerció. Cuando era niño su papá, mientras compraba cigarrillos los domingos, lo dejaba en la panadería de un familiar. Y allí, viendo, aprendió a hacer pan, aunque eso de cocinar para un italiano parece innato. Nacen aprendidos. El primer plato que cocinó Marcello fue pastas a la carbonara para una decena de amigos. Tenía 15 años y nadie le había enseñado.Pero Marcello no solo es un panadero capaz de hacer panes adictivos. Su otra pasión es el deporte. De niño jugaba fútbol. Era un arquero bastante regular, hincha del Milán, su religión. También fue karateca, llegó a cinta azul. Y siempre trotó. Siempre trota. A las 5:15 a.m. está en la calle. Sus manos, ahora que toma un sorbo de café, siguen temblando. La taza va sutilmente de un lado a otro. - "Los pies me traicionaron. Llegó un momento en el que el dolor por las uñas quebradas era insoportable. Pero la fuerza para subir y bajar esas montañas la mantuve gracias al entreno que había tenido en el gimnasio y a la ayuda de mi compañero de equipo, Álvaro Maya. Es un motivador". Marcello Carcano hizo parte de los 54 caleños que participaron en febrero de 2013 del Cruce de Los Andes, la carrera de aventuras más exigente de América del Sur que atraviesa Chile hasta llegar a Argentina por la cordillera. Todo eso trotando y caminando por terrenos rocosos, lisos, filosos, agrestes. Entre casi 2.000 deportistas de alto rendimiento, él y su compañero ocuparon el puesto 539. Marcello Carcano tiene parkinson. II Gerardo Hernández Ávila, neurocirujano, Fundador de la Fundación Parkinson de Colombia, es su médico. El día que Marcello regresó a Cali, canceló sus citas. Quería decirle algo: - "¿Te alcanzas a imaginar la dimensión del logro que has conseguido? No es un triunfo, es una hazaña. Te has demostrado a ti mismo todo lo que puedes conseguir. No hay ninguno como tú en el Cruce de los Andes. Eres el más grande de todos". Después, le dio un abrazo. Marcello se ríe. Cada que le muestra las fotos a Gerardo, el médico se impresiona de nuevo por lo que hizo. En las fotos se le ve sorteando precipicios empapado de sudor. Una de las consecuencias del parkinson es la pérdida del equilibrio. La enfermedad es una alteración del sistema nervioso central. Básicamente, el cuerpo deja de producir dopamina, una hormona y neurotransmisor.Sin la cantidad suficiente de esa sustancia se esfuma la capacidad de hacer movimientos controlados. Con el tiempo, si no se trata la enfermedad, además del temblor involuntario, se pierde la fuerza en los músculos, el cuerpo se vuelve rígido. Algunos pacientes pueden llegar al punto de no poder caminar. Nadie se muere por parkinson pero muchos dejan de vivir, deciden pasar los días solos, frente a un televisor. En 2006 el dedo índice de la mano derecha de Marcello empezó a temblar sin explicación. - "Yo no me asusté. Lo tomé con tranquilidad. No lloré, nada. Simplemente pregunté: ¿qué puedo hacer?"El médico que lo atendió en ese entonces le dijo: "tómese esta pastilla y no haga ejercicio". Marcello hizo caso durante un año.Pero su condición física se fue a pique. Daba apenas unos pasos y se ahogaba. La teoría de la época era que un paciente de parkinson en reposo no gastaba la poca dopamina que tenía. Error. Un paciente con parkinson en reposo es alguien fatigado, cansado, vencido por la enfermedad. Marcelo Carcano hace sentadillas cargando pesas de 120 kilos. - "La aceptación del diagnóstico, el soporte emocional y la actividad física son indispensables en el tratamiento", dice Gerardo Hernández. El ejercicio fortalece los músculos debilitados, es posible que detenga el avance de la enfermedad. Un año después del diagnóstico, Marcello estaba en la Fundación Parkinson de Colombia. Allí volvió al ejercicio. También en Sportlab, un gimnasio de entrenamiento de alto rendimiento. Juan Manuel Velasco, uno de los socios e instructores, dice que a Marcello no lo trata con condescendencia, le exige igual que a los demás. En Sportlab, justamente, lo invitaron al reto: ir al Cruce de Los Andes. III En septiembre de 2012 Marcello empezó a entrenar. Todos los días hacía pesas, clases aeróbicas. En la Fundación, además, continuaba con sus clases de equilibrio y respiración. Trotar con la enfermedad exige, primero, aprender de nuevo a caminar, recuperar el equilibrio, haciendo caminatas en línea recta. También exige aprender a respirar. Se debe inflar totalmente el estómago. Respiración diafragmática para fortalecer los músculos respiratorios que también el parkinson debilita, adormece, daña.-Los fines de semana, con los del gimnasio, salíamos de travesía. Íbamos hasta el kilómetro 18, el corregimiento La Elivira, Golondrinas, Dapa. En enero de 2013 salimos un puente festivo. Fuimos hasta Los Farallones. Estábamos listos. IV El Cruce empezó en Pucón, Chile, rodeando los volcanes Villarrica, Quetrupillán y Lanín para terminar en Junín, Argentina. En las noches, mientras descansaba en una carpa, Marcello escribió un diario. Primer día, jueves 7 de febrero. Va a mil con su compañero Álvaro. No siente cansancio. Los pies golpean una y otra vez con las piedras. No importa. Siguen. Llegan en un tiempo récord. 32 kilómetros en 5 horas y 40 minutos. Están en el primer lote y hay tiempo para bromas. Un periodista de televisión entrevista a Marcello. Cómo no. Es el único en la historia del Cruce con parkinson. Le pregunta por su equipo. Dice muy serio que son un equipo mixto: él con la enfermedad y su compañero que es gay. Álvaro no para de reírse. Segundo día. Quieren seguir a mil. Quizá peleen podio. Los pies de Marcello sigue golpeando las piedras. Las uñas se parten. Salen las llagas, las ampollas. En 13 kilómetros pasan de una altura de 1.200 metros sobre el nivel del mar a 2.900. Cuesta respirar. Llegan a un lago. Marcello se quita los zapatos. Dice que no puede del dolor y del cansancio. Discute con Álvaro, que lo ánima. Álvaro tiene 28 años. Álvaro es deportista de alto rendimiento. Al final, un trayecto que pensaban hacer en ocho horas lo hicieron en 9:50.Marcello escribe que siente pena. Que Álvaro renunció al podio por él. No lo abandonó como sucedió con otros. Lo que no sabe es que Álvaro ganó más que un podio: aprendió a ser paciente. Y eso lo está aplicando en su negocio. Álvaro es un empresario de pizza y antes de Marcello permanecía iracundo. Ahora se recuesta en la silla de su oficina tranquilo, sonriente, a pesar de esos problemas que nunca faltan. -"El Cruce es un deporte mental. Aprendés que lo que pensás con convicción se concreta", dice. Tercer día. Marcello se ha alimentado de frutas y choripan. Es lo que está a la mano. En el Cruce hay comida pero hay que hacer filas kilométricas. Él no está dispuesto. Los médicos le chuzaron las ampollas para seguir. Antes de llegar a la meta, cae granizo. Marcello continúa. Quiso ser el símbolo de una metáfora, de una certeza que ahora en la panadería, cuando se toma su último sorbo de café, pide que escriba: - "Si yo pude hacer el Cruce, quiere decir que cualquiera que tenga parkinson puede tener una vida normal a pesar de la enfermedad. El parkinson impide hacer lo que el paciente quiera que le impida. Si dice me cuesta caminar, en tres meses no camina. Si dice me impide tragar, en tres meses no traga. Lo que se debe decir, más bien, es: yo quiero y yo puedo. Y no hay más de ahí". Marcello quiere participar en la Media Maratón de Cali. Mañana entrena. Sentadillas con pesas de 120 kilos. Frase "Desde el primer momento decidí enfrentar la enfermedad y no permitir que tomara el control de mi vida", Marcello Carcano - atleta aficionado.

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