Conozca a Germán Ochoa, médico colombiano que operó a Diego Maradona

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
FRANCISCO HENAO BOLÍVAR- Reportero de El País

El prestigioso galeno fue clave para que el 10 argentino jugara el partido de su despedida en el 2001. Abdalá Bucarám, Faustino Asprilla y Falcao García han pasado por su consultorio.

El diploma que cuelga en su consultorio dice que es traumatólogo-ortopedista, cirujano de rodilla y hombro, con una especialización en medicina deportiva.Pasó por las universidades Libre y del Rosario de Bogotá, pero también por la cotizada Harvard de Boston y por la Universidad de Miami, para una subespecialización en artroscopia.Es jueves en la tarde y el doctor Germán Ochoa está más atareado que nunca en la clínica LungaVita, en el sur de Cali, donde se mueve de un consultorio a otro para poder atender a los pacientes que llegan aquejados de alguna lesión.Una inyección en la planta de los pies para una señora convaleciente y de paso un “te vas a aliviar muy pronto” cargado de optimismo y mucho ánimo; luego pasa a otro consultorio donde espera un joven que ya lleva varios días en rehabilitación de una lesión de rodilla.Su agenda, más allá de los compromisos con otras clínicas como la Sebastián de Belalcázar e Imbanaco, trasciende fronteras. Panamá, Inglaterra, Italia, Cuba... donde sea requerido, este galeno vallecaucano viaja para dejar su impronta y, por qué no, la del país en requerimientos muy complejos como son las lesiones de ligamentos y meniscos que padecen los jugadores.Precisamente hace poco regresó de Italia, donde estuvo atendiendo al defensa de Selección, Camilo Zúñiga, quien no ha vuelto a jugar por una lesión de la que ha recaído varias veces.“A Camilo le hicimos un regeneramiento de células madres en su rodilla derecha en un centro de medicina ambulatorio de altísima tecnología cerca de Firenze; estuve con el médico de la selección italiana y la recuperación va bien; dentro de poco puede estar jugando nuevamente”, asegura Ochoa.Revela que Zúñiga debía venir a Cali para el tratamiento. “Tenía todo listo, pero los médicos del Nápoli buscaron una segunda opinión, fueron a Pisa para que lo viera el galeno de la selección italiana y ya de allí me llamaron”.Viaja con frecuencia al exterior, pero asegura que las distancias no son problema porque “a través de skype uno se habla con médicos del exterior, con sus pacientes, y les dice qué hacer”.***Germán Alberto Ochoa se inclinó por la medicina por vocación, pero también por el ejemplo que le dio en la vida el técnico más exitoso del fútbol colombiano: Gabriel Ochoa Uribe.“Tengo recuerdos gratos de mi papá cuando era cirujano de rodilla en Bogotá; cuando íbamos a las clínicas Palermo, Marly y Country; mi padre era cirujano de rodilla muy prestigioso y yo lo acompañaba; también iba al estadio cuando él estaba en Millonarios”, rememora.De allí nació su amor por la medicina, pero también por el fútbol. De hecho, fue el galeno de la Selección Colombia en tres etapas diferentes, una de ellas con el Mundial de Francia 98 de por medio.Y también de allí surgió el deseo, como su padre, de meterse en el fútbol. “Pero cuando llegué al América hace un par de años como directivo, a mi papá no le gustó y me regañó porque la situación en el equipo estaba muy complicada”.Ochoa dice que son muchas las lesiones complejas que ha tratado, pero menciona especialmente las que comprometen varios ligamentos con problemas de cartílago.***Su fama como médico ha trascendido fronteras. Atendió en el Hotel Sheraton de Buenos Aires a Falcao, cuando el 'Tigre' tenía 16 años, jugaba en River y lo aquejaba una pubalgia.Mucho antes viajó a Parma y luego a Newcastle para intervenir la inestable rodilla de Faustino Asprilla. La campeona olímpica María Isabel Urrutia también pasó por su consultorio meses antes de consagrarse en Sydney 2000.El volante paisa Mao Molina, el zaguero panameño Felipe Baloy y los criollos Hárold Lozano y Juan David Cabezas han sido otros de sus pacientes.Un paciente de alto vuelo En Argentina estaban corriendo por operar y recuperar a Diego Maradona para tenerlo listo para su partido de despedida, que finalmente se dio el 10 de noviembre del 2001 en La Bombonera.Alfredo Cahe, médico personal del astro argentino, quería llevarlo a Estados Unidos, pero como le habían cancelado la visa, miró hacia Europa.“Un médico que vivía en Miami le dijo a Cahe que no había necesidad de ir a Estados Unidos, que se viniera tranquilo para Cali que acá había un especialista de confianza y ese era yo”, recuerda Ochoa.“Fue una experiencia maravillosa. Diego llegó una madrugada a Cali y nos tocó manejar todo con bajo perfil por el tema de la seguridad; con él vinieron 16 personas. Operarlo en el día era difícil por la cantidad de gente que circula por el centro médico. Entonces el jefe de seguridad de la Clínica Belalcázar me dijo que era mejor operarlo en la madrugada”.Ochoa confiesa que pese a la importancia del personaje, no recibió alguna exigencia o condición. “Maradona es especial, sencillo, a diferencia de lo que dicen de él; fue un paciente especial. Se operó como cualquier cristiano, nunca tuvo alguna exigencia adicional. Nos tocó ir después a Cuba con el profesor Lastra para la rehabilitación, ya que estaba encima su despedida del fútbol”.El galeno asegura que estando en La Habana y conviviendo varios días con el astro argentino, se presentaron algunos detalles de logística por el estilo de vida que llevaba Maradona.“Ellos vivían al revés: en el día dormían y en la noche funcionaban y eso para nosotros era complicado porque uno tenía hábitos diferentes; además estaba la disciplina del profesor Luis Fernando Lastra, que me acompañó en la recuperación, pero salimos adelante”.Y, en efecto, Maradona pudo jugar y deleitar a más de 60 mil personas en La Bombonera, gracias a un médico colombiano y al aporte del preparador físico Luis Fernando Lastra.Otro personaje polémicoNo todos los pacientes del médico Ochoa provienen del deporte. “Una vez unos colegas panameños me llamaron para decirme que requerían de mis servicios allá. Nunca me confirmaron quién era el personaje que debía atender. Antes de entrar a ver el paciente me confirmaron que se trataba del expresidente de Ecuador Abdalá Bucarám”.De eso hace han pasado cinco años. “Es el personaje más especial que he atendido y no es del fútbol. Me mandó a buscar exclusivamente por el hecho de haber operado a Maradona; se rompió un menisco y un ligamento. Es una persona simpática que veo con frecuencia cada que voy a Panamá”, dice Ochoa.Con su larga y reconocida experiencia, Ochoa siguió a la distancia lo sucedido con Falcao García y su lesión de cruzado anterior a comienzos de año.Sin embargo, aunque muy respetuoso criticó el hecho de que los médicos que trataron al delantero colombiano hablaran de que podía estar, con tres meses de recuperación, en el Mundial de Brasil.“Fue un manejo comercial y lo digo con respeto; no hay un ligamento que se injerte y que se integre antes de seis meses. El ligamento cruzado anterior cuando uno lo reconstruye no es un ligamento, es un tendón que se utiliza de un sitio donante y tiene que transformarse y convertirse en ligamento”, dice.“Seguramente había muchos compromisos comerciales que había que saber manejar; no se contó con Falcao en Brasil por la naturaleza, pero el proceso de recuperación no se puede adelantar”.¿Y América?No todo en la vida de Germán Ochoa es medicina. Además de compartir el poco tiempo libre con su esposa Claudia Piovesan y con sus hijos Nicolás —futuro médico— y María Camila, el América ocupa un lugar importante por su condición de directivo.“Del consultorio o de la sala de cirugía me toca salir para el estadio o para las juntas del equipo, que son más fatigantes que una jornada de 24 horas”, asegura.Confiesa que “América es otra pasión, es todo para los Ochoa. Hablo con mi papá de los movimientos del equipo, de la táctica... Hablar con mi papá de fútbol es lo máximo, es una caja de música. Él en un papelito hace su alineación, dibuja el esquema táctico que más le gusta. Con él siempre tocamos el tema América”.Medicina, consultorios, América... así transcurre la vida de uno de los galenos más cotizados. Cae la tarde en la clínica del sur de Cali y él sigue a las carreras, atendiendo pacientes que llegan aquejados de alguna lesión.De allí seguramente va a una reunión del América. Y en cualquier momento vuelve al exterior requerido por un jugador o por algún personaje de renombre como sucedió con Maradona y Bucarám. Ochoa sabe que en esta clase de compromisos, además de su beneficio personal, en sus manos y en sus conocimientos está el prestigio de la medicina colombiana.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad