“Chapecó está quieta, se nos fue la alegría”, Marcio Coelho, director del Chapecoense

“Chapecó está quieta, se nos fue la alegría”, Marcio Coelho, director del Chapecoense

Diciembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Por Francisco Henao Bolívar, reportero de El País
“Chapecó está quieta, se nos fue la alegría”, Marcio Coelho, director del Chapecoense

Los seguidores del Chapecoense de Brasil se dan cita en las afueras de la sede del equipo para orar por los jugadores que perdieron la vida en el accidente aéreo en Colombia.

La vida cambió en la pequeña ciudad del estado de Santa Catarina (Brasil). Hoy solo hay tristeza y dolor.

Chapecó despertó de su hermoso sueño. La ciudad pasó de esa gran alegría e ilusión que contagiaron al resto del gigante brasileño por la maravillosa exhibición de su equipo más amado, el Chapecoense, a un dolor inmenso por la desaparición de aquellos ídolos que lo entregaron todo, y que el lunes pasado, cuando iban camino a la cita con la gloria, encontraron la muerte en un inesperado accidente aéreo.

“No murió el equipo. Murió la ciudad. Dicen que la gente de esta zona es guerrera, pero no sé cómo se van a levantar de esto”, le aseguró a la BBC Marcio Coelho, director del equipo de fútbol sala del Chapecoense.

Y es que, desde ese lunes trágico, la tristeza embarga la pequeña ciudad de 209 mil habitantes. La vida se alteró allí por completo. Los rostros serios y duros, los ojos cansados de tanto llorar y las preguntas sin respuestas predominan en cada chapecoense.

La Avenida Getulio Vargas, que atraviesa la ciudad, hace poco una vía llena de alegría con carros que van de sur a norte, hoy mantiene un tráfico más lento y reducido.

La Plaza Coronel Bertaso y el Monumento a los Conquistadores, otros dos símbolos de Chapecó, son testigos de la tristeza de esos aficionados que en cada tertulia se preguntan: “¿Qué va a ser de nuestro equipo?”. “¿Ahora que estábamos saliendo a la fama y conociendo la gloria, por qué pasa esto?”.

“Este es un sentimiento de mucha tristeza para nosotros. La mayor conmoción de la historia en nuestra ciudad. Todo acá está muy triste. Es una tragedia muy grande, sin precedentes”, le dijo a El País Sergio Badá, un veterano periodista de Chapecó.

“El equipo siempre fue el culpable de la gran alegría de los ‘torcedores’, fue el mayor orgullo nuestro; es que consiguió cinco títulos estaduales y llevaba tres años en la Seria A del fútbol brasileño”, manifiesta muy apesadumbrado Badá.

Los fanáticos del ‘Chape’, como le dicen cariñosamente al equipo, han sentido el duro impacto y mucho más el sábado pasado cuando arribaron desde Colombia los féretros y se llevó a cabo el sepelio colectivo.

“El dolor es inmenso porque esta tragedia se llevó parte de nuestras vidas; los jugadores eran nuestros ídolos, eran muy conocidos. Era normal verlos cerca del estadio en una pizzería compartiendo con la gente”, recuerda Manoel dos Santos, uno de los aficionados que ha venido asistiendo a cuanta ceremonia se programa en el estadio.

La gente en Chapecó, una ciudad de clima templado y que vive de la agroindustria, ha intentado reordenar su vida, volver a la rutina de siempre, pero les ha sido difícil.

“Chapecó está muy triste, es un golpe muy fuerte. Ha sido duro levantarnos de esto por más que lo intentemos”, dice Gilvani Pedro, quien trabaja como camarógrafo del equipo y por un problema personal no viajó a Medellín en el fatídico avión.

Entre tanto, Bruna Fritzen, fan del Chapecoense, con voz apagada y después de agradecer el apoyo y solidaridad de los colombianos, señala que lo que están sintiendo es muy diferente a lo que vivían hasta hace unos días.

“Sentimos un vacío muy grande en nuestros corazones. La ciudad está quieta, no se oye música, no se oye el bullicio de siempre, se nos fue la alegría... todo el mundo acá está pensativo”, asegura Bruna.

Desde el martes - un día después del accidente- todos los caminos en Chapecó conducen al pequeño estadio Arena Condá, ubicado en el centro de la ciudad.

Allí oran y allí todos los chapecoenses rezan por sus ídolos caídos, por aquellos que en el 2012 estaban en la Serie C del fútbol brasileño, que en el 2013 subieron a la B y que en el 2014 tocaron el cielo al lograr su ascenso a la máxima división para codearse con grandes como Palmeiras, Flamengo, Santos y Sao Paulo, entre otros.

Y en este 2016 el equipo de colores verde y blanco, que juega en un estadio para solo 21 mil aficionados y que se ganó el cariño de todos, maravilló al resto del continente al llegar, por primera vez en su historia, a una final de la Copa Suramericana, dejando atrás a grandes, ilustres y millonarios rivales.

“Por más que estén llenas de estrellas las camisetas de Vasco, Flamengo, Corinthians o Palmeiras, la de Chapecoense es grande porque vino desde la serie C hasta la A para disputar su más grande sueño. Le tocó trabajar duro para ser conocido. Nos mostró que con unión, trabajo y humildad podemos cambiar”, expresó Thiago Rodrigues, periodista de Chapecó.

Esa es la más grande lección que le deja el equipo a su dolorida hinchada. La misma que hoy llora inconsolable después de tantas alegrías.

Cuando estaba ad portas de disputar los primeros 90 minutos del partido más importante de su corta historia, el destino le hizo la peor jugada.

Por eso hoy Chapecó no se cansa de llorar. Como dice Bruna Fritzen, fan del equipo, “la ciudad está quieta, no se oye el bullicio de siempre. Se nos fue la alegría”.

 

Campeón El presidente interino del Chapecoense, Iván Tozzo, confirmó que el equipo será campeón de la Copa Sudamericana. El directivo aseguró que recibió una notificación de la Conmebol en ese sentido y manifestó que este lunes se haría oficial. Chapecó, la ciudad,  queda al oeste del estado de Santa Catarina, que está cerca de la frontera con Argentina. Florianápolis, Cruciuma, Joinville y Jaraguá do Sul son otras ciudades del  estado. Chapecoense juega los clásicos regionales con el Avaí, Figueirense, Cruciúma y Joinville.
Frases "En Chapecó el sol se escondió, la risa se fue, el pueblo llora. En estos momentos de dolor encontramos nuevos hermanos: los colombianos”, Gilvani Pedro Hart, Camarógrafo del Chapecoense. "Ir al estadio y no ver a nuestros guerreros es un dolor que no va a cicatrizar. Es una tragedia que marcará por siempre a Chapecó porque la alegría era el equipo”, Bruna Fritzen, hincha del equipo. "La vida nos cambió por completo. La ciudad giraba en torno al equipo porque lo que estaba haciendo era grande e histórico para nosotros”, Sergio Badá.Periodista de Chapecó

 

Reacción

Marco Rocha, uno de los dueños de la aerolínea Lamia y piloto de profesión, dijo que de haber sido él, no hubiera volado de manera directa entre Santa Cruz (Bolivia) y Medellín, como lo hizo el fallecido Miguel Quiroga, su socio en la empresa, lo que originó el accidente en el que murieron casi todos los jugadores del Chapecoense. En entrevista con el programa 'Liberman en línea', que se emite en Argentina, Rocha aseguró que Lamia no se acabará como lo pronostican muchos. A la pregunta de que en caso de haber sido él hubiera volado de manera directa Santa Cruz-Rionegro, Rocha dijo de manera contundente que no.“No lo hubiera hecho. De todas maneras queremos establecer qué fue lo que pasó porque es que todo el mundo especula con esto; vamos a esperar las investigaciones para dar un parte oficial”, señaló Rocha. Sobre las condiciones de seguridad y los errores que pudo haber cometido el piloto, Rocha manifestó que antes de viajar se toman todas las medidas para evitar un accidente. “Antes de realizar un vuelo se hace un análisis de las condiciones meteorológicas, de los vientos y demás. Después de eso se determina si el avión puede llegar con combustible suficiente, más la posibilidad de ir a un alterno, más 20 minutos, y dependiendo de las condiciones es que se determina eso. No es una regla que siga A o B. Se hace el análisis del vuelo antes de salir”.
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