Campo Elías Santacruz vino a cocinar el ascenso del América de Cali

Campo Elías Santacruz vino a cocinar el ascenso del América de Cali

Abril 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
MARCO ANTONIO GARCÉS - Reportero El País / Colaboración: ANA VICTORIA CUCALÓN - Periodista Q´hubo

El lateral antioqueño trabajó durante más de un año en un restaurante para sobrevivir en un momento difícil. Su especialidad es la comida oriental.

A los 22 años, cuando muchos jóvenes están empezando a cumplir parte de sus sueños, Campo Elías Santacruz sintió que se le derrumbaban todas las ilusiones de continuar con su carrera como futbolista profesional.Por esas cosas del destino estuvo alejado del balompié durante dos temporadas en el 2006, pero encontró a un amigo —Luis Felipe Vasco— que fue su compañero como jugador, ahora profesor de culinaria y administrador de un restaurante de comida oriental en Medellín. Así recibió la oportunidad de acercarse al mundo de la buena comida.El lateral de América de Cali recuerda que ese año salió del Medellín y tuvo un paso fugaz de tres meses en el Girardot de la Primera B, pero le incumplieron con los pagos y no hubo respuesta en la parte laboral. Pese a recibir ofertas de Millonarios y Huila, ninguna lo convenció en la parte económica, por lo que decidió que lo mejor era regresar a casa, donde recibió la invitación para debutar en la cocina. “En ese tiempo aprendí a preparar buenos platos, pero especialmente a cogerle amor a la cocina, poco a poco me fui encariñando y me sirvió muchísimo cuando volví al fútbol y me tocó vivir solo en Bogotá para sostenerme, ya que la alimentación es fundamental. Mi Dios sabe cómo hace sus cosas”, afirma.Lo primero que aprendió fue a preparar deliciosos arroces teriyakys y 'wraps' (tacos rellenos o envueltos en una tortilla), pero entendió que los clientes requerían constantemente de platos tradicionales. Así se fue perfeccionando, aunque la vida le tenía otra sorpresa: su esposa, estudiante de gastronomía y dueña de un inigualable don para la sazón. “El misterio en el teriyaky es la salsa, es la que lleva el misterio del plato, hay que saber elaborarla y cohesionar todos los ingredientes para que el arroz se cocine bien. Felipe Vasco, quien me enseñó, me decía que no es de estandarizar procesos, sino ir degustando y probando para cogerle el sabor. Ese es el secreto para que un plato no quede tan tradicional”. Su salario no pasaba del mínimo, pero le tocaba trabajar horas extras para mejorar el ingreso, de allí que las jornadas se extendían a más de quince horas. Así lo hizo durante más de un año, hasta que lo llamaron de Bogotá F.C. Sin embargo, no estaba muy motivado, ya que su intención era terminar sus estudios de cocina y especializarse.Entonces, de nuevo aparecieron las palabras sabias de sus padres para recomendarle que aún tenía mucho por ofrecer en el fútbol y que no era el momento de tirar la toalla. En el conjunto capitalino jugó tres años con buenos resultados y después lo llamaron del Real Cartagena, de donde llegó para el América en esta temporada. En sus ratos de descanso —aparte de dedicar unas horas para correr con su pequeño hijo Alejandro en la cancha del frente del condominio que habita— solo se habla de 'mise place', sal de ajo, calabazín, cebolla, raíces chinas, pechugas y carnes rojas. Y es que en la cocina sufre una enorme transformación y no es ese defensor al que le gusta salir al ataque a tirar centros, pero que también se preocupa porque sus rivales no entren con facilidad por la izquierda.El pasado miércoles se le vio en esa faceta desconocida para muchos. Una vez concluyó el entrenamiento matinal en Cascajal llegó a su apartamento de El Caney y sacó de la nevera todos los ingredientes que utiliza para sorprender con un delicioso arroz teriyaky. Con una gran facilidad picó pimentón, calabazín, cebolla, el brócoli y las carnes de res, pollo y cerdo, mientras agregaba la salsa de soya, salsa teriyaky, los maicitos y el ajonjolí. Después de que estuvo el arroz ‘saltió’ los vegetales y flameó las carnes, en un sartén que soltaba candelazos.Al cabo de unos minutos, en la mesa reposaba un delicioso y nutritivo arroz, con el que se pudo ratificar las dotes del defensor americano, quien agregó que también hace espaguetti en diferentes formas, fríjoles, sancocho y todo lo que se antoja cuando llega a casa. Su esposa disfruta bastante los días de descanso que le dan a Santacruz en la semana, regularmente después de los partidos. Le encanta como prepara los espaguettis a la carbonara y al burro, con salsa bolognesa, pero también los platos que llevan carnes de res, pollo y cerdo. “A él le quedan deliciosas las pastas y las carnes, es que yo soy muy malita para las verduras. Todo bien condimentado y con una sazón diferente. Es una persona muy dedicada, cariñosa y buen padre, además de que ama a Dios”, señala su esposa Leidy Milena Coy, una joven bogotana con la que espera su segundo hijo en diciembre.Prácticamente los dos se mantienen en una competencia sana para tener la mejor receta en la cocina y poderse complacer el uno al otro. Campo dice que “ya tuve la experiencia de montar una pizzería con mi esposa en Bogotá, la cerramos cuando nos fuimos a Cartagena, pero se tienen los primeros pasos para apuntarle a un negocio cuando llegue la hora del retiro”.Aunque no se declara un gran bailador, cada que se pone el delantal enciende su equipo de sonido para poner temas de vallenato de Silvestre Dangond o la salsa de El Gran Combo y Son de Cali. Campo Elías vino a cocinar el ascenso de América a primera división, pero sabe que necesita los mejores ingredientes. Eduardo Blandón, arquero suplente de los escarlatas, es uno de los que más le insiste para que los atienda a manteles, al igual que Carlos Alberto Henao, Pedro Tavima, Juan Gilberto ‘Pichú’ Núñez y el brasileño Flavio Carvalho, sus compañeros más cercanos. Lo más seguro es que todos le conocerán su buena mano cuando los rojos regresen a la categoría de honor. Frase "Dios me dio el privilegio de estar en el fútbol, pero tengo muy claro que cuando me retire va a empezar la verdadera vida en la cocina. Él me ha iluminado y me dio los dones para defenderme”, Campo E. Santacruz - defensa de América.

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