Así fue el vuelo de Albeiro 'El Palomo' Usuriaga en el fútbol

Así fue el vuelo de Albeiro 'El Palomo' Usuriaga en el fútbol

Febrero 02, 2014 - 12:00 a.m. Por:
OMAR ROMERO - Colprensa – La Opinión
Así fue el vuelo de Albeiro 'El Palomo' Usuriaga en el fútbol

Albeiro 'El Palomo' Usuriaga, (q.e. p.d.), exfutbolista del América de Cali y selección Colombia.

El próximo 11 de febrero se conmemoran 10 años de haber sido asesinado, a los 37 años. A pesar de la buena vida que le brindó el fútbol, no la supo aprovechar.

Provenir de la clase baja, media o media baja ha sido una constante entre los futbolistas, en cualquier parte del mundo. Y Colombia, un país futbolero por antonomasia, no es ajeno a ello. Alguna vez, un entrenador dijo una frase muy particular que quedó sonando y que se materializa en diversas oportunidades: “unos nacen con estrella y otros nacen estrellados”. En el deporte suelen verse, con frecuencia, esos ejemplos de carne y hueso, de quienes llegan a la cúspide, se obnubilan y caen en barrena. El manejar mal la fama, el dinero, los excesos de lujuria y la riqueza, los ha conducido a la ruina, regresando a sus orígenes y despertándolos de un sueño que se les transformó en una pesadilla. Y en el peor de los escenarios, otros acaban en la tumba. Es el caso de Albeiro Usuriaga López, más conocido como ‘El Palomo’ Usuriaga. Una de las pasiones de ‘El Palomo’ Usuriaga, en sus ratos libres, era jugar a las cartas y beber con los amigos del barrio de sus entrañas. Narra la periodista Lucero Rodríguez en su crónica ‘El último Vuelo del Palomo’, que los “los vecinos dijeron que alguien dio la orden de disparar doce veces al cuerpo de Usuriaga”. Doce por el barrio en el que vivía desde chico, el 12 de Octubre, y que a pesar de su carrera de futbolista, su fama y riqueza, nunca abandonó. Nació en Cali, en 1966. Su debut en el fútbol profesional colombiano se dio en 1986, con el América de Cali. Estando allí, el técnico Édgar Mallarino (q.e. p.d.), lo descubrió para el fútbol. De ahí en adelante, el joven Albeiro dejó el oficio de ser chatarrero, para convertirse en ídolo. Ese día, la suerte le cambió la vida para siempre. De correría En su carrera deportiva estuvo en 17 equipos. Entre los más destacados: Independiente de Avellaneda (Argentina), club en el que fue genio y figura hasta la sepultura. También militó en el Santos de Pelé, Málaga de España, Atlético Nacional, Millonarios, Necaxa de México, Barcelona de Ecuador y, por supuesto, el Cúcuta Deportivo, su tercer equipo en 1988. En su paso por la tribu rojinegra con la que jugó un año, Usuriaga apenas empezaba a mostrar sus visos de alto vuelo. Carlos Mario ‘El Galpón’ Estrada, quien lo tuvo como compañero, lo recuerda como un muchacho afable, tranquilo, risueño, que soñaba con ser un gran jugador. Consideró a el ‘Palomo’ como una excelente persona a quien le gustaba tomar del pelo, pues era alegre todo el tiempo. “Una de las expresiones que repetía era ‘voy a ser un gran deportista’”, recordó el ‘Galpón’ Estrada. Sin embargo, esa premisa no la cumplió a cabalidad. Del Cúcuta voló al Atlético Nacional, en donde se consagró en la Copa Libertadores de América, galardón que ganó por primera vez un equipo colombiano, en 1989. Finalizando ese año fue adquirido por el Málaga de España, en el que jugó apenas un temporada, pues no logró adaptarse y retornó al América de Cali. Días de gloria Quizá, los mejores momentos de su carrera los vivió con la selección Colombia, en la eliminatoria al Mundial de Italia 90, y con Independiente de Argentina. En el juego de la repesca para el Mundial contra Israel, ‘Usu’ marcó el gol del triunfo en el Metropolitano que a la postre le dio el pasaje a Italia, pues en el partido de vuelta en Tel Aviv, terminó 0-0. De esa manera Colombia volvió a un mundial de fútbol, después de 28 años. Lastimosamente, a la cita mundialista ‘El Palomo’ Usuriaga no fue convocado, frustración que de alguna manera el vallecaucano no entendió, aunque sabía por qué no fue llevado. Por más que recibió consejos, para que encaminara su vida y dejara los actos de indisciplina, fuera una persona ordenada, un deportista íntegro, Usuriaga jamás hizo caso. Alguna vez, el técnico Francisco ‘Pacho’ Maturana lo definió en esta frase: “El Palomo era un tiro al aire”, porque era impredecible. Vida disipada En la medida que fue adquiriendo fama, vinieron los problemas, el alcohol, la adicción a los drogas, las peleas callejeras y los escándalos de faldas. Además, resultó involucrado en la compra de una motocicleta robada, por lo que fue detenido y luego absuelto. Como ese, también estuvo metido otros tantos líos de los que entró y salió una y otra vez. En 1997, jugando para Independiente, fue suspendido por consumo de cocaína. Para fortuna, la agremiación de futbolistas de Argentina, encabezados por el astro Diego Armando Maradona y los abogados, salvaron a Usuriaga de una dura sanción. El golpe más demoledor de su vida fue el asesinato de su esposa Eliana Fernanda García, en 1999. El sangriento pasaje lo dejó marcado. Luego vinieron otra serie de situaciones que lo fueron envolviendo hasta que llegó el día de su suerte, como dice la canción del salsero Héctor Lavoe, y con ella su muerte.

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