Así es la 'Pasión Roja' que se vive por el América de Cali

Febrero 18, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País
Así es la 'Pasión Roja' que se vive por el América de Cali

En las tribunas, las barras americanas son nutridas. El bajo costo de la boletería en la B, ayuda.

Un inusitado fervor futbolístico se ha despertado en la hinchada del América; tras el descenso del equipo a la categoría B.

Media hora se demoró Miguel Bolaños en pasar la Avenida Roosevelt, de una cuadra a la otra, cerca al Estadio Pascual Guerrero. Caía la tarde del lunes 13 de febrero y llegaba la noche. De regreso a casa no tenia por qué haber semejante trancón. Nunca lo ha habido.En el zaguán de una panadería aledaña, un grupo de jóvenes, algunos con la camiseta roja en la mano, compartía una gaseosa dos litros y una bolsa de pan. En una bocacalle del templo de La Milagrosa, aparecía un primer desfile de hinchas apresurados con la emoción del balón en el rostro.La fila de carros no se movía. Por el semáforo de la Roosevelt con 36 no paraba de cruzar una masa interminable de gente, toda con camisas rojas del América, apurada por alcanzar un puesto en el estadio. La calzada derecha de la avenida fue cerrada. Centenares, tal vez miles de hinchas, se la tomaron como zona de ‘camping’ y de celebración para desplegar banderas y pasacalles inmensos que expresaban su amor por el equipo. “América, pasión de un pueblo”, “Furia roja”, se leía en algunas bandas de tela en letras gigantescas.Desembocar a ese embudo daba miedo. Sobre todo con los antecedentes de vandalismo que tenían algunas barras bravas y por la desbordada emoción de la turba que brincaba entre cánticos como si ya estuvieran en la tribuna.Pero nada ocurrió. A cuenta gotas Miguel y los conductores de los demás autos pasaron la caldera y en el Pascual se vivió otro partido. No solo el del América que enfrentaba esa noche al Universitario Popayán, sino el de las barras rojas que tenían que conjurar su emoción desbordada con la tentación de un estadio desnudo de bardas, en medio de tribunas abarrotadas queriéndose tragar el espectáculo.Fue como un resurgir diabólico. En la categoría B del fútbol colombiano nunca se había visto ese acompañamiento y aunque Jonny Bermúdez, en medio de su emoción futbolera cayó del segundo piso de la tribuna sur del estadio y se golpeó el cráneo, el buen comportamiento de la fanaticada fue sorprendente.En la adversidad, la ‘mechita’ parece haber recuperado el fervor de su hinchada. Los 34.000 aficionados que en promedio han llenado el Pascual Guerrero en los tres primeros partidos del torneo Postobón de la B, así lo demuestran.“Con el descenso lo que nos hicieron fue un favor, ahora ya en Cali nos están apoyando y tenemos muchas empresas para patrocinarnos, porque nos sacan de la Lista Clinton en junio si Dios quiere... No hay mal que por bien no venga”, dice Stella Castellanos, una de las más antiguas y entusiastas seguidoras de la ‘mechita’.“Uno estando bien para qué lo acompañan, en la mala es que se necesitan los verdaderos hinchas y en el partido pasado vi una cantidad de gente que nunca había visto en el estadio. Estaba sentada en los puestos de nosotros”, relata Stella. Su barra de oriental y Barón Rojo, de sur, están suspendidas por siete fechas, debido a los desmanes del 18 de diciembre pasado, cuando el equipo descendió a la B.“Somos hinchas de corazón y apoyaremos a la mechita en la B, yo lo haré y saldremos adelante con eso”, comentó Carlos Rodríguez, fervoroso seguidor. Lo cierto es que el entusiasmo desbordante de la hinchada roja tiene sorprendido hasta al profesor Eduardo Lara, técnico del América. “La gente del América es maravillosa, eso me tiene gratamente sorprendido, la forma como me recibió desde el primer día que llegamos acá y el acompañamiento que le han hecho al equipo. Eso hace que uno cada día se vaya metiendo y entregando más a su trabajo”, expresó Lara.“América tiene una gran hinchada y merece todo el esfuerzo de nosotros”, dijo, por su parte, Óscar Villarreal, el delantero que volvió como refuerzo al equipo.El comentarista de fútbol Mario Alfonso Escobar considera que lo que ocurre es que “somos muy solidarios en el dolor, en las malas situaciones, y América ha vuelto a despertar dentro de su condición como equipo a través de su hinchada que ve que esta es una magnífica oportunidad de respaldar al equipo, porque es de la única manera como el América sale de la B”.El también comentarista Francisco Javier Vélez cree que "la hinchada se ha dado cuenta de que el América necesita de ella para volver a la categoría A. Es algo así como ‘nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde’ y el hincha sabe que debe asumir un papel protagónico porque si no el equipo va a desaparecer y la adversidad lo podría dejar definitivamente en la B”.Finalmente, como dijo el mismo Vélez, lo que parece estar ocurriendo es que “la gente comienza a convencerse de que el América ya dejó de ser el equipo de un grupo de personas que venían y se llevaban los jugadores y empezaron a tener fe en que el América ya es otra vez la ‘mechita’ y le pertenece a la hinchada”.Las barras Las barras del América fueron suspendidas entre 4 y 7 fechas en el Pascual Guerrero por los desmanes protagonizados el 18 de diciembre pasado, luego de que el equipo perdiera con Patriotas de Tunja la posibilidad de continuar en la primera categoría del fútbol colombiano.Tras eso y durante los primeros partidos de ‘la mechita’ en la segunda categoría, la hinchada ha demostrado madurez como si hubiese comprendido que si ellos no se portan bien el equipo va a ser castigado y su reducto que es el Pascual se lo podrían quitar, dijo un analista. Tanto el técnico Eduardo Lara, como jugadores, hinchas y comentaristas están de acuerdo en que se mantenga el retiro de las mallas que aislan el campo de las tribunas.

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