Al clásico antioqueño 267 le sobró altura

Septiembre 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
JAIME HERRERA CORREA / Colprensa-El Colombiano

Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín pusieron las ganas y las opciones pese al 1-1, mientras que los hinchas se sobraron en comportamiento.

Los temores de jugar un clásico sin vallas pasaron a un segundo plano, porque a los hinchas les sobró buen comportamiento y a los equipos deseos de agradar pese al 1-1 final que se presentó.Con las fórmulas de la velocidad y el contragolpe Nacional abrió el camino de las emociones e ilusionó con conseguir la quinta victoria seguida sobre los rojos.Medellín, con manejo y fútbol colectivo, volvió a sumar en el tradicional encuentro después de 17 meses y niveló la fiesta deportiva en la que predominó la anhelada cultura futbolística que ratificó que la afición de esta tierra sí puede respetar al contrario sin importar el resultado."Demostramos que somos capaces de derrochar civismo", dijo radiante Agustín Restrepo cuando sus colegas de corazón verde mostraron finura en la celebración del gol tempranero de Dorlan Pabón, a los cinco minutos y gracias a una descolgada clara de Víctor Giraldo.Juan Carlos ‘el Gamo’ Estrada, quien se cansó de defender la camiseta roja como central, tenía sus temores y se mantuvo después del empate conseguido por Jaime Castrillón (20) en que "fue muy arriesgado permitir este partido sin barreras".El derroche de civismo de los 26.823 espectadores, a quienes hay que darles gracias por el buen ejemplo que dieron e invitarlas a que se mantengan en esa tónica en el clásico 268 que quedó programado para el sábado, mereció un premio mayor que la igualdad entre dos equipos que arriesgaron en la búsqueda de los tres puntos que los ubicara mejor en la Liga Postobón-II.Ambas escuadras lo intentaron con la tenencia del balón, la media distancia, la salida por las bandas y por la vía del fútbol aéreo. No lo consiguieron porque se encontraron con un rival igual de equilibrado y cuando las zonas recuperadoras flaquearon ahí estuvieron los arqueros Gastón Pezutti y Bréiner Castillo para generar tranquilidad.Al clásico 267 le sobraron emociones, actitud, dinámica y mucho sudor, especialmente en el primer tiempo. Lástima que no hubieran más goles y un ganador para que los aficionados verdes y rojos tuvieran un motivo más para demostrarle al país que en el estadio Atanasio Girardot sí se puede vivir el fútbol sin barreras y sin problemas.

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