Aficionado vallecaucano dio ejemplo de honradez

Agosto 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Katerine Mora, reportera de El País

“Lo primero que voy a hacer con esta camiseta es estamparle el número siete en la parte de atrás, el de Cristiano Ronaldo, mi jugador favorito”, asegura Gabriel Girón, un caleño que gracias a un gesto de honradez ahora tiene enfundado el buso oficial de la selección portuguesa de fútbol.

“Lo primero que voy a hacer con esta camiseta es estamparle el número siete en la parte de atrás, el de Cristiano Ronaldo, mi jugador favorito”, asegura Gabriel Girón, un caleño que gracias a un gesto de honradez ahora tiene enfundado el buso oficial de la selección portuguesa de fútbol.Desde el lunes, esta prenda lusa lo acompaña a todas partes. Ese día, en el lobby del Hotel Intercontinental de Cali, António Cravinho, secretario de la Federación Portuguesa de Fútbol, se la entregó en señal de agradecimiento por haberle devuelto una tarjeta de crédito que por casualidad Gabriel se encontró en un cajero automático. “Yo entré a sacar plata en un cajero que hay dentro del Inter porque todos los del sector estaban dañados y cuando fui a meter mi tarjeta había una en el orificio y el cajero estaba preguntando que si deseaba realizar otra transacción”, recuerda este profesor de ajedrez de Yumbo que por un momento no supo qué hacer.Sin embargo, después de una corta reflexión, muchos recuerdos se le vinieron a la cabeza, entre ellos los de su mamá que desde muy pequeño le inculcó a él y a sus ocho hermanos que “lo que no era de uno se dejaba quieto”.Esa lección, asegura, se la aprendió al pie de la letra cuando él a escondidas cogía las monedas que su mamá dejaba por ahí tiradas, razón por la que se ganó varios castigos de su progenitora.Luego, otras experiencias en su vida, como haber vivido en el exterior y verse en situaciones donde nadie lo podía ayudar, o la de esa vez que en un supermercado se encontró una cartera de una señora que desconsolada no hallaba con qué pagar su mercado, lo llevaron a pensar que nuevamente debía hacer lo correcto. “Yo ni siquiera quise ver cuánta plata tenía, porque el cajero me iba a mostrar el saldo, pero no me dejé llevar por la curiosidad. Mejor fui a la recepción del Hotel, donde se estaba hospedando Portugal, para que me dijeran de quién podía ser la tarjeta. Lo primero que pensé es que era de un hincha”, asegura Girón.Luego se daría cuenta de quién era el dueño de la tarjeta, quien se asombró de que le hubieran devuelto su credencial. “Usted es muy honesto, estoy sorprendido. En otra parte del mundo no la hubieran devuelto”, comenta Girón, fueron las palabras del delegado portugués que al parecer tenía varios de los recursos del equipo luso bajo su responsabilidad. Después del gesto, António Cravinho agradeció a Girón, que además es matemático y físico, entregándole la camiseta oficial del equipo, además de botones oficiales de la selección europea y dos banderines, que ya se encuentran colgados en una pared de su casa en Yumbo.Además, le regaló dos pases para entrar al Pascual para ver el partido entre Portugal y Guatemala. Gabriel, un apasionado del fútbol, sólo había asistido en una jornada por los costos de la boletería en su localidad preferida: occidental. Para Gabriel, todo lo recibido fue mucho más de lo esperado, ante un hecho que para él es el que haría cualquier persona honrada. De ahora en adelante, asegura, le seguirá haciendo fuerza a Portugal, a la que espera seguir con la camiseta bien puesta hasta el final del campeonato.

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