“A mí me mataban las piernas de René Higuita": Luz Mila González, árbitro profesional

Marzo 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
FRANCISCO HENAO BOLÍVAR / Reportero de El País

Una santandereana, de 34 años, es la única mujer en el fútbol profesional en Colombia. Su historia como asistente arbitral se inició en el 2009.

Llegar y mantenerse como protagonista en un deporte profesional, dominado ciento por ciento por los hombres, es una historia que en Colombia muy pocas mujeres pueden contar.Fueron pocas las que allanaron el camino del arbitraje femenino en el país. Las caldenses Martha Liliana Toro y Adriana Correa, y la antioqueña Edilma García, llegaron, se vistieron 'de negro', pitaron en Primera y por múltiples razones se fueron del referato.Se creía que después de ellas, en Colombia nunca más una mujer volvería a pisar fútbol profesional como árbitro o asistente, y más en una época turbia por los supuestos sobornos.Sin embargo, desde el 2002 la santandereana Luz Mila González se le midió al reto y comenzó una meteórica carrera que la llevó hasta su máximo sueño: el debut como asistente en Primera División.Hoy, con 95 asistencias arbitrales, Luz Mila cuenta cómo fueron sus inicios y las dificultades que tuvo que afrontar para llegar adonde está. ¿Cómo fue su infancia? "Normal, a mi papá no lo conocí; viví en Charalá, un pueblo de Santander, con mi madre, mi padrastro y cuatro hermanos más; nos dedicábamos a los labores agrícolas. Mi mamá era ama de casa y mi padrastro tuvo que trabajar en zapatería para ayudar a solventar la situación económica de la casa". ¿En qué momento decidió irse para Bucaramanga? "Cuando vi que tenía que superarme, ser alguien en la vida. Yo llegué a Bucaramanga y comencé a trabajar como empleada del servicio y a estudiar. Yo no quería vivir la historia de otras compañeras que se llenaron de hijos y siguieron en el campo; terminé el bachillerato y dentro de poco me gradúo como Licenciada en Educación Física". ¿Qué la llevó a inclinarse por el arbitraje? "Me empezó a gustar desde una vez que fui al estadio a ver al Bucaramanga y vi que pitaba una mujer, Martha Toro; me llamó la atención y más cuando desde la tribuna las mismas mujeres eran las que la insultaban. Me sorprendió que nosotras mismas nos reprocháramos. Desde ahí dije que quería llegar al arbitraje y demostrar que sí podemos". ¿Se ha sentido extraña siendo la única mujer en un deporte masculino? "No me siento extraña, por el contrario me gustaría ver más mujeres en el arbitraje; pero yo entiendo que es difícil ser madre, hija, esposa, atender las labores del hogar o tener algún trabajo de oficina y luego cumplir con los entrenamientos como tal". ¿Cómo fue su estreno? "Después de tres meses de capacitación, debuté el 16 de junio de 2002 en un partido de babys; estuve nerviosa porque en ese partido había muchos padres que iban a estar pendientes de sus hijos; me preguntaba si iba a poder o no, pero después que tomé decisiones ya las cosas se fueron facilitando". ¿Qué siguió después? "Hice un proceso de muchos años dirigiendo babys de sol a sol, salía uno amarillo del polvo y del tierrero; luego llegaron partidos juveniles y después me dieron la oportunidad de ser asistente en Primera B. Antes pité en la Primera C, caminando todo el Magdalena Medio, el sur de Bolívar, el Cesar, Norte de Santander... fueron retos muy difíciles no solo en lo deportivo sino en materia de seguridad". ¿En esas correrías se encontró con retenes ilegales? "Nunca nos detuvieron, pero prefiero no ahondar en ese tema porque es muy sensible; sí tuve miedo en algunas situaciones, pero por suerte salí airosa". ¿Cuándo llegó a Primera? "El 8 de febrero del 2009 fui asistente arbitral por primera vez en un partido Quindío-Tolima, en Armenia; me notificaron un jueves en la noche y recuerdo que fue una emoción grande que ni pude dormir". ¿Cómo fueron los momentos previos? "Yo estaba asustada y preocupada porque sabía que era la oportunidad de mi vida. Si hacía las cosas bien tenía la oportunidad de continuar; y si me iba mal, no solo a mi se me iban a cerrar las puertas sino a todas las mujeres que aspiraran a arbitrar fútbol; el peso que tenía sobre mis hombros era enorme. Me tocó con Wilson Lamoroux y con Wilmar Navarro, quienes me dieron todo el apoyo, me dijeron que disfrutara y que hiciera mi trabajo". ¿Salió aburrida de algún partido? "Sí, esta es la hora en que no sé qué me pasó en un Cali-Tolima; le anulé un gol mal anulado al Tolima por fuera de lugar. El profesor Hernán Torres me dijo que me había equivocado y cuando salíamos del estadio recibí una llamada de alguien (omitió el nombre) que me dijo: “sí, te equivocastes, pero no vayas a prender el televisor ni a escuchar radio”. Fue duro porque hasta el vigilante del conjunto donde vivo en Bucaramanga apenas me vio dijo que me había equivocado. Gracias a Dios supe resistir". ¿Su novio la apoya en esta labor? "Sí, bastante; él está conmigo en las buenas y en las malas, me da ánimo, y aunque no tiene nada que ver con el fútbol y no le gustaba el fútbol, ahora ve los partidos donde yo estoy y me corrige o me da duro cuando me equivoco". ¿Algún jugador le ha coqueteado? "Hay frases bonitas de parte de ellos, pero no son coquetos; admiro la caballerosidad de Mondragón; cuando Agustín Julio atajaba en Santa Fe también era un caballero. Ahí no faltan las frases, que qué bueno ver una mujer, que somos el lado bueno del fútbol... lo dicen ellos y yo les creo (risa)". ¿La han insultado en un partido? "En alguna ocasión un jugador sí me dijo algo feo; yo solo atiné a decirle que lo admiraba como jugador de Selección, le dije que pensara más. Él reaccionó y al final del partido me ofreció excusas, me dijo que no sabía qué le había pasado". ¿Usted como mujer, también suspira o le echa su miradita a algún jugador? "Huyyy, ese es un tema muy espinoso (risas). ¡Por favor!, yo también veo... hasta le digo a mi novio que me dé permiso para ver. Por supuesto que hay jugadores muy atléticos y eso lo admiro, hay que recrear la vista de vez en cuando". ¿Alguno en especial le ha llamado la atención? "Siempre he dicho que las piernas de René Higuita eran las que me mataban; fui su fan, tenía afiches de él en mi casa, me gustaba esa pantaloneta que se ponía ¡wao! Yo a él lo admiré también por todo lo que nos dio en lo deportivo". ¿Qué dice su novio cuando sabe que tiene que compartir hoteles y camerinos con hombres? "Él sí hace recomendaciones y me llama todo el tiempo; pero yo le digo que si no hay confianza las cosas van a ser difíciles porque yo voy a dormir con compañeros en la misma habitación y vamos a compartir el mismo camerino; él tiene que entender eso, además yo soy una persona seria. Él sabe que yo no voy a dar pie para que se presenten cosas". ¿Se maquilla antes de un partido? "Cuando los partidos son en la noche o en la tarde y no hay sol, me maquillo; ya con sol trato de echarme menos base y menos rubor para evitar que me haga daño". ¿Algún árbitro se ha pasado de la raya? "Nunca, en cinco años que llevo viajando con ellos e incluso quedándome en la misma habitación, no ha pasado nada. Yo soy una mujer seria, sé en qué lugar estoy. No tengo quejas de ellos, por el contrario, ha habido respeto. Incluso hay camerinos muy complicados porque no hay puertas y en el momento de cambiarnos ellos me colaboran". ¿Cuál es el árbitro más serio con el que le ha tocado trabajar? "Todos manejan un perfil de amabilidad, pero la persona más estricta con la que he trabajado es Hernando Buitrago". ¿Cómo le fue con Óscar Julián Ruiz? "Muy bien, tengo la suerte de ser la única mujer en el mundo de haber trabajado con él; recuerdo que en un partido Tolima-Santa Fe me tiraron algo desde la tribuna. Le dije que me habían pegado y él me dijo: “tranquila chola, siga concentrada”. Al final del partido me dijo que me había visto desconcentrada y mirando para la tribuna; y fue cierto, me sorprendió porque él siempre está al pie de la jugada y era difícil que viera lo que yo estaba haciendo. Ahí me di cuenta que él no solo estaba detrás del balón sino pendiente del más mínimo detalle". ¿Le tocó salir en tanqueta de algún estadio? "Sí, una vez en Medellín los hinchas de Nacional estaban molestos con el equipo y los árbitros llevamos del bulto con eso, entonces nos tocó esperar a que nos llevaran en tanqueta hasta el hotel".PalmarésGracias al arbitraje Luz Mila González ha estado dos veces en Brasil en Copa Libertadores femenina y en un torneo Sub 20.También fue a Ecuador para la Copa América femenina y en el 2011 llegó a Europa para trabajar como asistente en el torneo Esperanzas de Toulón, en Francia.También viajó a Algarve, Portugal, para asistir a un seminario organizado por la Fifa y para participar en esa misma ciudad de un torneo internacional.Como representante del arbitraje colombiano estuvo en el Mundial femenino de Japón el año pasado.Luz Mila comparte su vida con Francisco Sepúlveda, a quien le empezó a gustar el fútbol desde que ella se metió de llena en el arbitraje nacional. Frases "En los ratos libres prefiero dormir o ver televisión, preferiblemente fútbol; me gusta estar al tanto de lo que sucede y ver el trabajo de otros compañeros de profesión"."No tengo quejas de mis compañeros con los que comparto viajes y hoteles; el respeto es total, además porque yo soy una mujer muy seria", Luz Mila González, árbitro profesional.

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