A la ciclista Kristina Vogel no hay quién la alcance

A la ciclista Kristina Vogel no hay quién la alcance

Febrero 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
JULIÁN COLLAZOS SAAVEDRA- Reportero de El País
A la ciclista Kristina Vogel no hay quién la alcance

La sprinter Kristina Vogel, 23 años, en el 2012 ganó por primera vez el oro en un Mundial de mayores y le entregó la presea dorada a Alemania en los Juegos Olímpicos de Londres.

Un oro en Londres 2012 y otro en Minsk 2013 convierten a Kristina Vogel en una de las reinas de la contrarreloj en el Mundial de Pista en Cali.

Entre dos ‘muros’ alemanes, que la hacen ver más pequeña de lo que sus 160 centímetros de estatura dejan ver, está sentada una mujer que enamorará el corazón de los caleños y les robará aplausos en el Mundial de Ciclismo de Pista que iniciará el próximo miércoles.Su cabello rubio, ojos cafés, piel blanca y labios rosados podrían ser la descripción tácita de lo que es una reina de cuento de hadas. Sin embargo, Kristina Vogel no necesitó usar la imaginación para convertirse en la soberana de la contrarreloj por equipos de los últimos años en el ciclismo mundial.Junto a su otra mitad, Miriam Welte, la alemana de 23 años ganó en el 2012 la medalla de oro en el Mundial de Melbourne, Australia, y repitió victoria en los Juegos Olímpicos de Londres. Presea que se volvió a colgar un año después en Minsk, Bielorrusia.“Con Miriam me siento formidable. Es una persona que tiene muy buen carisma y hemos logrado tener un muy buen comportamiento dentro de la pista”, afirma Vogel, quien se encuentra con la delegación alemana en la ciudad desde el pasado lunes.Su origen no es justamente alemán. Nació en Leninskoye, Kyrgystan, pero su acento teutón es muy notable, puesto que a los seis meses sus padres se la llevaron a vivir a Alemania.Desde muy pequeña su pasión por las dos ruedas fue notoria, pero solamente hasta el 2007, cuando tenía 17 años de edad, fue que entendió que tenía camino como corredora.Seis veces como campeona junior mundial y dos veces como campeona junior europea la catapultaron como una de las futuras estrellas del ciclismo orbital.Sin embargo, no todo fue color de rosa. En el 2010, un accidente contra un autobús, cuando se entrenaba en su bicicleta y se dirigía a casa en Erfurt, Alemania, llevaron a Kristina a estar dos días en coma artificial y pusieron en peligro su camino a ser una de las figuras más representativas del ciclismo.Su primera participación en una Copa del Mundo de Pista fue justamente un año después de su accidente. Copenhague, Dinamarca, vio el renacer de una estrella que fue quinta en la prueba individual y sexta junto con su compañera Miriam en equipos.2011 no fue un año productivo para la alemana, pero su revancha tocó la puerta y desde el 2012 se ha convertido en la reina a vencer, tras ganar todas las competencias grandes. Melbourne, Londres y Minsk sintieron su presencia.Su presente es Cali, una ciudad que le ayudó a crecer como profesional, pues fue su casa por algunas temporadas de entrenamiento o sede de alguna Parada Mundial.“Cali me gusta mucho. Es una ciudad con un clima envidiable. Al principio molesta por su humedad, pero es fácil adaptarse. Su gente es muy amable y en las competencias hacen que una prueba sea diferente por su energía”, dice.En frente tendrá sus eternas rivales. Anna Meares, de Australia, y las corredoras de Gran Bretaña serán quienes quieran arrebatar de su cuello el oro que cuelga desde hace dos años.“Cada competencia es diferente y aunque he ganado en los últimos años, no puedo confiarme porque mis rivales se vienen preparando muy bien”, asegura la alemana.La pista del velódromo Alcides Nieto Patiño se le hace muy familiar, ya que es una corredora a la que le gusta la velocidad y esta le proporciona las características necesarias para ser cada vez más rápida. “Es una pista muy veloz, tiene las curvas muy cerradas, entrega una mayor sensación de rapidez al corredor y eso es lo que a mí me gusta”.Amante del café colombiano, Kristina Vogel espera que en la versión XXII del Mundial de Ciclismo de Pista las ruedas sigan girando a su ritmo y sea el himno alemán el que al final de la prueba se escuche. “Voy a hacer todo lo posible por volver a ganar una medalla”, finaliza Kristina.

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