Un Presidente con alma y estilo de ‘almirante’

Un Presidente con alma y estilo de ‘almirante’

Agosto 07, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Un Presidente con alma y estilo de ‘almirante’

La temática del conflicto armado ha generado un amplio distanciamiento entre el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el ex mandatario Álvaro Uribe Vélez.

El talante político de Santos, cada vez parece más distante del de su antecesor y antiguo protector.

Juan Lozano, presidente del Partido de la U, no tarda más de dos segundos en contestar. La voz que se escucha de ese lado del teléfono no vacila, no titubea. Ante la pregunta sobre el rasgo más distintivo del talante político del presidente Santos, el senador cuenta una anécdota en tono de resumen:“En la tramitación de la primera legislatura hubo muchos momentos difíciles, desencuentros; dificultades con el presidente del Congreso, con el Ministro del Interior. Invariablemente, en cada uno de esos instantes, el Presidente llamaba a Palacio e insistía en la necesidad de lograr consensos. Muchas veces ha sido él quien ha asumido el timón de la unidad nacional, es el propio Presidente el que ha resuelto todas las crisis”.42 años después de haberse graduado de la Escuela Naval Almirante Padilla, Juan Manuel Santos acaba de cumplir sus primeros doce meses de gobierno con el estilo de un almirante: no fue el hombre que hizo las amarras ni el que pulió la cubierta, ni el que cargó los cañones, ni el que desplegó las velas, pero sí el que supo elegir a los que mejor podían hacerlo.Aunque Lozano asegura que Santos sigue cuidando los “tres huevitos” de Uribe, el talante político del Presidente, parece cada vez más distante del de su mentor: Santos no intenta ser omnipotente; su estilo de gobernar es moderno, gerencial, conciliador, delegatario. Proyecta una tranquilidad aplastante y hasta tiene un mantra que le ha servido para que las desavenencias con su antecesor no se conviertan en una fricción mayor: “No peleo con Uribe, no peleo con Uribe, no peleo con Uribe...”.En este primer año, el talante político del Presidente ha estado también marcado por las sorpresas. El ex presidente Ernesto Samper habla de dos asuntos que él califica así, de sorprendentes. El primero, el restablecimiento de las relaciones internaciones, “porque no fue sólo la recuperación con Venezuela y Ecuador, sino el liderazgo demostrado en escenarios hace dos años impensados, como Unasur y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”; y el segundo, la Ley de Tierras: “que tiene el significado de asumir por primera vez la existencia de un conflicto armado en el país y que las víctimas también forman parte de él”.Samper dice que aunque no fueron sorpresas, en este primer año también llamaron la atención, en el buen sentido, su respeto a la oposición y la convocatoria de los partidos. De acuerdo con el politólogo Alfredo Rangel, todo lo anterior se resume en una sola palabra: pragmatismo. “Si algo lo destacó durante su primer año fue su pragmatismo”.Para los caleños, según devela la encuesta realizada por El País, la principal cualidad del Presidente durante este periodo fue la diplomacia; luego le destacaron su conocimiento del país, su liderazgo, su capacidad de trabajo y su cabeza fría. Al ser abordados sobre su defectos, el 29% de quienes respondieron la encuesta efectuada para evaluar su primer año, pusieron en el primer lugar de fallas presidenciales, “su demora para resolver algunos temas”, seguidos de un 24% que no le encontró “mayores defectos” y de un 22% que vio en su “falta de claridad en algunos temas”, su principal error en este primer año de mandato.Una relación que ha tomado distanciaAunque nadie llegó a imaginarse que Juan Manuel Santos y el ex presidente Álvaro Uribe pudieran distanciarse antes de cumplirse el primer año del actual gobierno, esa probabilidad quedó planteada por el propio Jefe de Estado mucho antes de que llegara como huésped a la Casa de Nariño, el 7 de agosto del 2010.Bastaba con escuchar el discurso del entonces candidato Santos cuando ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 30 de mayo, donde en una sola frase anticipó lo que sería su gobierno, y que después la ratificó el 20 de junio, cuando fue elegido Presidente en segunda vuelta: Ha llegado la hora de la Unidad Nacional”.Sumada a esa unidad, a la que invitó al Partido Liberal y Cambio Radical, que habían declarado su oposición a Uribe, el presidente Santos habló de un acercamiento a la justicia, el atraso social, de dar un giro en las relaciones internacionales y de trabajar de cara a las víctimas, que poca atención habían recibido durante el gobierno anterior.Si bien para el politólogo Fernando Giraldo este cambio en la política nacional fue interpretado por el ex presidente Uribe como una traición, el analista Alfredo Rangel considera que las diferencias entre Santos y Uribe se deben a que “cada uno tiene una manera distinta de hacerle frente a algunos temas, aunque en el fondo Uribe y Santos están buscando los mismos propósitos”.Contrario a Rangel se pronunció el ex ministro Camilo González Posso, quien aseguró que todo obedece a que Uribe ya fue utilizado para lo que necesitaban los grandes grupos de poder del país, “les hizo el trabajo limpio y el trabajo sucio y ahora lo han puesto a un lado”.“Todos esos grupos fueron aliados de Uribe en una estrategia de seguridad y de enfrentar la guerra terrorista. Digamos que eran aliados, pero estaban subordinados al proyecto uribista, pero ya Uribe cumplió su papel, ya hizo su tarea y entonces esos grupos ven ahora la necesidad de trabajar en la prosperidad del país y el que mejor los representa es Santos. Uribe para eso no les sirve. Incluso, estorba”, dijo González.El detonante electoralPero si bien desde el primer día de gobierno, cuando entregó la conformación de su gabinete mostró Santos su independencia, el politólogo Fernando Giraldo cree que la situación se agrava con la llegada de este año electoral.“Estas elecciones del 30 de octubre van a ser cruciales porque quienes van a medir fuerzas no serán el Gobierno y la oposición, sino que será una disputa interna entre la derecha democrática, que lidera Santos, y una derecha profundamente radical, que es lo que representa hoy Uribe”, indicó Giraldo.Agregó que: “Santos está fortaleciendo el Partido liberal, tiene una coalición con Cambio Radical, ha puesto la U a su servicio y ha golpeado al Partido Conservador. Además surgen los escándalos de corrupción donde los implicados son los conservadores y los sectores uribistas más radicales y eso biológicamente tiene disgustado a Uribe porque pareciera que la corrupción estuviera sólo en los uribistas más ortodoxos y tiene la sensación de que lo están cercando”.Para el ex vicefiscal Francisco José Sintura no existe una agenda oculta de Santos para afectar a Uribe, sino que todo obedece a la independencia de la justicia. “Tampoco creo que hay una agenda orientada a fortalecer ningún partido”.

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