Tumaco, una ciudad que se muere de sed a pesar de estar a orillas del mar

Tumaco, una ciudad que se muere de sed a pesar de estar a orillas del mar

Junio 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García, Enviado Especial a Tumaco | Reportero de El País
Tumaco, una ciudad que se muere de sed a pesar de estar a orillas del mar

Para abastecerse de agua, los tumaqueños se conectan directamente a los tubos de distribución en las calles donde instalan pequeñas motobombas con el fin succionar el líquido y bombearlo luego hasta sus viviendas. El agua es de mala calidad.

Hace 34 años un fuerte terremoto destruyó el acueducto del puerto. Apenas ahora se acerca su reconstrucción.

A la casa de Adelfa Quiñónez el agua llega cada quince días. Un chorro tenue, sin presión, que a duras penas sube a los grifos del palafito de madera donde habita, en uno de los recodos de la bahía de Tumaco. El agua a veces llega, pero no se puede consumir, no es de buena calidad. Hay que hervirla antes de tomarla. Pero la sed de sus hijos no espera y la beben directamente de las llaves cuando llega. Muchas veces Adelfa ha tenido que llevarlos de urgencias al hospital del pueblo con daños de estómago y crisis gastrointestinales. Es la misma historia de más de 50.000 niños de Tumaco.“¿Agua, cuál agua?”, se pregunta una vecina de Adelfa. “Eso no es agua, los niños mantienen llenos de hongos porque no sirve ni para bañarse”, se queja.Afuera de las viviendas, la gente ha instalado electrobombas, pequeñas motobombas conectadas al tubo de distribución para succionar el agua y bombearla hacia tanques plásticos de mil litros que tienen en patios y terrazas, con el fin de acumularla y darle presión suficiente para que baje por las llaves.En Tumaco, las electrobombas se han convertido en un electrodoméstico más de la canasta familiar. Se ven en todos los andenes del pueblo, conectadas a los contadores de agua, que permanecen sin tapa y empozados debido a las fugas del líquido. Pero es la única manera de optimizar el hilillo de agua que llega a las viviendas, así no sea de buena calidad.Desde 1979 cuando el terremoto más fuerte de su historia destruyó las dos islas y la zona continental de Tumaco, el pueblo no tiene acueducto. El que había quedó destruido. Desde entonces, varias veces los gobiernos nacional y departamental, el municipio y aún organismos internacionales han apropiado recursos para darle agua a más de cien mil habitantes del segundo puerto más importante de Colombia en el Pacífico. Pero las obras no se ven. Los gobernantes han dicho que “los recursos no alcanzaron”. Los tumaqueños sostienen que “se los han robado”. Los organismos de control investigan desde 1994 la pérdida de las multimillonarias sumas, pero casi 20 años después aún no hay resultados.Actualmente, el remedo de acueducto que hay “funciona a medias”, reconoce el alcalde Víctor Gallo Ortiz. La ciudad está dividida en tres grandes sectores y cada tres días se bombea agua para uno de ellos. Es decir, cuando se bombea para el sector uno, los otros dos no tienen. Por esta rotación, un sector puede permanecer mínimo cuatro o cinco días sin agua.Por eso a la gente le ha tocado adaptar tanques debajo de los andenes y dentro de las viviendas para almacenar agua. Tumaco es un pueblo lleno de tanques azules en los techos de las casas y de electrobombas en sus andenes. Quienes tienen con qué, compran botellones y botellones de agua para beber y cocinar sus alimentos.Hace cuatro años, Leila Rojas, viceministra de Aguas del Ministerio del Medio Ambiente fue al puerto a anunciar la reconstrucción del acueducto. Y el viernes pasado, por enésima vez en estos 34 años de sed, Tumaco asistió a la apertura de la obra. La Alcaldía y la empresa Aquaseo suscribieron un contrato para mejorar la potabilización del líquido que se toma del río Mira y tender 50.000 metros de tubería de conducción y distribución a fin de darle agua potable 24 horas continuas al 60% de los tumaqueños. El 40% restante tendrá que esperar dos años más.El alcalde Gallo dice que es un plan de $102.000 millones el que se ejecutará para abastecer 102.000 habitantes de la zona urbana que, como Adelfa Quiñónez y su vecina, escapan de morirse de sed cuando el chorro no llega. O los mata la diarrea cuando abren la llave y llega el agua con su carga contaminante.Obras del acueductoLa obra que se inició el viernes consiste en la instalación de 10.000 metros de tubería de hierro dúctil de alta calidad que lleva el agua potable desde la planta de tratamiento hasta la ciudad, dijo Adolfo Gutiérrez, gerente de Aquaseo.En un mes se inicia la instalación de 40.000 metros lineales de redes de distribución menor con la micromedición y las acometidas en la isla de Tumaco, desde el puente del Pindo hasta el puente del Morro. Eso es el 60% de los usuarios del municipio.El agua que abastece a Tumaco se toma del río Mira, a 7,6 kilómetros de la planta, ubicada en el corregimiento de Buchely.El inicio de obras se dio luego de que el Instituto Nacional de Vías aprobara su continuidad, porque implican intervenir vías nacionales, además de las calles de Tumaco.

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