Tras escándalo de Villarraga, ¿debe abolirse el Consejo Superior de la Judicatura?

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Tras escándalo de Villarraga, ¿debe abolirse el Consejo Superior de la Judicatura?

El magistrado Henry Villarraga renunció a su cargo en el CSJ por un escándalo en el que se ha visto envuelto por presuntamente interferir en un caso de falsos positivos.

La dimisión del integrante del Consejo Superior de la Judicatura se conoció este sábado. Acudirá a dar respuesta a las autoridades. Incierto futuro del CSJ.

El magistrado del Consejo Superior de la Judicatura (CSJ), Henry Villarraga, presentó este sábado su renuncia, tras el escándalo desatado por un presunto favorecimiento a un militar, involucrado en falsos positivos, para que su caso pasara de la justicia ordinaria a la penal militar. Pese a que Villarraga había solicitado esta semana una licencia no remunerada de tres meses para defenderse de los señalamientos en su contra, su carta de renuncia fue entregada en la tarde del viernes, con fecha de ayer, al presidente del Senado, Juan Fernando Cristo. En el documento, el magistrado dijo que tomó esta decisión para presentarse ante las autoridades competentes y esclarecer el escándalo en el que fue salpicado.En la misiva Villarraga dijo que, “en atención a los últimos acontecimientos en virtud de los cuales mi nombre y el ejercicio de mis funciones jurisdiccionales como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura han sido objeto de implacables cuestionamientos por diferentes sectores de la opinión pública, me dirijo a usted, en la calidad de Presidente del Senado de la República, con el fin de presentar a esa honorable corporación, renuncia irrevocable e inmediata a mi cargo”. Asimismo, en un comunicado agregó que “la determinación de apartarme del cargo no implica una aceptación de responsabilidad en las acusaciones hechas en mi contra; busca detener las persecuciones contra mi familia y que estos cuestionamientos públicos no afecten la integridad de la Rama Judicial y en particular, del Consejo Superior de la Judicatura”. El magistrado aseguró que buscará “un juicio donde se me garantice estar libre de presiones de los medios de comunicación y de esa contienda electoral que se avecina”.El “apéndice” de la justiciaPara los analistas, el CSJ se convirtió en el apéndice del sistema judicial, por lo que señalan que es un órgano que poco sirve y que si se extirpa no ocurre nada, pero cuando se manifiesta cada cierto tiempo con sus escándalos, genera un enorme daño.Ya, para los expertos, son demasiados los escándalos que suma el Consejo Superior de la Judicatura, especialmente su Sala Disciplinaria, desde que fue concebida como alto tribunal en la Constitución de 1991.Exconstituyentes consultados coinciden en que quizá pecaron de ingenuos porque la intención original era darle a la Rama Judicial un órgano administrativo autónomo, pero le mezclaron una función disciplinaria que la contaminó y le entregaron al Presidente de la República y al Congreso la facultad de elegir magistrados y eso dejó un alto tribunal politizado.El constitucionalista Juan Manuel Charry, quien se dice partidario de suprimir el CSJ, reconoce que hubo “algo de mal diseño constitucional de la Rama Judicial” por atribuirle condición jurisdiccional a la función disciplinaria para evitar que la Procuraduría disciplinara a los miembros de la Rama Judicial y porque las decisiones de administración y gobierno de la rama no deben estar en cabeza de un órgano colegiado de naturaleza judicial. “El CSJ ha sido objeto de varios escándalos y ha demostrado no tener la capacidad de cumplir las funciones asignadas. El Consejo Superior hace parte de una Rama Judicial hipertrofiada, con cuatro altas cortes como órganos máximos de cierre que chocan y que no tienen una concepción unificada del derecho y eso genera conflictos entre ellas. De manera que una menos contribuiría en algo a mejorar el sistema”, consideró Charry.¿Acabarlo o modificarlo?El consenso señala que el problema grave de la Judicatura, y de todo el Poder Judicial, es la Sala Disciplinaria y que antes que pensar en acabar el CSJ, se debe hacer un debate amplio sobre los responsables, que no todos están en la Rama Judicial.“Uno de los síntomas más grotescos que se pueden percibir en la justicia es lo que ha pasado con la Sala Disciplinaria. Antes que un ejercicio de reforma, esperaría más bien un acto de contrición de los responsables de la política porque no solo hay crisis judicial, sino crisis presidencial porque el jefe de Estado de turno está en la obligación de ternar a personas probas”, señaló el exmagistrado Eduardo Cifuentes.“Obviamente, uno esperaría un comportamiento idóneo y ético de todos los altos funcionarios judiciales. Pero la calentura no está en las sábanas. Es el sistema político colombiano que ha llegado a un punto en el cual la gobernabilidad del presidente de turno depende del poder de domesticación que éste tenga del Congreso. En el pasado un presidente consideró que había que entregarle la Sala Disciplinaria a las cuotas parlamentarias y mire las consecuencias”, dijo Cifuentes.Para los especialistas que la Sala Disciplinaria terminó convertida en un asunto que solo le importa a los partidos políticos y que por eso los nombres de los magistrados que la integran solo se conocen con cada nuevo escándalo.El analista Héctor Riveros cree que el CSJ debería acabarse, “pero creo que hay que distinguir entre la Sala Disciplinaria, que no tiene ninguna justificación, y la Sala Administrativa, que creo que como propósito debe preservarse porque lo que busca es la independencia en la administración del Poder Judicial”.“Creo que sin tener que esperar una reforma integral a la justicia, que va a ser difícil, se debe eliminar la Sala Disciplinaria del CSJ y volver a lo que había antes del 91, que es que esa función la cumpla la Procuraduría; eso es un asunto urgente porque distorsiona mucho, aún teniendo magistrados probos, y no estoy hablando de corrupción; pero si además también hay corrupción, pues esa ya es la tapa”, dijo Riveros.No obstante, el vicepresidente de la Sala Disciplinaria del CSJ, Ovidio Claros, aseguró que “hay cosas que nadie ha dicho y yo las voy a decir” y dejó planteada la posibilidad de una lucha de poderes.“Es cierto que hay algunas conductas que se deben revisar y cosas que se pueden mejorar, pero el centro de todo esto es una Rama Judicial que se pretende modificar desde que nació la Constitución del 91; hay personas muy incómodas porque se le dio autonomía e independencia a través del Consejo Superior”, dijo el magistrado.“¿Se podrá decir que se ha politizado la Rama Judicial porque elige a un procurador o a un Fiscal? ¿O será que el Ejecutivo quiere tener bajo su manto, como en las viejas constituciones, ese poder concentrado? Eso es lo que hay que preguntarse y analizarse”, aseguró Claros.

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