“Todavía no soy clientelista, pero voy a tratar de serlo”, Roy Barreras

“Todavía no soy clientelista, pero voy a tratar de serlo”, Roy Barreras

Abril 08, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez | Editora de Poder
“Todavía no soy clientelista, pero voy a tratar de serlo”, Roy Barreras

Roy Barreras, presidente del Congreso.

El senador de la U, Roy Barreras, quien aspira a la Presidencia del Senado, dice que el Valle del Cauca no puede seguir de tumbo en tumbo. Asegura que su tarea “es garantizar el éxito del gobierno de Santos”.

El Valle ha estado en primera plana por otra crisis de gobernabilidad. ¿Qué lectura le hace a esta situación?Esta es la crónica de una muerte anunciada desde la campaña. Se advirtió, en todos los tonos, que elegir un candidato que tenía tantos cuestionamientos y que heredaba una crisis política proveniente de su jefe político, también destituido, iba a implicar para el Valle la prolongación de la interinidad.La próxima vez que se elija gobernador, los que votaron a ciegas tienen que abrir los ojos, porque no podemos seguir en este ejercicio de destituciones y suspensiones cuando el Valle necesita al frente de su destino una persona firme, que pueda dar la cara en Bogotá y garantizarle lo que necesita.¿Cómo se ve al Valle a nivel nacional?Pareciera que el Valle sigue tomado por una organización política poderosa de la que no ha podido sacudirse, porque aunque no tiene los votos suficientes para ganar, hay quienes se les venden, y quienes, inclusive, después de las elecciones, se les suman a cambio de cargos burocráticos para darles una especie de seudolegitimidad.Lo que importa para el Valle es garantizar un líder o líderes, una persona capaz de dar la cara en Bogotá, de sacar los macroproyectos sociales y de infraestructura que están pendientes y aprovechar la coyuntura de regalías para bien y liderar a esta comarca, que tiene que convertirse en la California de Colombia. El Valle tiene un montón de posibilidades, pero mientras no tenga al frente un gobernador capaz y sin tacha, seguiremos de tumbo en tumbo.¿Cómo va su campaña para la Presidencia del Senado?Bien, es una campaña muy tranquila y respetuosa, entre pares, de dirigentes nacionales. En un mes decidirán si el Valle del Cauca tiene esa oportunidad. Yo hago mi tarea, he pedido la confianza de mis compañeros y espero poder brindarle al Valle esa posición de liderazgo. En los pasillos del Congreso se dice que al liberalismo no le gusta su nombre para la Presidencia del Senado...Tengo las mejores relaciones con el Partido Liberal y con su presidente, Simón Gaviria, y creo que hay unos acuerdos políticos que marchan muy bien en la coalición de la Unidad Nacional. El liberalismo se ha mostrado respetuoso de esos acuerdos, no hay dificultad. Si no es usted, ¿quién debe ser el Presidente del Congreso?Tiene que ser una persona que le garantice al presidente Santos éxito en su agenda legislativa, en un año crucial y con temas muy importantes: la consolidación de la seguridad, la apertura de la posibilidad jurídica de la paz, la reforma al sistema de minería y, por supuesto, lo que debe ser la apuesta para el 2014, porque se define la firmeza y la unidad de los partidos, y nuestro partido, la U, tiene la obligación con los colombianos de tener éxito en el gobierno de Santos. El éxito se traduce en las democracias como la nuestra en la reelección del candidato-Presidente.¿Es tan santista como era uribista?No he dejado de ser uribista en el sentido de que reconozco en el presidente Uribe un hombre de la talla histórica de Bolívar. Uribe dejó una impronta imborrable. Sus opiniones y preocupaciones son patrióticas, pero se equivocan quienes creen que defender la obra de gobierno de Uribe es destruir la obra de Santos, eso es antipatriótico. ¿Por qué su marco legal para la paz disgustó tanto al expresidente Uribe?El presidente Uribe tiene la convicción de que hay que derrotar al terrorismo y como muchos, desconfía de cualquier salida política. Pero el presidente Santos no es ingenuo ni mamerto. Sabe lo que está haciendo. Durante este gobierno, Santos le ha propinado los más duros golpes a los cabecillas de las Farc. Santos tiene la capacidad estratégica, la credibilidad política para entregar este país en paz, sin ingenuidades. Él sabe que si las Farc no dan claras señales con hechos, de abandonar el terrorismo y el secuestro, no habrá espacio para la paz. Pero también sabe que si se despeja ese panorama, se abre el cielo de la paz. Él necesita la llave, que dice tener en el bolsillo, para abrir la puerta. Lo que estamos haciendo en el marco de Justicia transicional es una labor de cerrajeros, estamos construyendo esa llave. Hay que dejar una salida posible y la estamos construyendo con todo el costo político que eso significa, que pasó por un momento complejo de la política nacional, y es el reconocimiento del conflicto armado interno.¿Pero no fue una manera de golpear la seguridad democrática de Uribe?Es que es gracias al esfuerzo de Uribe que hoy podemos pensar en una salida definitiva, en terminar con el conflicto. Sin Uribe no podríamos pensar en esto. Colombia tiene una inmensa deuda con él. No hay ninguna duda de que Santos quiere el bien de Colombia y no es ingenuo. Sabe lo que está haciendo, por supuesto, los colombianos le reclamamos al Gobierno que no afloje. Pero a usted lo cuestionan y dicen que está traicionando a Uribe...Él no lo siente así. Los hombres públicos tenemos que pensar es en el bien nacional y en la coyuntura histórica por la que atraviesan nuestros países y en esta hora de Colombia hay que construir sobre lo que construyó Uribe. No se trata de regresar al pasado, se trata de consolidar la seguridad y desde ella pensar en que podamos ponerle fin a un conflicto que lleva 50 años. Yo pregunto a los colombianos, que preocupados, echan de menos la mano dura, ¿acaso la solución es aniquilar al último colombiano violento? Llevamos 50 años en eso y me parece que no hay un conflicto en la historia en el mundo que no haya terminado en una solución política. Como Presidente de la Comisión de Paz, quisiera que hubiesen condiciones para la paz y no las hay.Entonces, ¿no siente que haya traicionado a Uribe?Si hay alguien que quieran más en mi casa que a mí, es a Uribe. Me cerrarían las puertas si pasa una semana sin que yo tenga comunicación con él. Tenemos la relación más cordial y respetuosa, como siempre. Pero en su gobierno y después de que este terminó, tuve diferencias con él, que siempre respetó. ¿Cómo ve el deterioro de la seguridad?Creo que las Farc, acorraladas en las fronteras, hubiesen recibido una derrota definitiva si no fuese porque en su momento encontraron cobijo en zonas de Ecuador y Venezuela, y creo que eso impidió que el presidente Uribe terminara su tarea frente a las Farc. Cambiaron de estrategia, volvieron a sus madrigueras y, por supuesto, apelaron a una condición desesperada: poner explosivos en los propios territorios donde se refugian. Esas fases finales de las Farc hay que observarlas con el mismo detenimiento con que miran sus últimas posiciones políticas. Sin ingenuidad, percibo, en algunas comunicaciones de las Farc, un interés en terminar este conflicto a través de una solución dialogada, que no será fácil. Siendo coalición de gobierno, mi tarea no podía ser otra que defender la obra de gobierno de Uribe. Soy el vocero del partido de gobierno. Mi tarea es garantizar el éxito del gobierno Santos. El adefesio sería que el partido le hiciera oposición a su presidente.A raíz de eso afirman que usted es el comodín del uribismo y del santismo...Yo lo que soy es un dirigente que cumple con su deber. Nosotros invitamos a los colombianos a votar por Santos, diez millones lo hicieron y tenemos la obligación de garantizar el éxito de ese gobierno, no podemos fracasar en esa tarea. Tenemos que devolver un país en paz, competitivo, equitativo. Por eso hicimos la reforma a las regalías y la Ley de Víctimas. Por eso presenté el marco legal para la paz y defiendo el nuevo proyecto del fuero militar para darle a las Fuerzas Armadas seguridad jurídica. Yo hago la tarea, y mi tarea es garantizar que este gobierno tenga éxito.¿Qué siente cuando le dicen desleal? Cuando uno está al frente de la batalla, le disparan. Es natural que haya en el ejercicio del liderazgo, detractores, opositores, yo los recibo con amplio espíritu democrático, no reconozco enemigos, sino críticos que ayudan mucho. Lo que más me divierte son las caricaturas que hacen de mí, porque la caricatura es una forma de reconocimiento, que me ayuda a reflexionar para seguir mejorando. ¿El reconocimiento que tiene, se lo ha ganado por su trabajo o por cobijarse a la sombra de Uribe o de Santos?Le respondo con hechos: ponente de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, de la reforma política, coordinador de la reforma a las regalías, autor y ponente de la ley de desmovilizados, autor del marco legal para la paz, de la ley que castiga a los conductores ebrios, del de insolvencia económica. Soy el congresista que más recursos le trajo al Valle el año pasado y podría seguir con la larga lista de tareas. Creo que el espacio que hoy puedan reconocer los colombianos con los 85.000 votos que saqué, son fruto del trabajo. Hay que trabajar, trabajar y trabajar.Pero muchos tienen de usted la imagen de clientelista...Cuando el antiuribismo radical no encuentra nada qué decir, la más zanahoria de las acusaciones es esa: la de clientelista. Voy a dedicarme con más tiempo a ese clientelismo, que me parece muy útil. Voy a dedicarme a construir lo que se llama una organización política. Yo saqué 50.000 votos fuera del Valle, que son de opinión y la antítesis del clientelismo. Pero reconozco que es importante hacer estructura política, que llaman clientelismo. De manera que todavía no soy clientelista, pero le prometo que voy a tratar de serlo.Pese a eso, tiene participación burocrática en la CVC, en Emcali y otras entidades...Hace muchísimo tiempo no tengo incidencia ninguna en la CVC. Mi participación hace ya más de cuatro años se limitó a impulsar la salida de un director que respondía a las órdenes del PIN. Hoy no tengo idea quién tienen injerencia política allí. El doctor Ramiro Tafur es un respetable dirigente y no tiene jefes. Yo reto a esos críticos que me digan dónde está el resto de la clientela. En su grupo político hay división y se fueron líderes, porque, dicen, usted quiere montar una empresa familiar y postular a su esposa al Congreso...Cuando el padre es panadero, los hijos aprenden a hacer pan. Y cuando es carpintero, aprenden a ser carpintero. Yo tengo cinco hijos maravillosos, uno de ellos es politólogo y se hizo elegir y tiene todo el derecho y más formación que la mía y, sin duda, menos defectos. Pero me remito a las cifras a propósito de la división en nuestra organización política: arranqué con 16.000 votos, voy en 85.000, estamos en pleno crecimiento. No hay ninguna división en el movimiento ni el Partido en el Valle.¿Aspira a volver a sacar los 80.000 votos o va a darle oportunidad a otro?Ni siquiera estoy decidido a seguir en el Senado. Ha sido una experiencia intensa, productiva y muy satisfactoria, pero hay otros oficios. Tengo una gran ilusión con el tema de la paz. Y hay un debate mundial que me seduce, que es el de la legalización internacional de las drogas. Son temas tan gruesos, que no he decidido si me dedico exclusivamente a ellos. Esa es una tarea que se puede hacer dentro o fuera del Senado. No tengo ninguna obsesión, ni la vocación de dinosaurio de algunos, que se atornillan 45 años en una curul.¿El 2012 será de peticiones y exigencias de congresistas al Gobierno?No tenga ninguna duda. Va a ser el año de las peticiones y las exigencias al Gobierno, empezando por no aflojar en la seguridad, siguiendo por garantizar que a municipios y departamentos les cumplamos en materia de regalías, que no se nos haga ‘conejo’. Es hora de corregir el relajo que hay en tributación minera. Exigir más eficiencia en infraestructura. Exigir los recursos para el área metropolitana de Cali y municipios vecinos. También para romper la cordillera Central y comunicarnos con la Orinoquía. Y, por supuesto, el viejo compromiso de terminar no sólo la vía Buenaventura, sino una solución permanente para el dragado y la consolidación del nodo portuario y el puerto de aguas profundas.¿Cree que a la bancada del Valle le hace falta mayor compromiso y luchar más por proyectos de la región?La bancada ha hecho un gran trabajo en favor del Valle. Veo mucho compromiso, lo que no veo es que se le escuche suficientemente en Bogotá, porque no tenemos ministros con chequera. El Valle necesita, hace rato, ministros con chequera. Tenemos muy buenos vallecaucanos como asesores en Palacio, pero hace rato que el Valle no tiene un ministro de Hacienda.¿No hay el trato que el Valle merece?No. El Valle necesita mucho más. El Valle puede ser la California del país si se le invierte lo que se merece. Nosotros le ofrecimos al Valle $300.000 millones en ingresos adicionales de regalías y apenas le están llegando $180.000 y además mal repartidos y eso hay que corregirlo. Se requiere más inversión y más presencia de el Valle del Cauca en el gabinete ministerial.

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