¿Su pareja no se despega del computador viendo porno? Puede ser un adicto

¿Su pareja no se despega del computador viendo porno? Puede ser un adicto

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora Equipo de Domingo
¿Su pareja no se despega del computador viendo porno? Puede ser un adicto

20% de estadounidenses entre los 20 y 40 años son adictos a la pornografía.

Quienes sufren de esta patología tienden a dejar a un lado las relaciones sexuales con su pareja y cambian su cotidianidad, de tal manera que también afectan toda su vida.

Esta semana la película ‘Don Jon’ se estrenó en España y México y está dando qué hablar. No solo por el regreso de la actriz Julianne Moore en un filme relacionado con la industria pornográfica, sino por la temática que toca: un ‘don Juan’ que conquista mujeres bellas, pero que es incapaz de disfrutar sus relaciones sexuales en carne y hueso; en cambio, es feliz a solas, viendo ‘porno’ en su computador.Protagonizada por Gordon Levitt, Scarlett Johansson (la novia decepcionada que descubre a su enamorado viendo películas impúdicas en vez de tener sexo con ella) y la veterana Julianne Moore, el filme es una comedia que pone de manifiesto la adicción de un hombre a la pornografía. Por supuesto, como comedia causa hilaridad entre los espectadores, pero en la vida real, padecer esta patología es un asunto serio que repercute en las relaciones de pareja. De acuerdo con la doctora Martha Suescún, de la Fundación Libérate, de Bogotá, una persona padece esta enfermedad cuando existe un pensamiento obsesivo solo con el placer, por la pornografía abandona sus actividades cotidianas, su comportamiento social se ve afectado y tiene un aislamiento parcial o completo. Además, practica el voyerismo, permanece mucho en internet, siente compulsión por mirar material triple X y hay cambios en su estado de ánimo.Hay cierto tipo de personalidades que pueden llegar a ser más vulnerables a esta adicción, comenta el médico y sexólogo Jesús Arnaldo Reyes: personas dependientes, que tienen baja autoestima, retraídas y cuyo círculo social es muy estrecho. Puede influir también el estado de hipersexualidad, es decir, individuos que tienen aumentado sus niveles hormonales y necesitan tener más sexualidad aparte de la que tienen con su pareja, por eso ven pornografía y se masturban.Lo que marca la adicción, agrega Reyes, es cuando la compulsión, esa necesidad imperante de tener sexo, interviene en la vida cotidiana de la persona: “Si llegó tarde al trabajo porque estaba viendo pornografía en el computador, si no le cumplió una cita a su pareja o dejó de hacer una tarea por esta misma razón, allí se puede estar hablando de una adicción a la pornografía”, aclara el doctor, también docente en las universidades Icesi y Univalle.Puede inferirse que una persona es adicta a la pornografía, complementa la sicóloga Paula Andrea Restrepo, cuando esta ha organizado su vida individual y de pareja en torno a conductas sexuales catalogadas como excesivas y dañinas por el mismo sujeto o por alguien cercano que se siente víctima de las siguientes conductas: realizar lecturas, observación continua de imágenes sensuales y sexuales; la escucha de cualquier material erótico, obsceno, perturbador y sugestivo que sea usado como la única manera en que el adicto se permite sentirse amado, aceptado, tocado, aprobado, incluido, libre y por ende, cree que esto también puede complacer a su pareja, lo cual en ocasiones lo único que hace es crear una brecha gigante en la relación.Además, luego de darle rienda suelta a la consecución de su placer, siente culpa, vergüenza, arrepentimiento, preocupación por controlar su conducta, irritabilidad y alteraciones en el sueño.Repercusión en la parejaLos hombres son los que más sufren esta patología, señala la sicóloga y terapeuta de pareja Rosalba Urrutia. “Las mujeres son las que más llegan a consulta quejándose de que a la 1:00 o 2:00 a.m. buscan a su marido en la cama y ¡oh, sorpresa!: el señor está pegado a la pantalla del computador, haciendo de las suyas”. Esto es un duro golpe para ellas, que ven afectada su autoestima y se sienten traicionadas y lo primero que preguntan es: ¿por qué razón él prefiere estar masturbándose frente a la pantalla del computador y no tener relaciones sexuales conmigo?”, comenta la sicóloga Urrutia. Si usted se topa con decenas de CD, filmes y/o revistas triple X camufladas en secreto por su marido o lo pilla muchas veces ensimismado frente al computador observando un video porno; o nota que en vez de salir con amigos prefiere quedarse en casa viendo este tipo de material, que cambia su vida cotidiana por esta misma razón y sobre todo, no busca tener intimidad con usted, ¡póngase pilas¡Tenga en cuenta que se es adicto al ‘porno’ si esta conducta conlleva a la persona a no tener relaciones sexuales con la pareja o como agrega el doctor Reyes, si “se toma la pornografía como medio para poder llegar a tener vida íntima con el cónyuge o si la relación sexual debe tener como antesala la pornografía”. Esta patología trae consecuencias graves para la pareja, porque un adicto a la pornografía en su avidez, tiende a tener relaciones sexuales con desconocidos, fortuitas, sin protección y eso puede llegar a ocasionar enfermedades de transmisión sexual como el VIH y la hepatitis B. Y como prefiere la pornografía a tener una relación con su pareja, la deja a un lado y por ello, ella prefiere pedirle el divorcio. Además, en su vida personal, el adicto termina sin pareja, sin empleo, con malas calificaciones o desertando de sus estudios.

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