"Soy un hombre firme, leal e independiente": Óscar Iván Zuluaga

Junio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático, está confiado en el triunfo y dice que su propuesta ha despertado entusiasmo. "El MÍO es esencial para Cali".

Con la seguridad que le da el haber ganado la primera vuelta presidencial, el candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, está listo para enfrentar los comicios del próximo 15 de junio, los que dice ganará. Zuluaga, quien se ha dedicado a promover sus propuestas, ya no le presta atención a los ataques, pues considera que hay que debatir las ideas para convencer a los electores. Y dentro de esas ideas, obviamente, está su posición sobre los diálogos con las Farc en La Habana, que asegura es “inmodificable”. También dice que, de ganar la Presidencia, quien va a mandar es él y no el expresidente Álvaro Uribe y que se siente orgulloso de ser el candidato del proyecto uribista.¿Le sorprendió su triunfo en la primera vuelta?Por la diferencia, sí. Yo tenía mucha confianza por la tendencia que traía la campaña de que estábamos muy cerca, pero fue un triunfo mucho más amplio del que esperaba. Sabía que iba a ganar, pero la diferencia, debo decirlo con toda franqueza, fue superior a la que había previsto.Después de la primera vuelta, ¿cómo ha sentido el tono de la campaña?Me he dedicado a las propuestas y las ideas, a discutir los mismos fundamentos con los que convencí a los colombianos para ganar la primera vuelta. Encuentro un gobierno desesperado, un candidato presidente con angustia, que se refleja en sus actitudes frente a mí y a la campaña.¿Qué trabajo realiza para ratificar el triunfo en zonas donde ganó y para obtener más votos donde perdió?Vamos en la dirección correcta, o sea que no es un tema de grandes cambios. Nuestra estrategia se ha fortalecido buscando alianzas con otros sectores políticos, caso del Partido Conservador. Esa suma es sobre contenidos. Hicimos un acuerdo de 14 puntos donde fortalecemos nuestra propuesta programática. Me parece que esa es la mejor señal del tipo de campaña que queremos hacer y con la que queremos ganar la Presidencia. Hay quienes advierten que la mayor parte de votos con los que ganó la primera vuelta son del expresidente Álvaro Uribe. ¿Qué opina de eso?Son de millones de colombianos, si uno hiciera un análisis frío de las listas al Congreso, estas sacaron 2.100.000 votos, yo saqué 3.800.000. Mi propuesta logró llamar a muchos colombianos que habían votado el 9 de marzo por otros sectores políticos. El éxito de la propuesta que lideré es que logra interpretar los problemas de los ciudadanos y tiene propuestas concretas y soluciones efectivas. Eso es lo que ha despertado mucho entusiasmo y ese respaldo creciente en todas las regiones, en todos los sectores sociales. Esa es la mejor prueba del trabajo que he venido haciendo.¿Pero no cree que lo identificaban con Uribe y de ahí la votación?Somos un equipo. Me siento orgulloso de ser el candidato del Centro Democrático, que es el proyecto uribista. Esa es mi carta de presentación, así como lo son mis 25 años de vida pública y política. He logrado construir, con mi liderazgo y con mi talante, propuestas muy concretas que han despertado entusiasmo.¿Cómo se puede cantar victoria y decir que despertó el entusiasmo, si la abstención fue del 60 %?Pero el abstencionismo es para todos, yo canto victoria es por los resultados parciales. Lo claro es que gané la primera vuelta. Mi canto de victoria es sobre realidades. ¿Cuál es la estrategia para atraer a los abstencionistas y los indecisos?Puede haber un mayor interés en una competencia entre dos. Ojalá que el Mundial no genere pereza electoral y permita una buena movilización de ciudadanos. Tengo fe en que puede haber más votación el 15 de junio.¿A qué le atribuye sus bajos resultados en el Valle del Cauca y en Cali en la primera vuelta y qué está haciendo para remontar eso?Acá hay una estructura política fuerte de los partidos que apoyan al candidato Presidente. Nosotros, en las elecciones del 9 de marzo apenas comenzamos a configurar una estructura política que nos permitió con Susana Correa llegar al Senado y ganar una Cámara. Ahora hay un cambio muy importante porque la llegada del Partido Conservador le da una mayor amplitud y solidez al espacio de participación en el Valle y eso amplía los líderes y activistas que pueden impulsar una votación mucho más alta.Si llega a ganar la Presidencia, ¿quién va a mandar, Álvaro Uribe Vélez u Óscar Iván Zuluaga?Óscar Iván Zuluaga, con total certeza. Hay tres cosas que me describen y me caracterizan: soy un hombre firme, soy leal y soy independiente. Me parece que el punto de referencia es lo que fue mi talante en el manejo del Ministerio de Hacienda. El país tuvo la oportunidad de conocerme manejando la peor crisis de la economía global de los últimos 80 años. Yo fui el Ministro de Hacienda que logró orientar al país con precisión, con certeza, anticipando decisiones estratégicas y esa es una prueba muy clara de cómo me voy a comportar como gobernante. Tengo lealtad por unas ideas. La presencia de Álvaro Uribe en el Congreso estimula el espacio para construir una gobernabilidad sólida, pero pueden tener la certeza de que el Presidente de la República voy a ser yo. ¿Qué les responde a quienes aún lo ven como un candidato sin carisma, que no proyecta mayores sentimientos y dicen que su éxito radica en estar junto al expresidente Uribe? Creo que eso hace parte del pasado, gané la primera vuelta por 460.000 votos. Esas prevenciones que me han creado, incluso en los medios, se han ido superando. Yo era margen de error, decían que no me conocían y, una vez ganamos, lo que dicen es que los votos eran de Uribe. Cuando gane la Presidencia de Colombia, ¿qué más irán a decir? Logré convencer a los colombianos que tienen criterio, saben elegir y eso es lo que me quiero ganar. ¿No siente que le ha restado respaldos su giro en el tema de la paz?A mí me encantó el artículo de William Ospina donde dice que con Óscar Iván Zuluaga sabe uno a qué atenerse. Se necesita claridad, los líderes no deben adoptarse por moda. Los líderes tenemos que defender convicciones y cuando uno las defiende, hace política con claridad. Le estoy planteando al país lo que pienso para que los colombianos sepan a qué atenerse, cómo me pueden elegir. Soy el único que ha estado en todos los debates, 26. ¿Qué hay detrás de eso? Deseo que los colombianos conozcan qué pienso, qué veo en cada tema. Esto no es de modales, esto es de convicciones.¿Pero no quedan dudas sobre la convicción suya del tema de la paz?Lo que hemos dicho es que no se puede una paz negociada si no hay condiciones y eso es inmodificable. Le damos un espacio más amplio a una paz negociada al mantener los diálogos en La Habana por un período de tiempo mayor. Yo soy un hombre que escucho. El acuerdo con el Partido Conservador es de la mayor importancia, si hay cosas positivas que puedan aportar sin que eso implique modificar mis convicciones, bienvenidas, porque para eso quiero ser presidente, para representar el mayor número de colombianos.Volviendo a William Ospina, el dice que de dos males, el menos peor…Como lo quiera llamar, pero la descripción es que prefiere un gobierno de Óscar Iván Zuluaga que uno de Juan Manuel Santos.¿Qué les dice a los que les da temor que usted llegue a la Casa de Nariño y que de tajo acabe con el proceso de paz y siga con el conflicto armado?Que nos les dé temor, porque lo que queremos son condiciones. La semana pasada un juez condenó a un colombiano porque reincidió en el robo de dos chocolatinas, no creo que los colombianos estemos dispuestos a aceptar que un cabecilla de las Farc que cometió la masacre de los diputados no pague un solo día de cárcel. Eso es lo que tenemos que definir, qué tipo de paz queremos y cuál es el precio que debemos pagar, bajo qué condiciones. Yo he dicho que en aras de la paz estoy de acuerdo en la reducción de penas para un cabecilla de las Farc que tiene 60 años de condena, estoy diciendo démosle 6 años de cárcel en aras de la paz, pero tiene que haber justicia.El presidente Santos ha sido enfático en decir que los acuerdos de La Habana deben ser refrendados por los colombianos antes de ser aplicados. ¿Por qué su campaña insiste en crear miedo alrededor de este tema si son los colombianos los que van a decidir si están de acuerdo o no con lo pactado y sí se aplica o no?La paz no es del presidente Santos y el equipo negociador, la paz nos pertenece a todos los colombianos. Tengo que ser transparente desde el inicio, no conozco qué hay en esos acuerdos, fuera de lo que dicen públicamente. Acordaron el narcotráfico, qué van a hacer con la plata, dónde están las rutas, qué van a hacer con 16 frentes de las Farc que controlan laboratorios. Hay que decirle al país eso.Pero eso lo va a saber el país...No, una cosa es decirlo en su momento, y otra decirlo con claridad desde el principio. Lo que está en juego es el país y la paz tiene que interpretar a todos los colombianos. Tengo una concepción distinta, yo prefiero una paz transparente, con apuestas claras, con cosas definidas sobre la mesa y que las Farc sepan a qué atenerse en una negociación. Esa es una gran diferencia en la forma como este Gobierno ha llevado el proceso, que ya va en dos años. Tengo una concepción distinta porque no es la primera vez. Venimos de un enorme engaño que fue el Caguán. Elegimos al presidente Pastrana para que hiciera la paz a cualquier precio, y estábamos dispuestos a darlo todo y las Farc nos engañaron ¿Qué ha cambiado? Entonces, para qué nos tiene que servir la historia, para no tener ningún tipo de exigencias, no creo.¿Cuál es el plazo ideal para un proceso de paz, según usted?Uno no se puede sentar a la mesa sin condiciones porque para las Farc no existe el tiempo. Las Farc están con 30 guerrilleros en La Habana, y aquí siguen asesinando, reclutando niños y con minas antipersonas. El país tiene que reflexionar sobre eso. No le puede dar gusto a las Farc en un proceso de búsqueda de una paz negociada. A mí se ha costado un gran esfuerzo llegar hasta acá. Me tocó salir a buscar las firmas, ganarme el apoyo de los colombianos, convencerlos; cómo así que no les vamos a poner condiciones a las Farc en un estado legítimo y en una democracia como la de Colombia. Ahí está la gran diferencia.Cuando se le escucha hablar con esa vehemencia sobre el proceso de paz, da la impresión de que no está convencido en el giro que dio al firmar el acuerdo con Marta Lucía Ramírez...No, yo estoy convencido porque lo firmé y lo he dicho públicamente. Lo que pasa es que no modificó mis condiciones. No confundamos. Una cosa es dar un plazo y otra que no pueden seguir reclutando niños. Las convicciones no se han abandonado porque las exigencias son iguales. En caso de que no gane la Presidencia, ¿cuál será la posición que mantendrá frente a los diálogos?La que hemos defendido. Seré consecuente, si se le quiere dar un espacio a las Farc tiene que haber condiciones. En esto la apuesta no es electoral. Esta es una lucha por unas convicciones. Hoy le apuesto a la construcción de un partido: el Centro Democrático, para que sea opción de poder. Nos hemos preparado y la meta es ganar la Presidencia. Uno en política sabe que gana o pierde, pero tienen que seguir vigentes la ideas.¿Qué piensa de la propuesta del presidente Santos de abolir el servicio militar obligatorio cuando se acabe el conflicto y que sea servicio social?He dicho siempre que el servicio militar obligatorio debe desmontarse gradualmente para buscar una profesionalización de las Fuerzas Militares y ese ha sido un viejo planteamiento. Cuándo debe ser el momento, eso es lo que hay que trazar. ¿Qué opinión le merece la forma como la izquierda se ha unido para apoyar la paz y a Santos?Respeto las decisiones políticas. Mi preocupación no es lo que hagan los otros, es lo que hagamos nosotros. Me siento feliz con los acuerdos logrados porque son programáticos. El acuerdo con el Partido Conservador son 14 puntos reales. Lo que estamos construyendo con el Partido Verde, los acuerdos con sectores campesinos, son a través de una política agropecuaria. No son acuerdos mecánicos, son reales para incorporar sus ideas en nuestro programa político y salir a defenderlo como presidente. En esta campaña se ha vivido una polarización que ha contribuido a que se perciban fraccionamientos en las Fuerzas Militares. ¿Cómo ve eso?Es evidente que las Fuerzas Militares se sienten desmoralizadas, porque su comandante y jefe ha sido complaciente con los diálogos en La Habana. No se puede sacrificar la institucionalidad en aras de una paz negociada. ¿Por qué complaciente, si no conocemos lo acordado y se decidió negociar en medio de la guerra?El hecho de que no conozcamos significa complacencia. Cuál es el temor de decirlo en detalle, por qué no lo podemos conocer si la paz es el mayor anhelo de todos. La diferencia es que Santos decidió negociar entre iguales. Para nosotros Colombia es un estado legítimo que tiene unas Fuerzas Militares. Qué moral puede tener un soldado si su presidente dice que lo piensa dos veces para dar de baja a ‘Timochenko’ o cuando dijo en España que el proceso de paz lo acababa si se asesinaba un poderoso. ¿Es qué la vida de un soldado o un campesino asesinado en Pradera vale menos? Eso es lo que escuchan soldados y policías. En eso no nos podemos llamar a engaños. Eso no es un problema de polarización ni de debate político.Ese sí es un tema de debate político porque cada vez que matan a un militar el expresidente Uribe pone fotos en Twitter y maximizan los hechos y buscan rédito político...Respondo por lo que hago yo. Si me pregunta sobre eso le respondo.Sí, le pregunto…Yo no he mandado ninguna de esas fotos. He actuado en función de lo que claramente identifica al Presidente. ¿No le parece reprochable que usen ese material de esa forma?Ha habido momentos en que se han equivocado. Pero el maltrato que han recibido soldados y policías es muy grande.Para su propuesta de educación necesita recursos, ¿está pensando en una nueva reforma tributaria?He propuesto la extensión de impuesto al patrimonio. Eso representa $4 ó 5 billones al año y el 4 por 1000 que vale $6 billones. Esos impuestos que seguirán vigentes en mi gobierno son $10,5 billones, que es la base para financiar la propuesta educativa.Usted ha venido responsabilizando al actual Gobierno de la mala calidad de la salud y la educación. ¿No cree que esos son problemas estructurales donde les cabe responsabilidad a administraciones anteriores?Claro, pero a uno lo eligen para solucionar problemas no para justificarse. He dicho que voy a gobernar sin espejo retrovisor. Llego a solucionarle problemas a colombianos, no a lamentarme de otros gobiernos. Por eso se necesitan gobernantes con capacidad de ejecución, que se remanguen, que se pongan las botas, que vayan a las regiones, que nos les dé pereza. Eso es lo que el país necesita para poder avanzar. Eso es lo que quiero hacer. ¿El presidente Santos no se ha puesto las botas?No, yo estoy hablando de lo que voy a hacer. Eso hay que preguntárselo a él.¿Es partidario de firmar más TLC?No los firmaría, respeto los que hay. Tampoco creo que se puedan renegociar. La prioridad es dedicarnos a mejorar lo que hay. El último fue del Pacífico. Hay que perfeccionar lo que tenemos para poder darles más capacidad de competencia a los sectores que se afectan. ¿Cuál es el plan que tiene para Buenaventura y cómo ve la labor del gobierno Santos frente a la intervención militar en esa ciudad?La intervención militar es una medida de choque necesaria para poder garantizar condiciones de orden público, pero ese no puede ser el plan. El plan demanda presencia permanente del Gobierno para que haya seguimiento y representa esa prioridad. El problema de Buenaventura es que se mira el puerto, que es grande, que maneja el 60 % de la carga, pero se les olvida que necesitamos que sea una ciudad y alrededor de esta construir, desarrollar el puerto. Lo primero que hay que hacer es concebir a Buenaventura como ciudad-puerto. Lo segundo, entender que Buenaventura es el punto de llegada de la integración del Pacífico, que inicia desde Tumaco. Toda la problemática del Pacífico termina reflejándose en Buenaventura y la falta de solución de los problemas de esa ciudad. Mi propuesta es un plan de choque y un plan de mediano y largo plazo. He dicho que el 8 de agosto llego a Buenaventura para poner en marcha el plan de choque.La Nación es socia mayoritaria del Sistema de Transporte Masivo de Cali, ¿cómo consolidará el MÍO?Hay que aprovechar la voluntad política de tener un alcalde como Rodrigo Guerrero para continuar el plan. El problema del transporte masivo es que es un plan en expansión y que requiere ir ampliándose. Eso demanda más recursos y hay que tener un plan de seguimiento, de implementación y una enorme voluntad política. Eso es esencial para la calidad de vida y el desarrollo de Cali y ahí nos las tenemos que jugar.¿Cómo mejorar la seguridad en Cali, es partidario del desarme?El desarme corresponde a los alcaldes. Hay que recuperar los consejos de seguridad con el Presidente de la República para apoyar al Alcalde y enviar un mensaje de confianza, credibilidad y estímulo de la denuncia. Hay que llenar las ciudades de cámaras de seguridad, es una forma efectiva de desarticular estructuras criminales y mafiosas. Dar una lucha incansable contra las ollas del microtráfico. Especializar la Policía en modalidad de delitos para ser más efectivos y mejorar el salario de soldados y policías como mecanismo para exigir más resultados y ser más estrictos con el tema de la transparencia.La justiciaEl país acusa una crisis de institucionalidad y de justicia. ¿Cuál es su propuesta para solucionarla?La justicia es una prioridad. Presentaré la reforma el 8 de agosto. Con el Partido Conservador acordamos fortalecerla. Hay que tocar el tema de politización, el cierre de la tutela para que no se envíen señales de inestabilidad y la formación del recurso humano, donde hay que avanzar y ser más exigente. También hay que mirar la inversión. Se necesita un ente independiente que maneje los recursos para la inversión y que no se pierdan. Se requieren más acciones para que haya una justicia pronta y eficaz. Hay que resolver el problema de las cárceles. Y atacar delitos económicos. El país pierde por esta causa entre 15.000 y 20.000 millones de dólares al año. Ahí hay un gran desafío para la justicia.Propuestas del candidato del Centro Democrático¿Cuáles son sus propuestas clave por las que los colombianos deben votar por usted?Tienen que ver con el tema de la educación pública, la política agropecuaria y el empleo basado en el desarrollo regional. Son tres grandes prioridades a destacar. Hay innovación y le puedo hacer un aporte grande al país.¿Qué plantea en educación y salud, que son de los problemas más sentidos por la población?En educación pública planteó un salto grande. Primero es la jornada escolar completa en colegios públicos. Son nueve millones de niños que hay que poner a estudiar de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., en una sola jornada.Hay un desafío grande en aumento de infraestructura, construcción de colegios, garantizar dos alimentos diarios gratuitos, lo que va a reactivar el sector agropecuario. Hay que ampliar la planta de docentes. Se debe dar un vuelco a la cultura y al deporte como eje de transformación en valores de un joven en el modelo educativo. Implica, además, que el país se concientice del bilingüismo y permita la incorporación de un modelo de educación superior donde la educación técnica y tecnológica tenga un componente importante. Ahí hay una apuesta enorme para reducir brechas de calidad entre lo público y lo privado, generar mano de obra más calificada, conectar la educación con las oportunidades laborales en las regiones y avanzar en calidad con la formación de docentes.¿Cuál es su propuesta para mejorar las vías terciarias y que el país sea más competitivo?Tengo tres elementos en la política de vías terciarias, que son la competitividad del pequeño campesino para llegar al centro de consumo. Primero, voy a asignar una vigencia futura de $1500 millones a cada alcalde para mantenimiento preventivo y así garantizar mayor transitabilidad en épocas de invierno. Eso viene acompañado de lo segundo, que son los bancos de maquinarias, que funciona dividiendo el departamento en subregiones. Esos dos esfuerzos se integran para mantenimiento preventivo. Lo tercero es desarrollar nuevas tecnologías que abaraten el mantenimiento y pavimentación de vías secundarias y terciarias. He estudiado la tecnología de Malasia, que desarrolló con el caucho y Colombia lo produce. Esa puede ser la revolución en vías terciarias. ¿No es contradictorio que usted ahora proponga aumento del 10 % del salario mínimo de los trabajadores, pero cuando fue Ministro de Hacienda no subió más allá del 5 %?A mí me tocó una época muy difícil. No es lo mismo un país sin problemas de crisis de economía global, que perdió $10 billones de recaudos. El país hoy tiene unas posibilidades de avanzar y de ser mucho más ambicioso. Hemos propuesto aumentar el salario mínimo, pero encontrando un equilibrio para reducir costos en las empresas. Hay que mirar sí es vía impuestos o con políticas para bajar costos, pero que esa reducción se traslade a un mejoramiento del ingreso de los trabajadores. Se necesita un salario mínimo que le dé mucho más poder adquisitivo a las familias. Ese es nuestro objetivo.Encuentre aquí toda la información sobre las Elecciones Presidenciales 2014

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