"Solo quiero que mis hijos estén con su papá": esposa de Andrés Felipe Arias

Mayo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil | El País

Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura.

Catalina Serrano, esposa del exministro Andrés Felipe Arias, dice que su único drama no es tener a su marido preso, sino resistir humillaciones, críticas, odios, rechazo.

Es la esposa de Andrés Felipe Arias, el ministro de Agricultura en el gobierno de Álvaro Uribe, que dirigió el programa de Agro Ingreso Seguro, AIS, y resultó envuelto en un escándalo por supuestas irregularidades en su ejecución, métodos de contratación, actos de corrupción, beneficios a familias ‘ricas’ del país.Hablar de Catalina Serrano es imaginarse al político. El mismo que se convirtió, según muchos, en la copia de Álvaro Uribe Vélez. Quien quiso alcanzar de manera vertiginosa la Presidencia de la República. Ese hombre que genera más odios que amores; que muchos califican como déspota, soberbio y que ella excusa diciendo que fueron “máscaras” que se puso para lidiar con el ministerio. Él lleva dos años detenido mientras se comprueba o desestima su participación en el escándalo. Ella lleva el mismo tiempo trabajando, llevando a sus hijos de 4 y 2 años al jardín, al médico, asumiendo los costos del mercado, de las facturas de servicios públicos, del cuidado de sus “enanos”, asistiendo a audiencias e intentando tener un espacio para desahogar ese “inmenso dolor”.Al principio, conseguir un trabajo fue difícil. Dice que fueron muchas puertas las que tocó sin ser abiertas, cree que la negativa tenía una sola razón: ser la esposa de Andrés Felipe Arias. Ella compara su situación con la de otras mujeres, esposas de hombres presos. Aunque la condición de Arias es diferente, algunos la califican de privilegiada porque no duerme apiñado en una celda con un grupo de hombres, sino en una cama “cómoda”. Pero el drama de Catalina, además de tener a su hombre en la cárcel, está en resistir humillaciones, críticas, odios, rechazo.Han pasado cuatro días (jueves) desde que el Tribunal Superior de Bogotá le negó por tercera vez la libertad a su esposo. El lunes, luego de la audiencia, usted se vio muy afectada, ¿cómo ve las cosas ahora?Tengo mucho dolor, han sido dos años de privación de la libertad preventiva de mi esposo. No ha habido un solo testigo que pueda probar lo que la Fiscalía dice de él. Si proyecto el caso hacia adelante pueden pasar dos años más de él privado de la libertad. Un caso, en el que con toda seguridad, saldrá inocente y habrán pasado cuatro años separado de sus hijos, de mí. Al final, ¿quién nos va a devolver este tiempo?¿Siente rabia por esta situación, de ver a otras parejas con hijos felices?Ha habido muchos momentos en los que lloro con mucho dolor. Digamos que no tan frecuente como antes. Yo era muy sensible, mi marido decía que yo lloraba despidiendo un avión de carga. Esta situación me ha fortalecido y siento que a veces ni siquiera tengo el tiempo para llorar, me la paso trabajando o con los niños, o haciendo cosas de la casa o el fin de semana con Andrés. El día a día y lo rápido que se pasa el tiempo no me permiten ni me abren el espacio para llorar, pero sí hay momentos en los que estallo, como el lunes, que lloro y me muero del dolor. No envidio a nadie, pero sí siento tristeza porque el tiempo perdido nunca se recupera, y sobre todo el tiempo perdido con relación a nuestros hijos. Estos años de vida de los chiquitos son importantes. Andrés no sabe qué es ver dormir a Juan Pedro (2 años), cómo es una levantada de los niños, cómo es una noche de maluquera de los ‘enanos’.¿Qué tanto ha cambiado su vida?Ha sido muy difícil. No hago nada diferente a lo que muchas mujeres en Colombia hacen, que es responder por sus familias, lo que pasa es que en mi caso tengo a mi esposo privado de la libertad siendo inocente, han sido años de mucha impotencia, de mucha angustia, de querer siempre enfrentar esta situación confiando en que existe la justicia y que las cosas van a salir bien, desafortunadamente lo que nos muestra la realidad es que la justicia no existe.Pero tiene el espacio de las visitas. ¿Cómo son esos fines de semana?Podemos entrar a la escuela (de Caballería Militar donde está recluido) desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. Las visitas son viernes, sábado, domingo y lunes, pero por mi trabajo solo podemos ir sábado y domingo. Trato de llegar lo más temprano posible con los niños, jugamos, leemos cuentos, les llevo siempre colores, temperas, cuadernos para que pinten. Cuando el día está bonito caminamos un poco, el espacio que hay en el interior de la escuela no es muy grande, él no puede moverse, simplemente es un pedacito del parqueadero, un jardincito al lado del cuarto y procuramos, cuando el clima lo permite, salir, llevo la pelota…¿Cómo es la celda en la que él está? Es una habitación de tres metros cuadrados más o menos, con un escritorio. El Inpec le autorizó a Andrés el uso de un computador, pues el está acogido a reducción de pena en caso de condena. El año pasado escribió un libro, está escribiendo otro. Es una situación con muchas restricciones...¿Usted sabe de la situación que viven cerca de 76.000 presos en el país? Sus esposas tienen que hacer filas interminables, pasar por humillaciones. Estos hombres solo tienen un día al mes para ver a sus hijos. Dentro de todo, ¿No se siente privilegiada?Primero, estoy convencida de la inocencia de mi esposo. No tiene por qué estar privado de la libertad, cárcel es cárcel así lo tengan dentro de una jaula de oro. Segundo, las condiciones en las que él está en la Escuela de Caballería corresponden a una situación de seguridad en la que se ha visto involucrado. Y tercero, mantengo contacto con muchas mujeres esposas de militares y soldados que están viviendo la misma situación. Con ellas hemos tenido una relación muy cercana de apoyo permanente, de buscar una salida a toda esta injusticia. Privilegiada sería si mi esposo estuviera en la casa con mis hijos.¿Porqué decidió volver público ese drama familiar?No fui yo. Simplemente viví lo que en ese momento me estaba generando la situación y es un dolor infinito. Por lo que me han comentado, causó mucha impresión mi foto, cuando me levanté el martes tenía miles de llamadas perdidas de teléfonos desconocidos, de medios que querían hablar conmigo, nunca fue algo planeado. Llevo dos años callada, confiando en que la justicia opere y, como no se ha dado y en el camino no se están dando las cosas, esa foto me dio la oportunidad de decir lo que durante tanto tiempo he querido y no he podido.Las imágenes generan impacto. Sin embargo, algunos comentarios en las redes sociales o los que pone la gente al final de las notas publicadas en internet, sugieren que a usted la están manipulando para conmover al país...No tengo Twitter, no tengo Facebook, de hecho nunca leo un periódico, ni veo noticieros. No puedo juzgar lo que piensen o digan personas que nunca han vivido lo que estoy sintiendo. Estoy viviendo una situación que me genera mucho dolor, es mi situación y la vivo de acuerdo a lo que me genera cada hecho, si mi caso se ha vuelto público es por que soy la esposa de un personaje público. Esto no significa que no sea consciente de que hay personas que viven situaciones peores; en Colombia no hay justicia ni para nosotros ni para muchas familias y eso debe cambiar.Precisamente, usted ha dicho que la Fiscalía sabe quienes son los responsables de lo que pasó con los subsidios y siguen libres. ¿Quienes son ellos?Según lo que los mismos testigos de la Fiscalía declararon bajo la gravedad de juramento ante la Corte Suprema de Justicia, la persona que los indujo al error con nombre propio fue revelado durante esas audiencias y hasta donde tengo entendido a esa persona no se le han imputado cargos. Al final de la última audiencia en la que le negaron la libertad, Andrés Felipe Arias dijo que si iba a continuar preso prefería que lo mandaran así fuera a cárcel de Gorgona, pero al lado de su esposa y sus dos hijos. ¿No cree que es egoísta de su parte condenar a sus hijos y privarlos de experiencias bonitas que puedan vivir con usted?Es una expresión de dolor con la que estoy completamente de acuerdo en la medida en que añoramos poder compartir el tiempo que nos han quitado. Es una expresión de dolor que sale en el momento en que nos han causado mucho daño y es algo que comparto y lo único que quiero en este momento es poder tener a mi esposo en la casa, que mis hijos puedan estar con su papá. ***Para muchas personas en el país, Agro Ingreso Seguro es sinónimo de corrupción. Para usted, ¿qué significa Agro Ingreso Seguro?Para mí significa lo que es: un programa que buscaba proteger y ayudar frente a las firmas de los tratados de libre comercio tanto al empresario del campo, como al pequeño y mediano productor. Agro Ingreso Seguro no excluía al empresario del campo. El 99 % fue entregado a pequeños y medianos empresarios como se demostró la semana pasada en una de las audiencias. Fue un programa que generó crecimiento y desarrollo en la época en que mi esposo fue ministro de Agricultura.¿Es decir, que a pesar de que en estos dos años usted ha tenido que atravesar un oscuro túnel por el enredo del AIS, si su esposo volviera a ser ministro y pudiera implementar el programa, estaría de acuerdo?Es un programa que ayudó muchísimo al desarrollo del campo, que desafortunadamente por unos pocos que le faltaron al Estado, incurriendo en trampas, el programa se vio perjudicado. Hoy en día la ley y el programa todavía funcionan, pero con diferente nombre y eso es algo que mi esposo probará en juicio.Pero, él Ministro de Agricultura durante el anuncio del programa ‘Desarrollo Rural con Equidad’ dijo que era totalmente diferente...Me imagino que lo dijo porque era lo políticamente rentable en ese momento. Sin embargo, el Desarrollo Rural con Equidad, DRE, se financia con la ley del Agro Ingreso Seguro y utiliza muchas herramientas de cuando el programa se llamaba AIS.Junto al exministro nueve personas fueron inhabilitadas en cargos públicos y también están siendo judicializadas. ¿Usted también defiende a esas personas y cree en su inocencia?Estoy completamente segura de que las personas del ministerio obraron con total rectitud y transparencia. Eran jóvenes recién egresados de universidades, con especializaciones, preparados. Lo único que querían era servirle al país de la mejor manera. Hicieron un trabajo impecable, pero por la falta de otros que se aprovecharon del Estado, se vieron perjudicados. Hoy en día, muchos de ellos están sin posibilidades de conseguir un trabajo, sus esposas son las que mantienen los hogares porque se les ha estigmatizado. Pero tengo entendido que en el 2008 se hicieron cuestionamientos al exministro sobre fraccionamientos...Las personas que hicieron el estudio de econometría ya se presentaron ante la Fiscalía y ante la Corte Suprema de Justicia y reconocieron no haber advertido sobre el fraude que es objeto de este proceso penal.La Fiscalía insiste en asegurar que Arias se reunió con algunos funcionarios semanas antes de ser privado de la libertad, ¿Supo de esa reunión?Simplemente hago la siguiente reflexión: Si yo soy la gerente de una empresa y a mi me anuncian una posible investigación por la razón que sea, ¿qué tiene más sentido? Que me vaya y deje a mis funcionarios botados y a la deriva o que con ellos tratemos de reconstruir los hechos cuando se ha obrado honestamente. Mi esposo ha tenido buena relación con sus funcionarios, los quería y los apreciaba. En un gesto de solidaridad y humanidad los visitó cuando estuvieron en la cárcel. Las personas que estuvieron en la cárcel han certificado que nunca se tocaron temas con relación al proceso mientras Andrés estaba visitándolos, además ya ellos testificaron ante la Corte Suprema como testigos de la Fiscalía y todos afirmaron que Andrés jamás pidió que modificaran su versión. Eso también lo reconoció el tribunal de Bogotá, y es por eso que la Fiscalía se tuvo que inventar la absurda tesis de que mi esposo podía influir en los testigos que lo van a defender, como excusa para mantenerlo privado de la libertad.Arias visitó a sus funcionarios como muestra de “solidaridad”, ¿el expresidente Álvaro Uribe ha tenido algún gesto de solidaridad con su esposo?El Presidente siempre estaba presente y pendiente. Agro Ingreso Seguro fue el resultado de un trabajo de equipo de Gobierno, donde muchos ministros estuvieron involucrados, fue una política de Estado. Agro Ingreso Seguro fue aprobado por el Congreso de la República e implementado por el Ministerio de Agricultura.¿Pero usted siente que al expresidente le ha faltado algo por hacer para ayudar a su esposo?No, el presidente ha mantenido todo su apoyo, su solidaridad, en la medida de lo que puede hacer. Lo único que esperamos es que siga siendo lo que es. No nos hemos sentido solos, cada vez que tiene la oportunidad de estar en el país pasa a saludar a mi esposo, de vez en cuando me escribe mensajes: ‘Catalina cómo está’. ‘Ánimo, fortaleza’, ‘¿Los niños, cómo van?’Usted ha dicho que a su esposo lo quieren callar. ¿Por qué?Porque es un hombre que a los 30 años ya era ministro, porque fue mano derecha del presidente Uribe, porque es alguien muy inteligente.¿Pero, quien va a querer hacerle daño a alguien que como usted dice, es tan inteligente, y puede servirle al país?A él no le perdonan haber llegado a ocupar un lugar tan importante en el sistema político cuando había tantas personas alrededor del Presidente.Entonces, ¿haber sido escudero del gobierno Uribe fue su gran pecado?Yo creo que uno no puede sentir que es pecado hacer lo que para uno es una convicción y para Andrés Felipe y para el Presidente y para los que participaron en su gobierno, era una convicción esa línea de trabajo. Y esa claridad que tenían en relación a cómo se debía gobernar. Ese es un tema que a muchas personas no les gusta porque su línea de pensamiento es otra, pero creo que ahí no hay pecado alguno.¿Los celos políticos lo enredaron?Eso no lo puedo probar, pero se hace evidente en el ámbito político que a él no le perdonan haber llegado a ocupar un lugar tan importante. Creo que la política es necesaria, pero creo que es dañina, envidiosa, hace mucho daño.A comienzos de semana, usted comparó el caso de su esposo con el de Sigifredo López. ¿Si todo esto termina bien para su familia y su esposo resulta absuelto, han pensado en demandar al Estado?La verdad, lo único que nos importa es que se haga justicia, que pueda salir absuelto, hemos tenido que acostumbrarnos a vivir simplemente el día a día, a estar fuertes, unidos.¿O sea que no hacen planes a futuro?El futuro para mí, era el lunes, con Andrés devuelto a la libertad y me hace daño ilusionarme con cosas que no se puedan hacer posibles y me conformo con ser agradecida. Mi sueño, es que el día que podamos pasar la página, podamos irnos un tiempo del país, donde seamos desconocidos para todos, sin reclamos, sin rechazos.Si su esposo es hallado culpable, ¿lo va a acompañar hasta el final?Desde el momento en el que asumí el compromiso ante el altar de ser su esposa, lo hice consciente de que sería en las buenas y en las malas, creo en la inocencia de mi esposo y estaré con él, sea cual sea la circunstancia.

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