“Sobredimensionan la presencia de Uribe en el Senado”: Juan Fernando Cristo

“Sobredimensionan la presencia de Uribe en el Senado”: Juan Fernando Cristo

Marzo 24, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Fenner Ortiz R. | Reportero de El País, Bogotá
“Sobredimensionan la presencia de Uribe en el Senado”: Juan Fernando Cristo

Juan Fernando Cristo, presidente del Senado.

Juan Fernando Cristo, presidente del Senado, dice que la participación del Centro Democrático en los debates es sana para la democracia.

El presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, no duda en que el legis- lativo elegido el 9 de marzo seguirá manteniendo las mayorías de la coalición de la Unidad Nacional que, según él, apoyará las políticas del nuevo mandato del presidente Juan Manuel Santos. Sostiene que al expresidente Álvaro Uribe y “su grupo de amigos en el Senado están sobredimensionados”. Asegura que no cree que “un expresidente que intentó hacer la paz en Colombia vaya a llegar al Senado a travesarse como mula muerta a las posibilidades de la reconciliación”.Cristo habla de los retos que tiene el actual Congreso en su recta final y se refiere a la necesidad de que el parlamento electo aborde una reforma integral a la justicia, no solo por el episodio del exalcalde Gustavo Petro, sino porque es un tema de antaño.¿Cuáles son los principales retos de esta legislatura?Yo diría que hay dos grandes retos. El primero: sacar adelante la reforma a la salud, introduciéndole los ajustes que sean necesarios al texto del Senado. Necesitamos de un sistema de salud más eficiente, de mejor calidad y que genere para los colombianos el menor costo posible en atención del servicio de salud. El segundo, es comenzar a debatir —de una vez por todas— la nueva ley de desarrollo rural, no se puede seguir aplazando tampoco, lamentablemente se han hecho muchos anuncios de presentación, pero ahora el Gobierno ha asumido el compromiso de presentarlo en las próximas semanas y comenzaremos a debatirlo en el Congreso de la República.¿Qué van a hacer ustedes en momentos en que un grupo de ponentes de la reforma a la salud en la Cámara ya dijeron que es mejor aplazar este proyecto para el próximo Congreso porque las elecciones lo afectan?Creo que el Gobierno nacional va a asumir el liderazgo en esa reforma y espero que los representantes a la Cámara, que tomaron la decisión en diciembre de no estudiar el proyecto de ley, en esta oportunidad, entiendan que los colombianos están esperando de ellos decisiones y compromiso.Y con desarrollo rural, ¿ya se agotaron las consultas previas, qué era lo que la tenía represada desde hace más de año y medio?El Gobierno está terminando el proceso de las consultas previas y ya ha hecho la tarea desde hace algún tiempo. Creo que tenían unas últimas reuniones pendientes y esperamos que en las próximas dos semanas se presente el proyecto.¿Cómo trabajar con un Congreso que podría ser mucho más ausentista porque la mayoría se ‘quemó’ en las elecciones y, además, está la campaña a la presidencia encima?No lo percibí la semana anterior. La presencia de los senadores a la sesión plenaria fue muy buena y entiendo que así fue en la Cámara. Además, en las reuniones con el Gobierno, las bancadas mostraron una presencia muy importante que creo que se va a mantener en este periodo. No hay excusa para no asistir, para no cumplir los compromisos, hay tiempo suficiente para debatir los proyectos y espero que los congresistas, tanto los electos como los que no lo fueron, le cumplan al país.¿Cómo ve usted el nuevo Congreso electo. La Unidad Nacional perdió hegemonía o las cargas están niveladas?Creo que va a ser muy intere- sante. Este Congreso que termina fue el que le abrió el camino a la paz para Colombia al aprobar la Ley de Víctimas y el Marco Jurídico para la Paz. Estoy seguro que el Congreso que se instala el 20 de julio será el que consolide la reconciliación en Colombia y construya el escenario del posconflicto en el país. Me parece que es un Congreso con unas mayorías claras y contundentes a favor de la paz y del segundo mandato del presidente Juan Manuel Santos, con una oposición muy fuerte tanto de la extrema derecha con el Centro Democrático representado allí, lo cual es bueno para la democracia colombiana, y también en la izquierda especialmente con el Polo Democrático. Los demás partidos con toda seguridad estarán en la coalición que acompañará al Presidente.El Centro Democrático va a llegar al Congreso a exigir más en los proyectos que van a activar el Marco Legal para la Paz. ¿Qué debe hacer el Gobierno para evitar que esta posición pueda terminar afectando los eventuales logros de los diálogos?Eso es natural que haya debates y controversia, no sé aquí la gente porqué está exagerando el debate político y el debate democrático en el Congreso. Eso es bueno, sano, eso va a ser importante para los proyectos. Yo he dicho que se está sobredimensionando la presencia del expresidente Álvaro Uribe y sus amigos senadores en el Congreso en dos aspectos: primero, porque no creo que un expresidente que intentó hacer la paz en Colombia vaya a llegar al Senado a atravesarse como mula muerta a las posibilidades de la reconciliación de los colombianos. Creo que va a ser posible construir consensos mínimos con el Centro Democrático con los temas de posconflicto en el país y, segundo, porque la representación del Centro Democrático en el Congreso, especialmente en el Sena- do, es importante pero es abso- lutamente minoritaria y va a haber una mayoría clara a favor del Gobierno. Luego, tampoco, es que tengan una capacidad de torpedear, si así lo quisieran los esfuerzos de aclimatar la paz en el país y construir el posconflicto.¿Qué lectura le da a los resultados del partido Liberal, que era el llamado a triunfar en las elecciones parlamentarias, pero que finalmente se quedó en tablas?Todos los partidos esperamos mejores resultados de los que salen, no se puede desconocer que el partido aspi- raba a obtener dos o tres curules más en el Senado, no se alcanzaron; en la Cámara sí se cumplieron los propósitos, donde fuimos la fuerza mayoritaria. El partido es hoy la única fuerza política del país y en el caso de la Cámara aumentamos la representación en el Congreso y es un resultado que, por sí solo, demuestra que se cumplió la tarea en estos cuatro años en el Congreso.¿La decisión de destituir a Petro le podría cobrar al presidente Santos un costo político en sus aspiraciones reeleccionistas?No lo sé, no lo puedo predecir, pero a mí me parece que el presidente Santos ha demostrado su condición y talante de estadista con esta decisión, la asumió como Jefe de Estado para defen- der la institucionalidad del país y el sistema jurídico colombiano sin ningún cálculo político, actuó como Jefe de Estado y no como candidato a la reelección y creo que era lo que debería hacer independientemente de este momento político.Con este episodio de Petro en el cual se tomaron todas las medidas de parte y parte para defensa y ataque, ¿obliga a que se emprenda una cruzada por hacer una reforma integral a la Justicia?La reforma integral a la Justicia es un clamor desde hace ya varios años más allá del episodio del alcalde Gustavo Petro. Será una de las grandes tareas que deberá afrontar el nuevo Congreso a partir del 20 de julio. Dentro de ellas, tendrán que evaluarse las competencias y facultades del Ministerio Público y también, más allá de eso, es inaplazable una reforma al Código Único Disciplinario porque lamentablemente en Colombia, en muchos casos, el voto popular, el voto ciudadano está siendo amenazado muchas veces por estas circunstancias de las investigaciones e inhabilidades que hoy parecen desproporcionadas en muchos casos.Usted dice que es un debate inaplazable, pero ¿cuáles serían los alcances del mismo?Creo que hay que dar un debate integral sobre cuáles son los mecanismos de lucha contra la corrupción que debe tener el Estado Social de Derecho en Colombia, cuáles deben ser los organismos encargados de esa lucha contra la corrupción, cuáles son las competencias y los límites, y manteniendo obviamente la función disciplinaria y sancionatoria de la Procuraduría General porque no estoy de acuerdo con quienes plantean, por ejemplo, que se debe eliminar la posibilidad de sancionar disciplinariamente a funcionarios elegidos popularmente, eso sería un exceso del otro lado, hay que encontrar un punto medio y que se tengan dientes en la lucha contra la corrupción sin que ello signifique que se vulnere la voluntad popular.

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