“Sería una vergüenza para el país una elección Santos vs. Santos”: Presidente

Agosto 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País*

El presidente Juan Manuel Santos dice que ningún gobierno le ha dado a Cali lo que el suyo le ha entregado. Hace un balance de sus tres años de gobierno, del proceso de paz y le echa pullas a su primo Francisco Santos.

Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos cayó de sorpresa en Cali. La intención de su viaje era, evidentemente, tratar de calmar el malestar que entre los caleños causó su ausencia en la inauguración de los Juegos Mundiales.Por eso fue a varios escenarios deportivos, saludó a la gente, jugó korfball y hasta se puso las zapatillas de ‘bichofué’ que el alcalde Rodrigo Guerrero le regaló.El único medio de comunicación que Santos visitó en ese viaje fugaz fue El País. En este diario, y en una larga conversación, explicó las razones de su ausencia en ese acto, resaltó el aporte de su gobierno a los juegos en particular y a Cali en general y manifestó que los caleños “no deben tener celos de otras regiones”.Pero también hizo un balance de su gobierno, que el próximo miércoles cumple tres años, habló del proceso de paz, de sus relaciones con el expresidente Uribe y hasta de una eventual confrontación política Santos versus Santos.Presidente, ¿por qué no vino a la ceremonia inaugural de los Juegos Mundiales y qué sintió ese día cuando cerca de 40.000 personas abuchearon al saber que usted no se hacía presente?Yo también hubiera chiflado si estuviera en el estadio. Me dolió muchísimo no haber estado aquí, porque le he puesto alma, vida y sombrero a estos juegos. Estos juegos estaban muertos hace año y medio y cuando llegó Rodrigo Guerrero a la Alcaldía, y a Coldeportes Andrés Botero, me comprometí en hacer todo lo que estuviera a mi alcance para que fueran un éxito, y no solamente puse voluntad sino presupuesto: cerca de $77.500 millones hemos invertido para que Cali tenga hoy las mejores instalaciones deportivas de todo el país.No vine porque los médicos y ‘Tutina’ se confabularon para decirme que tenía que hacerme un examen porque venía de una bronquitis y había tosido toda la noche. Afortunadamente, como lo dije cuando salí de la clínica, no era nada grave. Me dolió muchísimo no venir a esa inauguración, había venido al lanzamiento, pero aquí estoy para participar de estos juegos, que han tenido además un éxito maravilloso. A raíz de la no venida suya a la inauguración de los juegos, algunas voces dicen que eso es una demostración de que usted les para más bolas a Antioquia y a Bogotá que al Valle...Eso no se refleja ni en la cantidad de veces que he venido, las últimas dos además, a acontecimientos muy importantes. Hice un gran esfuerzo para devolverle a Cali sus empresas públicas y con unos acuerdos que van a ser de gran beneficio para Cali, y en el mes de mayo, ni más ni menos, vine a presidir la gran cumbre de la Alianza del Pacífico. Señalamos a Cali como la capital de esa gran alianza. En Cali he invertido $2,4 billones, eso nunca había ocurrido en la historia de la ciudad, jamás se había recibido algo parecido de un gobierno nacional. Mi solidaridad con Cali es conocida por todo el mundo. Aquí he venido tal vez más veces de las que he ido a Medellín. Esos celos son injustificados.¿Va a venir a la clausura de los juegos?Tengo un compromiso en Charalá, pero si puedo, vengo. Lo importante es la solidaridad que hemos tenido. A mí a veces me duele que ustedes piensen que yo no soy solidario, si es que no ha habido un presidente que haya demostrado más compromiso con estos juegos, porque, como le decía, estaban muertos, y hoy son un éxito. Me da pena la falta de modestia, pero los juegos se realizaron gracias a la voluntad que puso el gobierno.El día de la inauguración, el que habló en su lugar fue el vicepresidente Angelino Garzón, pero teníamos entendido que usted había designado al doctor Botero, director de Coldeportes, ¿qué pasó ahí? ¿Hubo un golpe de mano de Garzón?Aquí vino ese día una delegación muy nutrida, que además utilizó el avión presidencial para venir. A propósito, otra cosa que a algunos se les olvida es que no hay en mi gobierno una representación más grande que la que tiene el Valle del Cauca y Cali. A la inauguración de los Juegos vinieron muchísimos funcionarios. Y si el Vicepresidente tomó la palabra es porque es el Vicepresidente.Pasando al balance de su gobierno, En estos tres años, que cumple el miércoles, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción y su mayor frustración?Satisfacciones tengo muchas, pero comienzo por destacar el estar creando un país más justo, haber roto la tendencia que llevábamos durante muchísimos años de crecer económicamente pero al mismo tiempo crecían las desigualdades. Por fin rompimos esa tendencia. Ya no somos el segundo país más desigual del hemisferio, estamos en el promedio y solamente Ecuador logró reducir la desigualdad más que Colombia. Lo mismo, en la lucha contra la pobreza. Solamente Perú logró reducir más el número de personas que se trasladó de la pobreza a la clase media y cumplimos la meta en tres años que teníamos prevista para cuatro años.El desempleo ha bajado sistemáticamente durante 34 meses, mes a mes sin interrupción. La última cifra la obtuvimos el miércoles pasado, 9, 2 %, y ya estamos en promedio en una cifra cercana a un dígito, que fue la meta que nos propusimos para cuatro años. O sea que en la parte social hemos hecho cosas muy importantes, por supuesto el programa de vivienda, la educación gratuita para todos los niños y niñas del grado 0 al 11. En la parte de seguridad, haber descabezado a las Farc, su número uno, su número dos, haber reducido el número de integrantes de las Farc al nivel más bajo de su historia. Lo mismo con el ELN, haber descabezado a todas las bandas criminales y haber logrado indicadores como el número de homicidios más bajo en 30 años, aunque sabemos que ahí hay todavía mucho camino por recorrer.Mi frustración: no poder mostrar todavía más resultados. Porque nos quedan muchos desempleados, mucha gente en la pobreza. Todavía nos queda mucha gente sintiéndose insegura, mucha infraestructura por crear. Lo que lo frustra a uno es no tener más tiempo para ejecutar más. ¿Cuál va a ser su principal reto en este último año que queda?Se lo resumo: ejecutar, ejecutar y ejecutar y al mismo tiempo lograr acuerdos en La Habana.Volviendo al tema de Angelino Garzón, ¿cómo se ha sentido teniéndolo como coequipero en estos años, ha sido un buen gregario realmente? Angelino tiene su forma de ser y su forma de pensar y muchas veces la expresa abiertamente, lo que a algunos incomoda. Pero en términos generales y en lo fundamental, Angelino ha sido buen aliado, leal, ha jugado en el equipo y me ha ayudado en muchísimos frentes. En términos generales ha sido buen coequipero, a pesar de que muchas veces algunos quieran que no sea así.Usted destaca la reducción del desempleo a nivel nacional pero las cifras del Dane indican que mientras en Bogotá la desocupación está en el 9,1 %, Cali está en el 15,2, Popayán en el 16,9, Pasto y Armenia en el 14,3, Pereira en el 14, Buenaventura en más del 70 y Tumaco en más del 60%, lo que hay ahí es la demostración de un desequilibrio entre el centro del país y la región Pacífica. ¿Qué ha hecho el gobierno al respecto?Nunca en la historia de este país se había logrado la aprobación de reformas que mitigaran esa desigualdad entre regiones. La reforma a las regalías, que es histórica, y que precisamente busca que las regiones, todas, reciban los recursos y no unas pocas, como era antes. Y una de las regiones que más recursos recibe frente a lo que tenía antes es el Pacífico colombiano. A este gobierno lo han acusado de ser centralista, cuando, si usted hace un balance sobre las reformas que hemos hecho, el empoderamiento de los municipios, las reformas a las regalías, la ley de ordenamiento territorial, lo que estamos discutiendo en régimen departamental, todo eso está enfocado precisamente en poder darles a las regiones una base mucho más sólida para su desarrollo. Y en materia de infraestructura, lo que estamos haciendo en el país es un esfuerzo que va a beneficiar, ante todo, a las regiones.Paz y seguridadEsta semana las Farc dieron a conocer una nueva propuesta donde piden que les den un cupo en la Junta Directiva del Banco de la República y otro en el Consejo Nacional Electoral. ¿Qué opina de esa aspiración?Yo no le doy importancia a lo que las Farc dicen por fuera de la mesa, ellas lo saben. Una cosa es lo que ellas puedan decir y sus aspiraciones y otra es lo que estamos negociando en la mesa, que son los puntos que acordamos previamente. Eso es lo que a mí me interesa y en eso estamos avanzando. Las Farc podrán aspirar a cambiar todo lo que existe en Colombia, pero eso se mantendrá como una simple aspiración, porque les hemos dicho en todas las formas que sus aspiraciones en cuanto a cambio de régimen económico o político las podrán defender cuando hayan dejado las armas, cuando se hayan integrado a la democracia y en las plazas públicas tendrán todas las garantías para tratar de buscar adeptos y ganar elecciones. Y cuando ganen las elecciones, podrán ir al Congreso a hacer esas propuestas.Uno de los temas críticos de la paz es el de los tiempos. Usted ha dicho que aspira a que este año se firme un acuerdo, pero estamos en agosto y apenas van negociando el segundo punto de la agenda. ¿Sigue pensando en que es posible que este año haya algo?Sigo aspirando a que este año logremos los acuerdos. Sé que entre más nos acercamos al fin del año, más difícil será. Pero la experiencia que hemos tenido en la mesa es que muchos de los avances se han hecho en muy pocos días, entonces, si hay voluntad, podemos finiquitar esto a finales de año.¿En algún momento crítico del proceso, ante las arremetidas las Farc, ante los secuestros, los ataques y las subidas de tono de esa guerrilla, ha pensado en romper los diálogos?No hay que olvidar que las condiciones las pusimos nosotros y que nosotros somos los que hemos dicho aquí no hay cese el fuego ni contemplación de ninguna naturaleza hasta que lleguemos a los acuerdos. Yo entiendo que para muchos dialogar en La Habana y disparar en Colombia puede aparecer como una contradicción, pero no lo es. La forma más rápida de llegar al fin del conflicto es manteniendo la ofensiva militar por parte nuestra y no aceptando el cese el fuego, que sería un incentivo perverso para que el diálogo se prolongue indefinidamente.En caso de que este año no se logre un acuerdo, ¿qué se debería hacer, suspender los diálogos hasta que pasen las elecciones o adelantarlos de manera simultánea con la campaña?No quisiera anticiparme a ningún escenario de esa naturaleza, yo prefiero seguir pensando que vamos a llegar a un acuerdo a final de año. ¿No es nocivo para el proceso que se cruce la campaña electoral con los diálogos?Es inexorable, no hay forma de que eso no suceda. Inexorablemente se van a tener que confundir lo uno con lo otro, esté yo de candidato o no.Hay la percepción de que las Farc están haciendo política con los diálogos. ¿No cree usted que la guerrilla le está haciendo mucho daño a la credibilidad del proceso?Ese es problema de ellos. Si su credibilidad, que usted puede tener razón, está siendo cada vez más minada, por la cantidad de cosas que dicen todos los días, los que sufren son ellos. Yo estoy concentrado en el proceso y en lo que estamos negociando en la mesa. Otro tema coyuntural es el marco legal para la paz, que está demandado en la Corte Constitucional. La crítica que se le hace tanto desde la izquierda como de la derecha es que es un camino hacia la impunidad. ¿Qué responde a quienes creen eso?Que es todo lo contrario. Impunidad es la que tendríamos si aceptamos las tesis de la extrema izquierda o de la extrema derecha, y es que todo el mundo tiene que ser investigado, juzgado y condenado. Lo que ha sucedido históricamente es que en esas circunstancias nadie es investigado, juzgado ni condenado. En cambio la justicia transicional, que se inventó precisamente para facilitar transiciones de conflicto a situaciones de proceso de paz, lo que hace es dar los instrumentos adecuados para que la sociedad colombiana decida dónde quiere trazar la línea entre la justicia y la paz y eso siempre va a generar discusiones. Porque si le preguntan a una víctima antigua, siempre va a querer más justicia. Si le preguntan a una futura víctima, siempre va a querer más paz. Pero si queremos resolver el conflicto tenemos que tomar decisiones que no dejan a todo el mundo satisfechos, pero nos llevan a la paz.Usted que fue ministro de Defensa y conoce el tema militar, ¿cómo se explica que aún ocurran ataques como el sucedido en Arauca que dejó 15 soldados muertos?Estamos en guerra y en la guerra hay muertos y eso es un revés de una situación de guerra. Pero si usted hace la comparación de lo que nuestras Fuerzas Armadas han logrado en este año o en los últimos tres, se va a dar cuenta de que nuestras Fuerzas Armadas son cada vez más capaces, más efectivas, o de otra forma no estarían estos señores de las Farc hablando en La Habana.¿Cuál es la idea con la creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana?Es una idea que ha estado sobre la mesa hace mucho tiempo. Cualquier país, sobre todo los que estamos queriendo pasar del conflicto armado a la paz, debe tener unas políticas de seguridad pública, de seguridad ciudadana diferentes a las de la seguridad nacional y para eso es importante tener la institucionalidad adecuada. En la mayoría de los países del mundo la Policía no depende del Ministerio de Defensa. En el caso nuestro hemos venido aplicando una política de seguridad ciudadana, el doctor Francisco Lloreda ha sido muy eficaz en su manejo, por primera vez en la historia de este país, y nos hemos dado cuenta que para que esa política sea efectiva, necesita la institucionalidad adecuada y por eso creo que ha llegado el momento de pensar el cómo y el cuándo.Cuesta mucho creer que la ola de crispación social que ha habido en los últimos días en el país sea espontánea. ¿No cree que eso es una cosa que está siendo azuzada por la guerrilla desde La Habana para tratar de ganar posiciones en la mesa de negociación? No me cabe la menor duda. Así es. Eso es parte de lo que estamos viendo.Usted mandó varias delegaciones para tratar de negociar con los manifestantes del Catatumbo, lo cual retrasó mucho una solución a ese paro. ¿Por qué no asumió directamente las negociaciones?Porque si tengo que ir cada vez que hay algún tipo de paro, entonces no puedo gobernar. Mandé unas delegaciones con una señal muy clara: si quieren diálogos, tienen que levantar los bloqueos. Y gracias a que mantuvimos esa posición firme estamos llegando a un acuerdo. ¿Fue un error señalar al senador Jorge Robledo de estar azuzando las protestas sociales sin tener pruebas suficientes?No. El senador Robledo se estaba negando sistemáticamente a rechazar la violencia. Yo escuché unas grabaciones donde una periodista muy reconocida, Diana Calderón, le preguntaba, en forma reiterativa sí él condenaba la violencia en las protestas sociales, y se negaba a responder. Él decía que apoyaba la protesta social, como la apoyo yo. Lo que buscábamos en el fondo, o lo que yo, por lo menos buscaba, era que él, como jefe del Polo Democrático, condenara la violencia, porque para mí es muy importante que quienes estén dentro del juego democrático condenen la violencia. Finalmente él acabó condenando la violencia, de manera que cumplimos el cometido.Llevamos seis meses de protestas de cafeteros, mineros, campesinos del Catatumbo... ¿Cuál es su percepción alrededor de eso. Es una protesta social, política, qué hay allí?Hay de todo. Hay reclamos válidos, porque hay sectores que tienen dificultades y eso no lo podemos negar. También hay políticos o politiqueros que quieren aprovechar esas protestas para ver si recogen votos y si pescan en río revuelto, y hay, en muchos casos, infiltración de los grupos ilegales que también quieren pescar en río revuelto y generar desorden y violencia.Hay un tema que también ha estado en la agenda esta semana y que ha preocupado mucho al país, es lo que pasó en Piedras, Tolima, con la consulta popular que hizo el Alcalde para oponerse a la apertura de una mina en su jurisdicción. ¿Cómo ve usted que los alcaldes comiencen a hacer consultas populares para oponerse a políticas del Estado?Están en todo su derecho, pero nosotros también. Hay una Constitución, unas leyes y unas potestades, pero hay que tener en cuenta a las comunidades cuando se toman las decisiones de política pública.¿Usted considera que no hay una política minera en Colombia, como dicen algunos observadores?No comparto esa opinión, sí hay una política minera. Lo que pasa es que estamos en un momento de definiciones, por ejemplo, así como estamos tratando de ver dónde traza uno la raya entre justicia y paz, también hay que establecer claramente dónde traza uno la línea entre minería y medio ambiente, entre agricultura y medio ambiente, entre agricultura y minería y son discusiones complejas, donde diferentes situaciones obedecen a diferentes circunstancias, y de pronto, una regla general no es aplicable a todas. Frente al tema de la venta de Isagen, algunos observadores como Eduardo Sarmiento dicen que vender las joyas de la corona como Isagen es descapitalizar al Estado, pues es una empresa que le entrega a la Nación miles de millones de pesos todos los años. ¿No es un error salir de empresas tan importantes como Isagen?¿Usted ha oído alguna vez algo positivo de Eduardo Sarmiento en su vida? La rentabilidad de Isagen es muy baja, 2 % sobre lo que vale. El Gobierno y el Estado no tienen nada que hacer metidos en la generación eléctrica, que el sector privado ahora hace en forma mejor y más eficiente. Como administrador de los recursos del Estado, el Gobierno tiene la obligación de buscar dónde colocarlos para que den la mayor rentabilidad posible, económica y social. Mantener esos recursos congelados en Isagen no nos está dando la mejor rentabilidad. Solo poniéndolos en TES, tenemos más rentabilidad y si los ponemos en infraestructura para que aumentemos la competitividad, va a ser mucho más rentable.Ahora que tocó el tema de la competitividad y la confianza inversionista, en Cali hay preocupación por el cierre reciente de las plantas de dos reconocidas multinacionales y existe la sensación de que no solo en esta ciudad sino en Colombia se está viviendo un proceso de desindustrialización y que en parte eso es a raíz de la proliferación de TLC en los últimos años. ¿Cuál su opinión al respecto?Hay algunas empresas que se han cerrado, pero hay otras que se han expandido y otras que han venido a instalarse a Colombia. Es una transición normal, el mundo está viviendo una metamorfosis en el frente de la industrialización porque la tecnología se ha encargado de ese cambio. La economía colombiana es sólida. No recuerdo, en la historia de este país, en que tuviéramos el índice de miseria más bajo de nuestra historia, cuál es el índice de miseria: desempleo más inflación; la inflación de estos tres últimos años ha sido la más baja desde que yo recuerde. Tenemos, por primera vez, en muchísimos años, superávit fiscal, tenemos récord en exportaciones, récord en inversión extranjera y en inversión en general, 28 % del PIB es inversión, es de las más altas de América Latina. O sea que la economía va por buen camino.En cuanto a los TLC, yo fui el primer ministro de Comercio Exterior hace 23 años. Desde entonces nos fijamos unas metas en materia de apertura de mercados estratégicos, comenzamos con los vecinos, teníamos a Estados Unidos, a Europa, el Asia Pacífico y con la firma del decreto entró en vigencia, a partir de este 1 de agosto, el TLC con Europa, eso que nos fijamos hace 23 años, lo cumplimos. Falta solamente cerrar el TLC con Japón y ya tenemos 1400 millones de consumidores en el mundo con acceso libre de productos colombianos. Llegó la hora de disminuir el ritmo de los TLC y fortalecer nuestras cadenas productivas. Entrando en el tema político, ¿cuándo va a anunciar si va por la reelección? ¿Le queda un año de gobierno o cinco años?En noviembre les aviso. No es descartable que en las próximas elecciones se vea una confrontación Santos versus Santos. ¿No le parece que eso nos hace quedar un poquito ante el mundo como una República Bananera?Un poquito no, sería una vergüenza para el país. Soy el primero en decirlo, yo espero que eso no suceda, pero no le voy a adelantar nada más, porque yo todavía no sé si soy candidato o no. Le hago la pregunta al revés, ¿en caso de que Francisco Santos se lance, usted se retira?Pregúntele a Pacho sí se va a lanzar o no, más bien. Pero le devuelvo la pregunta: ¿Usted se imagina a este país manejado por Pacho Santos? ¿En algún momento le pasó por la cabeza que el expresidente Uribe se convertiría en su principal opositor?Nunca, no se me pasó por la cabeza.Pero evidentemente había diferencias entre usted y la forma de pensar del expresidente .¿Cree que Uribe pensó que usted simplemente iba a ejecutar la receta que él le diera?Si pensó él eso, nunca me midió bien, porque yo no soy títere de nadie. Él habla de sus tres huevitos. Y si usted hace un análisis, están hechos unos gallos. En materia de seguridad vea los hechos, vea las cifras, en materia de inversión extranjera o confianza inversionista, nunca habíamos tenido tanta confianza como la de ahora y en cohesión social, no ha habido un gobierno más reformista, con mejores resultados sociales, modestia aparte, que este gobierno en la historia reciente del país.¿No ha sido muy incomodo para usted gobernar con esa crítica permanente? Para mí y para el país hubiera sido mucho mejor que el presidente Uribe hubiese sido un aliado en lugar de un opositor tan incisivo.Todo este cambio que se ha producido, independiente de que sea usted o el expresidente Uribe, de la reelección ha significado un marchitamiento muy grave de los partidos. ¿Usted está consciente de que todo lo que está pasando está desarticulando la política colombiana?Yo he sido siempre un convencido de que los partidos tienen que jugar un papel importante en cualquier democracia, yo fundé un partido, se convirtió en un partido mayoritario, están los partidos tradicionales, liberal y conservador, y tenemos que hacer lo posible para que se renueven y mantengan vigencia.Usted fundó el Partido de la U, pero usted es de estirpe y tradición liberal. ¿Tiene un dilema en el alma entre su cariño por el Partido Liberal y la U?He sido siempre un partidario de la tercera vía, cuya filosofía se resume en el mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario. He querido que en el Partido de la U esa tesis se mantenga y con los demás partidos, tanto el conservador como el liberal e inclusive el Partido Verde, ahí caben todos dentro de esa tesis y esa ha sido la forma de conducir las decisiones del Estado y creo que ese pragmatismo es lo que el país necesita.¿O sea que los que esperan que usted se convierta en el resucitador del Partido Liberal están tacando burro? Yo pertenezco al Partido de la U, me eligió ese partido, me dio su aval, pero por supuesto que tengo las mejores relaciones con el Partido Liberal, que le ha ido muy bien, es parte de la Unidad Nacional, nos identificamos en muchos de los programas de Gobierno, lo mismo puedo decir del Partido Conservador, de Cambio Radical, e inclusive los verdes. Yo ahora, más que en fortalecer partidos, estoy pensando en fortalecer la Unidad Nacional.*Con la participación de María Elvira Domínguez, Diego Martínez, Luis Guillermo Restrepo y Judith Gómez.

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