¿Se están politizando los ascensos militares en Colombia?

¿Se están politizando los ascensos militares en Colombia?

Julio 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Bogotá
¿Se están politizando los ascensos militares en Colombia?

En las esferas políticas se rumora que cuando los altos oficiales tienen indicios de que su curso puede ser llamado a ascenso brindan beneficios a los senadores.

Sectores dicen que los procedimientos se deben reformar para evitar que los oficiales hagan lobby en el Congreso para lograr apoyos a sus ascensos.

Un velo aún cubre el proceso de ascenso de los altos oficiales de las fuerzas armadas y de Policía. Esto porque, en los últimos años, se han generado disputas políticas por la metodología que se emplea para que el Senado les dé el visto bueno a los nuevos generales.Se habla de vicios de politización del proceso que se debe reformar, pero también hay quienes defienden el papel del control civil del Congreso.Sin embargo, las reservas al procedimiento se mantienen y han sido motivo de disputas políticas, no castrenses.Las polémicas se fundamentaron, primero, por la condena a 13 años de cárcel que le fue impuesta por la justicia estadounidense contra del exjefe de Seguridad del presidente Álvaro Uribe, el general Mauricio Santoyo, quien fue hallado culpable del apoyo material a grupos paramilitares y narcotráfico.El segundo caso fue la polémica que surgió por el ascenso del excomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Francisco Patiño, quien obtuvo su grado a pesar de las investigaciones que existen sobre la muerte del grafitero Diego Felipe Becerra.En ambos casos, tanto la Comisión Segunda como la plenaria del Senado dieron el visto bueno para los ascensos, situación que agudizó el debate.¿Politización?Un tema que ha abierto ampolla tiene que ver con la politización del proceso, ya que se advierte que los oficiales terminan haciendo lobby para garantizar su ascenso.Una fuente, que pidió reserva, comentó que cuando los altos oficiales tienen indicios de que su curso puede ser llamado a ascenso brindarían beneficios a los senadores.Uno de estos, dijo la fuente, es la invitación al Curso de Altos Estudios en Defensa y Seguridad Nacional (Cidenal), al cual no acceden muchos. También les hacen favores en sus regiones como transporte, seguridad, traslado de amigos uniformados que están en zonas rojas, libretas militares, incluso, hospedajes para comenzar a captar los votos necesarios de su ascenso.No obstante, el exdirector de la Policía, general (r) Luis Ernesto Gilibert, enfatizó que “este proceso no se puede politizar” y explicó que existen unas condiciones del servicio que se tienen que cumplir, como el tiempo y su hoja de vida limpia que los hace merecedores al ascenso.Anotó que la Junta Asesora de Generales de cada Fuerza y del Gobierno Nacional tienen los criterios para definir quiénes van a ascender y “lo que no se puede permitir es que traten de meterle la mano a eso”.El analista John Mario González dijo que “creo que siempre ha habido lobby, pero la lógica sería que esto no se presentara”.Anotó que lo que se esperaría es que el Gobierno, a través del Ministerio de Defensa, comenzara una depuración al proceso porque de no hacerlo “el lobby y las prácticas no transparentes van a continuar”. De hecho, la exsenadora Alexandra Moreno radicó un proyecto el año pasado que pretendía endurecer los filtros, incluso planteaba la posibilidad de degradar a los oficiales que resultaran condenados o comprometidos en faltas graves.Esta iniciativa, que se denominó ‘Ley Santoyo’, finalmente naufragó en la Cámara y su ponente, el representante Telésforo Pedraza, dijo en ese momento que como estaba planteado el proyecto era una “afrenta para los miembros de las fuerzas armadas y de Policía”.En paralelo, también se evidencian inconformismos. Cuando se discutía el ascenso del general Patiño y un grupo de oficiales, el senador Édgar Espíndola acusó que el Gobierno estaba presionando y que se iban a hacer a la carrera, porque no había tiempo para el estudio de las hojas de vida ni para escuchar a los oficiales. Lo secundó el senador Guillermo García, quien denunció que la ceremonia de ascenso para los oficiales ya tenía fecha y el Congreso aún no los había aprobado.Para el exsenador Camilo Romero es claro que la función del Congreso es hacer un control político a estos ascensos, pero encuentra que el Legislativo “parece una notaría porque acepta de todo” por lo que no descarta que sea necesaria una reforma.En contraste, hay quienes defienden el procedimiento, como el exviceministro Rafael Guarín, quien enfatizó que no se puede decir que los ascensos obedecen a criterios “de índole partidista” y rescató el control civil del Congreso porque consideró que es una “responsabilidad constitucional que deben adelantar para los ascensos”.Vicente Torrijos, entre tanto, coincidió con Guarín, en el sentido en que la labor del Congreso en estos procesos “es garantizar el control democrático” porque son ellos los que pueden objetar, con pruebas, si aprueban o imprueban un ascenso.Al referirse a la posibilidad de la politización, Torrijos aclaró que el único camino “es que el Congreso cumpla su función de afectar o favorecer en los términos legales un ascenso” y aclaró que todo lo que se salga “de esta órbita es lo que debe ser parte del debate político”.El proceso de ascensoLa discrecionalidad para el ascenso de los oficiales es del Presidente de la República, quien -a través de decreto- decide los ascensos en las Fuerzas Armadas y de Policía.Los nombres de los ascensos militares que confiera el Gobierno desde Oficiales Generales y Oficiales de Insignia de la Fuerza Pública surgen de un análisis y selección que hacen Juntas de Generales de cada Fuerza y que son entregadas, para su evaluación, al Ministro de Defensa.El titular de la cartera envía las hojas de vida seleccionadas a la Comisión Segunda del Senado, que las analiza y decide si aprueba o imprueba cada uno de los ascensos.Luego, la plenaria del Senado da una nueva votación y quienes logren la aprobación ascenderán de rango.

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