Se calientan los ánimos en el Congreso por mal estado de despachos

Se calientan los ánimos en el Congreso por mal estado de despachos

Julio 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

La primera en quejarse fue la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia quien en su cuenta de Twitter criticó las condiciones de su despacho en el edificio nuevo del Congreso.

Los líos en el recién posesionado Congreso están a la orden del día. Al debate político, que ya comenzó a subir de tono por los ataques en contra del expresidente-senador Álvaro Uribe Vélez, se suman las voces inconformes por la asignación de las oficinas a congresistas.La primera en quejarse fue la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia quien en su cuenta de Twitter criticó las condiciones de su despacho en el edificio nuevo del Congreso.Para Valencia la oficina asignada “solo tiene ventanas al corredor y, si se abren, cualquiera que pase por ahí puede oír y ver” lo que ocurre en el interior.La oficina en cuestión es la que tuvo, por 8 años, la senadora del Mira Alexandra Moreno Piraquive, quien, según se estableció, jamás se quejó por el espacio, a pesar de que ella contaba con un alto número de asesores, secretaria y esquema de seguridad.Sin embargo, Valencia insistió en que este espacio no es apropiado, incluso, aseguró que le iba a tocar arrendar una oficina en el Centro de Bogotá, en cercanías del Capitolio Nacional, para poder despachar dignamente como Senadora.Sobre esta situación, el secretario General del Senado, Gregorio Eljach, dijo que las quejas de los congresistas tienen sentido, debido a que “es precario el espacio, son condiciones que considero que deberían ser más dignas y que la institución no ha tenido la posibilidad de ampliar y solo se solucionaría con la construcción de la parte que nunca se construyó del edificio nuevo”.Sustentó la falta de espacio al argumentar que “este tema agravó con la creación de las unidades de trabajo legislativo, hasta diez funcionarios por cada congresista. Senado y Cámara son 2.660 personas más que no estaban previstas cuando se diseñó y construyó el edificio antes del año 85”.Añadió que “desde el 92 se ha hablado de la segunda torre, pero nadie lo ha construido. Creo que es buen momento para que alguien lidere esa tarea”.Pero el problema no se queda únicamente en el caso de la senadora Valencia. El expresidente-senador Álvaro Uribe se encuentra aún sin oficina.La razón es que el espacio asignado por la Secretaría General para el exmandatario no ha podido ser desocupado por su actual inquilino, el senador Roy Barreras porque el despacho que le van a entregar está desmantelado.El lío radica en que la oficina que tenía la exsenadora Claudia Wilches está desmantelada. La excongresista, quien había hecho mejoras a este espacio de su propio bolsillo, tomó la decisión de llevarse todo al mejor estilo del filme ‘La Estrategia del Caracol’, dejando un escenario de escombros que requiere de mantenimiento.No obstante a esta situación, el Secretario General dijo que “no he visto ni he tenido la oportunidad de ir, pero apuntan a decir que alguna senadora quitó elementos que estaban adosados a la pared y el piso, pero no hay un informe sobre eso”.El caso es que mientras esta oficina no sea adecuada, el senador Barreras no puede desocuparla y por ende el expresidente-senador Uribe no puede tomar posesión del lugar. ¿Vandalismo?Adicional a lo anterior, la situación tiende a agravarse. Fuentes revelaron que el tema de las oficinas está tocando fondo, ya que se estarían adelantando prácticas irregulares que lindan con el vandalismo.Comentaron, por ejemplo, que muchos congresistas que no lograron curul llaman a sus amigos que ya tienen la credencial y les dicen que van a desocupar su oficina y le entregan las llaves. Paso seguido, el nuevo parlamentario toma posesión del espacio dejando de lado la asignación que se está haciendo en la Secretaría General.Otros, según se denunció, entregaron todos los muebles (escritorios, sillas y demás elementos de oficina) al Almacén del Congreso y cuando llega el nuevo legislador encuentra un espacio totalmente vacío sin posibilidades de poder acomodarse en su despacho, es más, no se conoce si los congresistas que se fueron entregaron un inventario de lo que existía en sus oficinas.De estas prácticas nadie da razón y se han convertido en la comidilla diaria del Congreso, en donde los diálogos de corrillo ya advierten que el tema puede tomar dimensiones jurídicas.Es más, el senador del Centro Democrático, Ernesto Macías, al lado de sus colegas radicó un derecho de petición para que se les explique cuál es el criterio de selección para la entrega de las oficinas, porque consideraron que existe una discriminación en contra del partido uribista.Sobre este aspecto, Eljach dijo que “aquí no hay privilegios y la asignación es equitativa frente a los problemas de espacio que tenemos”. Agregó que al comparar la oficina de un magistrado de una alta corte con la de un senador, este último tiene un mejor espacio.

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