"Santos debe asumir más liderazgo": expresidente Ernesto Samper

Marzo 10, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal | El País

El expresidente Ernesto Samper sostiene que existe la percepción de que Santos a veces abandona temas claves como el de la Paz. Sostiene que hay que quitarle el carácter criminal al consumo de drogas.

El expresidente Ernesto Samper sostiene que existe la percepción de que Santos a veces abandona temas claves como el de la Paz. Sostiene que hay que quitarle el carácter criminal al consumo de drogas.

El expresidente Ernesto Samper no necesita presentación y, menos aún, su gobierno, con sus luces y sombras. Entonces cito aquí, a modo de introducción a este reportaje que recoge algunas de las ideas plasmadas en el interesante libro que lanzó esta semana sobre el fracaso de la lucha antidrogas y la necesidad de replantear su estrategia, algunas frases entresacadas de las numerosas entrevistas que me ha concedido en el pasado y que conservan plena vigencia. “Si nosotros aceptamos que se criminalice la búsqueda de la paz y las salidas políticas, mañana nos llega la criminalización de la lucha social. Y de ahí a la guerra sucia no hay sino un paso”. “Cuando uno está saliendo de la Presidencia, la gente no ve nada, el gobierno no existió, se “perdieron” cuatro años, y los medios se enceguecen con el que se va y se deslumbran con el que llega”. “Como Santos es mucho más estratega que Uribe, está consciente de que para la reelección no se convierta en otra pesadilla, la opinión debe tener claro que esa posibilidad no depende de lo que él haga como persona, sino de lo que haga como Presidente. Eso fue lo que no tuvo claro Uribe y lo que lo hundió con la reelección”. “En ocho años, con el método atípico de gobernar de Uribe, el país se desinstitucionalizó y los ministros desaparecieron. Con Santos, se vuelven a ver los ministros. Esa reinstitucionalización que ha hecho Santos, me parece que es parte de los activos a su favor”.“Respeto el derecho de las personas a tener su propia concepción de vida, y he acuñado algunas reglas para guiar mi conducta, como aquella según la cual hay que aprender a navegar en las virtudes de la gente, en lugar de naufragar en sus defectos”. ¿Qué busca con este nuevo libro?Como no podemos reducir el debate sobre la política antidrogas a decir simplemente que hay que legalizarlas y que la guerra está perdida, porque hay mucho detrás de eso, que son los fundamentos de la prohibición, exploro todo eso en buena parte del libro.¿Hay una nueva mirada en el mundo sobre el tema de la prohibición y la lucha contra las drogas?Sin duda. Lo más importante es que esa nueva mirada está siendo compartida por jefes de gobierno -algo inédito hace algunos años-. Hay ya una conciencia a nivel de poder efectivo, real, sobre la necesidad de buscar una alternativa. ¿Sería utópico pensar en la creación de un bloque latinoamericano, que recoja esfuerzos aislados y desarrolle esta nueva visión?América Latina es la región del mundo que está más en favor de una política alternativa, pero esto no se decide hemisféricamente sino en la Junta de Fiscalización de Drogas, donde se siente la fuerza del bloque prohibicionista. Evo Morales sacó a Bolivia de la Convención de Viena, ¿que consecuencias tendrá para su país?En la Asamblea de Naciones Unidas la Junta de Drogas aceptó recientemente la tesis de Evo, para preservar el derecho cultural del pueblo boliviano al consumo de la coca. Esta es la primera pequeña victoria para registrar, en lo que yo he llamado “una política de transición”, y que se puede resumir diciendo que vamos a desescalar la fiscalización y a abrirle camino a unas políticas alternativas que no pretenden quitarle a las drogas el carácter socialmente perjudicial, sino buscar unos caminos distintos para manejarlas. ¿Cómo se haría esa transición?... porque un poco, resulta insuficiente, y un mucho, perjudicial.La propuesta es quitarle la condición criminal al consumo de las drogas que lleva a que la forma de reprimirlo sea a través de presencia militar y policial, de mayor interdicción, de mayores sanciones. Quitar cárceles y policías y poner maestros y programas educativos. Diseñar programas médicos para los adictos y programas de prevención y educación para los consumidores. Proteger a los sectores vulnerables como los colegios, los niños y los sectores juveniles que, de alguna manera, hoy son los que están recirculando las drogas. Acabar con la fumigación aérea de los cultivos ilícitos y reemplazarla por una sustitución social de cultivos. Pasemos a la política; se habla de que el gobierno del presidente Santos afronta una ‘tormenta perfecta’. ¿Qué tanto es verdad?Eso tiene mucho que ver con la actitud de la opinión frente a los gobiernos, porque seguimos pensando cuatrienalmente, y al tercer año la gente se despelota en lo que se llama la “hora loca”. A mí me parece que los fundamentos del gobierno siguen incólumes, como en el tema de los Acuerdos de Paz, políticas sociales, Ley de Tierras, Ley de Víctimas, etc. Personalmente, quisiera que el presidente Santos asumiera más el liderazgo político de esos temas y que consolidara su iniciativa, porque es cierto que existe la percepción de que a veces abandona temas como el de la Paz, por ejemplo, a pesar de que no hay uno más taquillero.Pero también puede ser supremamente desgastador...Así es, pero si se manejan con seriedad los argumentos de la extrema derecha que encabeza el presidente Uribe, porque, aún estos legitiman la posición sobre la paz, ya que la gente ve allí no solo una propuesta de profundizar la guerra, de meterle más candela al problema, de distraer más recursos hacia la inversión militar, sino que diferencia de la posición de algunos “románticos”, que creemos que sí es posible una salida política al conflicto armado. ¿Considera, entonces, que Santos ya no está tan jugado al tema de la paz?Creo que le falta retomar la iniciativa en el liderazgo de algunos temas de fondo de su propio gobierno, como este de la paz. ¿Y cuál es su mirada sobre el proceso en La Habana?Soy razonablemente optimista, aunque creo que el proceso tiene tres falencias que he señalado de manera pública:Primero, me parece muy débil la participación de la sociedad civil, que habría que organizar a través de un mecanismo como el de la Comisión Nacional de Paz, bajo la dirección del Presidente. La participación de la sociedad civil, que no puede quedar reducida a un buzón de quejas y reclamos. Segundo, es indispensable que haya una propuesta sobre humanización del conflicto, porque resulta absolutamente imperdonable que la mesa no pueda dedicar un rato a pensar cómo sacar a los niños de la guerra, cómo iniciar el proceso de desminado del país. Tercero, hay que abocar temas como el bombardeo indiscriminado a hospitales y escuelas, y crear una Comisión de la Verdad, para que comience a hacerles seguimiento a los secuestros y a los falsos positivos. Finalmente, creo que tendrían que meter al ELN, porque no se puede tener a un tigre enjaulado y al otro haciendo de las suyas, por fuera de la jaula. ¿Cree que Santos debe reelegirse? Ya al tercer año al gobierno se le reclama más ejecución y Minhacienda está lleno de plata.Es absolutamente innegable que el gobierno tiene problemas serios de ejecución. Sin embargo, puede seguir siendo válido el argumento de arreglar primero la casa, porque el país quedó desinstitucionalizado en los últimos doce años. Lo que el gobierno ha hecho es recuperar esa institucionalidad. Pero para mí es fundamental que el Presidente no se deje quitar la iniciativa de la agenda política.¿Y cuáles son los temas de fondo?El manejo de las relaciones internacionales con el problema que se pueda presentar con Ecuador por la nueva sentencia de La Haya, el tema de la Paz, el de Víctimas y el de Tierras. Volviendo a su pregunta, me parecería conveniente la reelección para darle continuidad a temas que no se pueden resolver en tres o cuatro años. ¿Cómo ubica usted la Marcha Patriótica, liderada por Piedad Córdoba?Como está planteada hoy en día: con un proceso de paz en marcha y la voluntad manifiesta de los sectores armados de llegar a una desmovilización, el papel que puede cumplir la Marcha Patriótica es muy importante, porque es el espacio al cual pueden acceder las personas que se están desmovilizando, para concurrir con otras fuerzas. Creo que el secreto del éxito de la Marcha Patriótica es que no arrancó con personería jurídica, es decir, como un partido que termina siendo excluyente, sino que, por el contrario, hizo de la inclusión su razón de ser, y es una especie de federación de partidos que tienen como aglutinante común la búsqueda de la paz.¿Cómo ve al presidente Uribe en las próximas elecciones con su Centro Democrático?No se puede desconocer el derecho del presidente Uribe de abrirse un espacio político y de ejercer su liderazgo en los términos que considere más convenientes. En los últimos años se han recreado en el país unos extremos ideológicos y la política se está moviendo alrededor del centro, de manera que el hecho de que Uribe encabece lo que podríamos llamar la extrema derecha, es un hecho político importante, y hay que reconocer que, de alguna manera, establece la interlocución y la alternatividad, que son de la esencia de toda democracia. ¿Cómo ve el abanico uribista para enfrentar a Juan Manuel Santos: Pacho Santos, Óscar Iván Zuluaga y José Félix Lafaurie?Pues es un sindicato de base muy grande. Risa. ¿Frente a la muerte de Chávez, cómo queda Venezuela?Se lo digo en píldoras:Chávez no fue el causante de la crisis política de los partidos, y en Colombia no somos ajenos a que nos suceda algo parecido, si los partidos tradicionales no renuevan sus contratos sociales con las bases. Chávez desarrolló un gobierno esencialmente caudillista que tuvo cosas buenas, como permitirle a un país que vive exclusivamente del petróleo recanalizar esos recursos hacia los sectores más pobres, dejando una huella social muy importante.Tuvo cosas malas, porque de alguna forma se desinstitucionalizó el país.¿Y cómo ve a Maduro?Es un tipo que hace honor a su apellido: maduro, tranquilo, reposado, que toma las decisiones en frío. Sin el carisma de Chávez, pero es que uno no se vuelve líder sino cuando lo sientan en la silla, le dicen cuáles son las condiciones del vuelo y comienza a saber para dónde va. Por último, ¿comparte la crítica a la Junta del Banco de la República por su falta de agresividad en la compra de dólares, y en la baja de las tasas de interés, para combatir la revaluación?El tema económico más grave hoy, es el de la revaluación, sumado al del libre comercio. Uno no puede estar haciendo TLC con todos los países del mundo, y, simultáneamente, tener amarrada la capacidad exportadora con una tasa de cambio que va para atrás. Para superar eso se necesitan medidas absolutamente heterodoxas, que no estoy seguro de que el gobierno del presidente Santos esté dispuesto a tomar.

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