San Vicente del Caguán... y de la vacuna

Febrero 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos, reportero de El País.
San Vicente del Caguán... y de la  vacuna

Un día cualquiera en San Vicente del Caguán los niños juegan en el parque y los adultos dialogan sin preocupaciones. Pero al salir de su pueblo, tienen que negar su procedencia.

El camión que transporta novillos está en la mitad de la estrecha carretera que conduce de San Vicente del Caguán a Florencia. Atrás, un taxista pita insistentemente. El camión no se orilla...

II GuerraEl camión que transporta novillos está en la mitad de la estrecha carretera que conduce de San Vicente del Caguán a Florencia. Atrás, un taxista pita insistentemente. El camión no se orilla. Sólo después de un par de minutos cede el paso. Entonces el taxista habla:– Si esto hubiera sucedido en la época de la zona de distensión, al camión le hubieran bajado los retrovisores a tiros. En esos días, si a usted le pitaban, tenía que dejar pasar. O, si usted iba en un carro y un guerrillero le pedía que lo llevara a alguna parte, tenía que hacerlo. Si se negaba le quitaban las llaves del carro.Son casi las 6:00 de la tarde del miércoles 15 de febrero de 2012 y vamos de regreso a Florencia. La carretera está custodiada por soldados y tanques de guerra del Batallón Cazadores. Esto debido a que uno de los focos en donde se libra la guerra contra las Farc en la zona es, precisamente, esta vía. El objetivo de la guerrilla, exactamente de la columna Teófilo Forero Castro, es atacar a la caravana de carrotanques de la petrolera Emerald Energy asentada en San Vicente del Caguán. La petrolera ha decidido no pagar la vacuna que exigen las Farc. Por eso esa caravana que transporta crudo hasta Neiva semanalmente se convirtió en un objetivo militar. El atentado más reciente sucedió a finales de enero. A la caravana le dispararon con un fusil y a su paso habían instalado un cilindro cargado con explosivos que fue desactivado. – ¿Y a ustedes, los taxistas, no los atacan?– No. Todas las empresas pagan vacuna. – ¿Ustedes pagan vacuna?– Todas las empresas lo hacen, confiesa el taxista.Es decir que un porcentaje de los $25.000 que cuesta el tiquete de San Vicente del Caguán hasta Florencia, irán a las arcas de las Farc. Es decir, también, que diez años después del fin de la zona de despeje, la guerrilla permanece en el territorio y aún impone su ley. Además de las vacunas, que todos los gremios deben pagar y en efectivo – los montos se indican en un papel escrito a mano y marcado con un sello de las Farc– existen veredas de la zona rural en donde para entrar, hay que pedirles permiso a los guerrilleros. Y, como en la antigua zona de distensión, en donde las Farc imponían multas o trabajos sociales como castigo a los que cometieran un acto indebido, en algunos sectores continúan aplicando dicho reglamento.El coronel Freddy Fernando Gómez, sentado en su oficina del Batallón Cazadores, dice desconocer esa situación, pero sí tiene plenamente confirmado que existen campamentos de la Teófilo Forero Castro en zona rural de San Vicente del Caguán. Su objetivo, agrega, es desvertebrar esa columna dirigida por Hernán Darío Velázquez Saldarriaga, alias El Paisa. La jefe de finanzas, la encargada de las vacunas, es una mujer: alias La Boruga, por la que el Gobierno ofrece una recompensa de 500 millones de pesos.Pero en San Vicente no sólo hay que lidiar con la violencia que genera el conflicto entre el Ejército y las Farc. En los últimos meses se han incrementado los robos. La Policía los atribuye a la delincuencia común. Ya hay dos bandas identificadas: ‘Los Calvos’ y ‘Los Sevilleros’. A la hermana Reina Amparo, por ejemplo, le robaron el computador de la escuela de televisión que está formando.Que existan esas bandas delincuenciales se explica, en parte, por el Proceso de Paz. Debido a los diálogos entre el Gobierno y la guerrilla, en San Vicente se presentó una especie de explosión demográfica. De 18.000 habitantes que tenía el municipio en 1993, pasó a 66.000, según proyecciones del Dane y la Alcaldía (en 2005 no se pudo realizar el censo). A esos 66.000 habitantes habría que agregarle que se han identificado a 900 familias desplazadas por la violencia, asentadas en 17 invasiones, 17 cordones de miseria, pobreza. Entonces el Municipio no tiene cómo suplir las necesidades de empleo, de educación, de tanta gente. Eso también genera violencia. Y, como no, explica por qué se han incrementado los robos.La religiosa, Premio Nacional de PazLa Hermana Reina Amparo Restrepo nació en Angostura, Antioquia, y lleva 43 años prestando su servicio social y religioso por distintos pueblos de Colombia con la orden de las misioneras de La Consolata. Ahora es gestora social en San Vicente del Caguán. Ganó el Premio Nacional de Paz 2007 por su programa Círculo de Lectura Infantil y Juvenil, que promueve la lectura de cuentos entre los niños. Gracias al programa, los menores dejaron sus juguetes bélicos, dejaron de jugar a ser policías, guerrilleros.Bajo su gestión, nació en el 2008 la escuela de radio y televisión de San Vicente del Caguán y el programa de música Batuta funciona desde 2011.“En San Vicente hay mucho talento, este es un pueblo de gente con muchas capacidades para desarrollar”, dice la hermana.

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