Rosa María, la artesana que hizo la Virgen que Santos le regaló al Papa

Mayo 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | El País
Rosa María, la artesana que hizo la Virgen que Santos le regaló al Papa

"Que una de mis artesanías repose en el Vaticano es una bendición para mí y sé que esto también va a traer muchas bendiciones para mi país, para Colombia”, Rosa María Jeréz, artesana.

Hablamos con la artesana de Ráquira cuya virgen de arcilla fue entregada por el presidente Juan Manuel Santos al papa Francisco durante la canonización de Santa Laura.

Cuando tenía 6 años y su madre la llevaba de la mano a las procesiones, Rosa María sentía que la Virgen de los Dolores la seguía con la mirada. “Yo le preguntaba si era una persona de carne y hueso y ella me decía que no, que era de yeso. ¡Pero cómo, si yo me he dado cuenta de que la Virgen me mira! ¡Tiene ojos de verdad! Para el lado que me haga, ella se queda mirándome. Yo la tocaba con ese miedo, con ese respeto”, cuenta Rosa María Jeréz, quien desde entonces no ha parado de moldear figuras de la Virgen en arcilla. Ella, una artesana de Ráquira, Boyacá, municipio ubicado a una hora de Tunja, es conocida por haber hecho a mano la Virgen que le entregó el presidente Juan Manuel Santos al papa Francisco el pasado 12 de mayo, durante la canonización de la Madre Laura, primera santa colombiana. El día en que Rosa María sintió que la Virgen la miraba, una frase de su madre le llegó como una revelación: “Es que el yeso es blandito como el barro. Sí, las vírgenes las hacen de barro”. Desde entonces ha dedicado 45 de sus 51 años a hacer advocaciones de la Virgen, como la de los Dolores, la del Carmen, la del Rosario, la Guadalupana, la Milagrosa y otras sobre el tema religioso y cotidiano. Ha hecho figuras de todos los tamaños, desde 4 centímetros hasta 70 centímetros de altura.Todas ellas fueron bautizadas por la gente que acude a su taller como ‘Las Otilias’, en alusión a Otilia Ortíz, la mamá de Rosa María, que siguió la tradición de sus ‘taitas’, abuelos, bisabuelos y con más de 5.000 años de historia en Ráquira. Desde que empezó a hacer vírgenes a mano y sin molde, con tan solo un soplo divino y arcilla en sus manos, Rosa María siente que la Virgen le ha hecho muchos milagros, “de eso estoy segura. Me hizo el milagro de que mi trabajo fuera muy reconocido y también se difundió mucho gracias al regalo de la Virgen para su Santidad”, dice.Para ella fue un milagro cuando la primera dama, María Clemencia Rodríguez de Santos, llegó a su local en la Feria Expoartesanos, en Medellín, y al ver una de sus figuras de la Virgen le dijo: “¿No tendrá una más grande? La busco como regalo para el Papa”. Y escogió su Virgen del Carmen, pintada con arcilla blanca, adornada con ramas verdes y una corona de flores de color ocre. “Quedé sorprendida con sus palabras. Duré un rato en ese impacto y cuando al fin reaccioné, le dije: ‘Aquí no tengo, pero en mi taller sí’ y hasta allá fue la Primera Dama’”, recuerda con la emoción intacta.Rosa dice que se siente más que bendecida de que una de sus obras repose en el Vaticano. “Sé que eso va a traer muchas bendiciones para mi país, para Colombia”. A Rosa su primer encargo se lo hizo Artesanías de Colombia cuando tenía 12 años, pero desde los 6 años la ha perseguido “esa mirada, esa ternura de la Virgen que me inspira”. De ahí en adelante todo es imaginación. Ella les da la pintura y el decorado que quiere. Admite que las sueña y que se desvela buscando darles el movimiento perfecto del manto y decoraciones muy atractivas.El proceso de elaboración le implica a esta madre de cinco hijas ir a la mina para sacar arcilla de diferentes tipos. Para la recolección de arcilla, la molida y la cocción, necesita del apoyo de un obrero. “La palabra esposo es complicada para mí, me separé porque él no me colaboraba con mis hijas para la educación, para mantenerlas”, confiesa. “Entre más arcilla se tome, mejor es la pasta, más resistente y más compacta”, explica. Luego la humedece, la muele, le quita las impurezas, la deja madurar, la pone a secar con el aire y la saca al sol, para comenzar a pintarla con unas tierras a las que ella les da los colores. Y de ahí al horno. El proceso tarda meses.En el país, sus artesanías las distribuye Colombia Britt, en el aeropuerto Eldorado y el Hotel Marriott; en Artesanías de Colombia y próximamente en Colombia es Bella, pero la gente siempre la busca en su taller de Ráquira. Rosa ha transmitido esta tradición a sus hijas y ha dictado talleres. “Algunas personas han tratado de copiar las vírgenes, pero las Otilias son las Otilias”, enfatiza.

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