¿Reunión de Santos y Maduro pondrá fin a la crisis fronteriza?

Septiembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa
¿Reunión de Santos y Maduro pondrá fin a la crisis fronteriza?

El 1 de agosto de 2014, en Cartagena, los mandatarios de Colombia y Venezuela acordaron varias amedidas para combatir el contrabando en la frontera.

Excancilleres y analistas coinciden en que el clima político de Venezuela impedirá que se logren acuerdos que pongan fin a los problemas que hay en la frontera con Colombia.

Contrario a lo sucedido con las reuniones  entre las cancilleres de Colombia y Venezuela, el presidente Juan Manuel Santos espera que su encuentro del lunes con su homólogo Nicolás Maduro sirva para algo más que para una foto oficial y un apretón de manos.

Sin embargo, pese a los esfuerzos conciliadores de los presidentes de Ecuador y Uruguay, el diálogo que tendrá por sede el Palacio de Carondelet, en Quito, podría resultar sin acuerdos definitivos.

Esta presunción nace de que la reunión se dará con una enorme distancia de criterios: mientras Colombia denuncia ante  la comunidad internacional violaciones a los derechos humanos de los compatriotas deportados, el Gobierno venezolano dice que todo es un invento de medios de comunicación.

Así mismo, Maduro ha insistido en su disposición al diálogo con Santos, pero fijando  condiciones sobre las que es muy difícil negociar: control al paramilitarismo y al contrabando en la zona limítrofe,  eliminación del marco legal que permite la libre compra y venta de divisas y  control a medios de comunicación.

Tras ser declaradas estas como inaceptables de inmediato por el Gobierno colombiano, la posibilidad de una conversación directa, con las que históricamente se han resuelto las crisis binacionales, varios exdiplomáticos de Colombia solo encuentran esperanzas en  los esfuerzos de los presidentes  Rafael Correa (Ecuador) y Tabaré Vásquez (Uruguay) en el propósito de superar la crisis binacional que ayer sábado ya  completó un mes.

Rodrigo Pardo, quien fue  canciller en el gobierno de Ernesto Samper, señaló que “la reunión Santos Maduro debe fijar, primero, una hoja de ruta para solucionar a corto plazo la situación fronteriza”.

De hecho, la intención oficial es que el lunes se den acuerdos humanitarios referentes a mayores garantías para los connacionales que residen en Venezuela, corredores humanitarios y protocolos migratorios.

Pero Pardo subraya que al haber cuatro mandatarios, no será una reunión bilateral y que es necesario, para encontrar soluciones a los temas de fondo, como el contrabando y las bandas criminales, que se reúnan únicamente los jefes de Estado de Colombia y Venezuela.

Fernando Araújo, ministro de Relaciones Exteriores durante el segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez, advierte a su vez que la crisis actual es generada por la situación política interna que vive el vecino país, por lo que no espera mucho progreso en temas relacionados al estado de excepción que decretó Maduro. 

“La situación de migrantes colombianos a Venezuela no es nueva; la compra y venta de productos a ambos lados de la frontera tampoco; lo  nuevo es el deseo del Gobierno venezolano de crear un problema, que aunque existe, no se le puede implementar una solución de un día para otro o sin cooperación binacional”, aseguró.

Para el exministro, en la práctica lo que puede suceder es que realmente el Mandatario  del vecino país demuestre voluntad política de no escalar sus medidas recientes y se muestre abierto a un diálogo entre los dos gabinetes presidenciales, para acordar planes conjuntos contra la continuidad del delito en la región limítrofe.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que los gabinetes binacionales no funcionan si no ejecutan lo que aprueban de manera conjunta mandatarios, ministros y directores de entidades.

Por ejemplo, en agosto de 1993 Colombia y Venezuela firmaron acuerdos para controlar el comercio indiscriminado de productos agropecuarios, frenar el ingreso ilegal de vehículos hacia nuestro país y reforzar los programas de interconexión eléctrica.  

Meses después,  los mandatarios César Gaviria y Ramón José Velásquez no dieron mayores avances sobre la mencionada reunión, pues lo pactado terminó siendo ‘letra muerta’ a la hora de dinamizar la zona limítrofe.

“Eso sucedió en muchos gobiernos, en Venezuela solamente se ejecuta lo que señala el Presidente. Los otros funcionarios tienen una capacidad de ejecución mínima, solamente se hace lo que dice el Presidente y en los términos que el Mandatario diga. Así es imposible tomar medidas”, concluyó Araújo.

A su turno, Camilo Reyes, vicecanciller en varios gobiernos, reiteró que, además de los problemas coyunturales, deben atenderse asuntos que han sido persistentes en el tiempo en materia migratoria, de comercio y de seguridad.

“Lo que uno esperaría es que los dos países iniciaran un trabajo con visión hacia el largo plazo, de mayor cobertura, que empiecen a trabajar en generar los mecanismos para fortalecer una verdadera institucionalidad en la frontera”, añade.

 El exviceministro de Relaciones Exteriores aclaró también que esa institucionalidad, con la que en su momento llegó a contar Colombia, deberá clasificar el tipo de problema, sea migratorio, económico o de defensa, para luego poder atenderlo eficazmente.

“Más allá de lo humanitario, hay que ver qué otras alternativas se pueden diseñar e insistir en generar un diálogo que permita encontrar soluciones a esos problemas fundamentales que coexisten en esa frontera”, manifestó el excanciller.

“A Venezuela no le interesa solucionar nada, ni al presidente Maduro. A él le interesa mantener la crisis durante un buen tiempo para seguir desviando la atención sobre los problemas internos de su país”, explicó.

El catedrático coincide con algunos sectores  políticos que respaldan la posición asumida por la canciller María Ángela Holguín en el sentido de que esta es la oportunidad para que Colombia deje de depender de Venezuela en aspectos comerciales, de tránsito y otros derivados de la relación bilateral.

“Hay que seguir esa línea de la Canciller y repensar el modelo de desarrollo de ciudades como Cúcuta, como la zona norte del país, mirar otros horizontes y redefinir otras políticas fronterizas”, añadió.

Entre tanto, Andrés Mejía Vergnaud, analista político y autor del libro ‘El destino trágico de Venezuela’, considera que la reunión no debería juzgarse por si produce un acuerdo firmado o no. “La diplomacia puede tener objetivos intermedios y pueden presentarse, pero uno pensaría, a juzgar por las posiciones que han expresado las partes, que las posibilidades de que haya un acuerdo en la frontera es remota”.

Por su parte,  Jairo Libreros, analista político en asuntos internacionales, señala que el único objeto de la reunión que ve viable en el corto plazo es garantizar la dignidad de los colombianos que aún residen en Venezuela y coincide con quienes adivinan en la crisis objetivos políticos por parte del Gobierno del vecino país.

“Debe manifestarse que la situación no va a escalar, pero las medidas de Maduro en la frontera tienen un origen electoral y mientras que esas elecciones no se den, es difícil que se levante el estado de excepción”.

Así las cosas, más allá de la foto del apretón de manos, el encuentro entre Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro podría servir para menguar la tensión entre los mandatarios, pero no significará una solución inmediata en materia de comercio, seguridad y tránsito en la zona limítrofe.

Pero todo indica que  si se logran pactos en temas pendientes de la crisis humanitaria como protocolos dignos de deportación, reagrupaciones familiares y recuperación de enseres de los colombianos afectados, el gobierno Santos habrá sacado el mejor partido posible de la cita pactada también a instancias del Celac y la Unasur.

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