Regreso a Colombia fortalecido política y espiritualmente: presidente Santos

Junio 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Lorena Beltrán / Enviada Especial de Colprensa

Previo a su regreso a Colombia, el presidente Juan Manuel Santos hizo un balance de su gira por Europa y el apoyo que obtuvo al proceso de paz.

Con un grueso capital de apoyos a los diálogos de paz, el presidente Juan Manuel Santos regresará de su gira por Europa donde además de dejar en firme la exención de la visa Shengen, consiguió ‘el acelerador’ para los diálogos con las Farc. 

Incluso, la comunidad europea ya evalúa la posibilidad de enviar un delegado a Cuba, para que apoye las conversaciones que buscan poner fin al conflicto; medida que se suma al llamado de urgencia que hizo la Unión Europea a la guerrilla para firmar un acuerdo de paz. 

Santos, quien aseguró también que no ve claro el panorama con la guerrilla del ELN, hizo un balance de su visita a Europa, y habló de la puerta que abrió el Sumo Pontífice para que el Vaticano sea mediador en el proceso de paz. 

¿Cuál es el balance de esta gira? 

El balance en muy positivo. En Bruselas comenzamos con la firma de los acuerdos donde nos quitan la visa a todos los colombianos, ese es un paso importantísimo porque ya llevamos más de 50 países que eliminan este requisito, lo que significa que cada vez ven con mejores ojos a Colombia.

Por otro lado, en la Cumbre que se celebró en Bélgica, todos los países de América Latina, del Caribe y de Europa respaldaron a Colombia y al proceso de paz, haciendo un llamado para acelerar el proceso, me parece de gran importancia política porque es prácticamente la mitad del mundo. 

También tuvo un importante componente comercial. ¿En qué avanzó el país en este frente en su paso por Europa? 

Tuve reuniones bilaterales con muchos países y con la propia Unión Europea. Desde Alemania hasta Finlandia, ahí hablamos de inversiones, de la situación económica, de cómo Colombia está liderando los indicadores en materia de desarrollo en la región de la Alianza del Pacífico y de aprovechar mejor los TLC que ya están en vigencia ante Europa con Colombia y Perú.  

Luego en ExpoMilán, la participación de Colombia fue muy significativa por el mensaje que está dando nuestro pabellón en cuanto a la alimentación y el medioambiente. Sin duda fue fundamental la visita al Papa y a países como Noruega y Suecia. 

Sin embargo, en momentos en que hay una escalada de violencia en el país, ¿cree que la diplomacia está primando frente al uso de la fuerza en el país? 

Uno debe siempre tratar de que la política y la diplomacia se impongan sobre la fuerza, esa es la lógica de las cosas. La fuerza es el último recurso; esa es la lección que nos ha dado la historia. 

¿Algo de eso se expresó en este recorrido por Europa, donde a diario tuvo que reprochar atentados de las Farc? 

Esta guerra lleva 50 años; lo que vivimos esta última semana infortunadamente es algo que hemos vivido en las últimas décadas.

En lo que llevamos de este año en materia de soldados y policías muertos es inclusive menor a lo que llevábamos el año pasado a estas alturas.

Lo que tenemos que entender es que lo importante es terminar la guerra y eso solo se va a lograr a través de la diplomacia y de la política. Un yugo militar nos llevaría a otros 20 años de guerra. 

Si bien los índices de violencia son menores a los de otros periodos, en medio de la escalada de violencia hay preocupación y un mensaje más fuerte al ELN ¿Cómo avanza esa negociación? 

No está pasando nada, no hemos avanzado. Por eso el llamado de la comunidad internacional de avanzar también con el ELN. Estamos en la fase secreta, en la fase de terminar los puntos de la agenda con que se termina el conflicto y eso infortunadamente no lo hemos logrado. 

Se dice que el ELN no ha dado el siguiente paso por el tema de las armas. ¿Cómo se va a dirimir la diferencia?

Hay ciertas líneas rojas que debo hacer respetar. Una de ellas es de lógica y sentido común: que al final del proceso los grupos alzados en armas deben desarmarse porque el propósito de todo esto es que continúen haciendo política sin armas. Si uno de esos grupos decide que no está listo a comprometerse a eso, no tiene ningún sentido el proceso.

En su gira también se habló de presiones al cese bilateral. Donde se realiza el desminado se están dando garantías a las partes. ¿Podría ser ésta la antesala a una tregua definitiva? 

Podría interpretarse como un desescalamiento del conflicto armado y por supuesto que eso contribuye a generar confianza; es la primera vez en la historia que un grupo como las Farc se une al propio Ejército para que juntos comiencen a desminar. Colombia está haciendo cosas que nunca se habían hecho en el mundo y por eso ha generado tanto interés este proceso, porque estamos sirviendo de modelo y haciendo camino al andar. 

Anuncios como el de la creación del fondo fiduciario o la voluntad del Papa de ayudar al proceso de paz, ¿pueden interpretarse como un llamado de urgencia a acelerar la firma de la paz? 

Sin duda alguna y es el mismo sentimiento que yo tengo porque el tiempo se ha vuelto un factor negativo. Entre más tiempo pasa, más se desgasta el proceso. Más sufre en su credibilidad de ser una solución posible por eso todo el mundo hace un llamado a acelerar. 

En los últimos impasses que ha sufrido el proceso de paz se llegó a pensar en ponerle un límite a la negociación, ¿le sigue dando vueltas en la cabeza? 

Estamos en ese intento en la mesa porque ponerse plazos fatales solamente es conveniente cuando son acordados, de lo contrario se vuelven contraproducentes. Estamos buscando acelerar el avance del proceso por todos los medios posibles.

Uno de esos medios es la presencia de la canciller María Ángela Holguín y el empresario Gonzalo Restrepo en la mesa ¿Han resultado efectivos? 

La Canciller y Gonzalo Restrepo son dos personas que fortalecen enormemente la presencia del Estado. Uno es un ministro y eso busca que la comunidad internacional sea cada vez más consciente de la necesidad del apoyo y la flexibilidad de esa comunidad. El otro genera una confianza adicional entre el sector empresarial frente a toda esa desinformación sobre lo que se está negociando. 

Podría decirse que el Papa también pisará el acelerador ¿Cómo cree que se dará el apoyo del Vaticano? 

La Unión Europea, el propio presidente de la Comisión y la Alta Representante de Asuntos Exteriores me dijeron que estarían dispuestos a ayudar en todo lo que Colombia solicitara, incluyendo la posibilidad de un enviado especial de Europa y lo estamos evaluando. El Papa me dijo prácticamente lo mismo y que la Iglesia y él prácticamente estarían dispuestos a ayudar en lo que Colombia considere útil. No hablamos de temas específicos pero el apoyo y la disposición del Vaticano fue casi que total. 

Se sabe que las Farc le hicieron saber al Vaticano su interés en que el Papa se aproxime al proceso. ¿Esto abre la puerta a esa participación de la Iglesia? 

Se abre la puerta a que acordemos con las Farc algún tipo de participación del Vaticano sin lugar a dudas, porque si las Farc piensan que el Papa puede ser útil pues ahí está la voluntad de los dos, más la disposición del tercero. 

¿Regresa al país convencido de no desistir  en el proceso? 

Regreso fortalecido política y espiritualmente. Mi conversación con el Papa me llenó de fuerza interior en un proceso que ha sido muy difícil. A mí me advirtieron muchísimo que esto iba a ser difícil y costoso políticamente. 

¿Y a los colombianos esta atención del Papa les ayudará a recuperar la credibilidad en el proceso? 

A la población hay que hacerle mucha pedagogía, nos ha faltado eso. Debemos redoblar esfuerzos para hacer más pedagogía y explicarle a la gente por qué la decisión de conversar en medio del conflicto es el camino más difícil y complicado de entender pero más efectivo para llegar a un acuerdo lo antes posible. 

Pedagogía que también aplica en el exterior al explicar los acuerdos a la comunidad internacional, sobre todo hablando de beneficios comerciales… 

Aquí hay dos frentes que son muy interesantes de poder explicarle a la comunidad internacional. El primero, que Colombia sí ha sido afectada por la baja de los precios del petróleo, pero que hemos reaccionado rápidamente y responsablemente y que nos vamos a seguir manteniendo como cabeza de serie en el desempeño económico en toda la región.  También que las oportunidades de inversión siguen y van a incrementarse si logramos la paz y ahí viene el ingrediente que genera más interés: La paz nos permitirá crecer a niveles altos de por vida. 

¿Cómo avanza el fondo fiduciario para el postconflicto? 

Está en el proceso burocrático de creación, requiere que las instancias de la comunidad lo vayan aprobando, eso ya va en proceso y lo que me dijeron es que eso ya es un hecho porque tiene todo el respaldo político y apenas esté creado los países comenzarían a aportar. También dependiendo del tipo de proyectos que va a financiar ese fondo y eso tendríamos que establecerlo con la UE, porque va a haber más fondos, entonces hay que ver qué tipo de proyectos financia cada uno. 

Ya hay alertas sobre cómo evitar que esos recursos se pierdan en la corrupción. ¿Cómo se prepara su gobierno? 

Por eso estamos planeando desde ya el postconflicto, viendo qué entidades van a asumir qué responsabilidades, la comunidad internacional es muy celosa de ese punto y le daremos todas las garantías para que los recursos se canalicen de la manera más eficiente. 

Concluye su gira en Oslo, donde se reunirá con la fiscal de la Corte Penal Internacional, ahí había una controversia sobre el umbral de la justicia transicional para los jefes de la guerrilla ¿Estará en su agenda con ella? 

Ella me pidió la cita y veré qué tiene para plantear, pero como estamos sentando el precedente de ser el primer país que negocia una firma de paz bajo el paraguas de la CPI y el Tratado de Roma, ella está muy interesada en ver hasta dónde podemos llegar y que sea compatible con el Acuerdo de Roma, por eso nuestro caso es de interés internacional.

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