Registrador afirma que influencia de paramilitares en elecciones sigue

Registrador afirma que influencia de paramilitares en elecciones sigue

Marzo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal Garcés
Registrador afirma que influencia de paramilitares en elecciones sigue

Carlos Ariel Sánchez, registrador Nacional del Estado Civil.

Carlos Ariel Sánchez, registrador nacional, habló sobre el fraude en las elecciones y el voto electrónico.

Le gusta el campo, porque nació en Purificación, Tolima, un oasis de tierra caliente y luego vivió en Madrid, Cundinamarca, en una finca lechera de su padre. Es buen chalán y mejor tenista. Estudió en el Colegio Nacional de Facatativá, y, por su cuenta y riesgo, decidió estudiar y graduarse en el Colegio del Rosario de Bogotá, porque tenía muy buenos profesores y era muy exigente en los exámenes de ingreso a la Facultad de Jurisprudencia. Se graduó también en Derecho Comercial en la Universidad de Los Andes, obtuvo un doctorado Summa Cum Laude en la Universidad de Navarra, España, es Magister en Derecho, con énfasis en Administración, de la Universidad Sergio Arboleda y se especializó en Derechos Humanos en la Esap. En el Instituto de Estudios Europeos, adscrito a la Universidad de Turín, Italia, hizo un doctorado en Derecho Público.Su director de curso fue el famoso profesor Giorgio Lombardi, quien también dirigió su tesis en Derecho Público Comparado. Turín fue su centro de operaciones, a “tiro de cauchera” de una Europa que conoció, país a país, a fondo. Allí fue alumno, nada menos, que del ensayista italiano, profesor y teórico del pensamiento político, Norberto Bobbio y compañero de clase del poeta y novelista, Cesare Pavese, uno de los más importantes escritores del Siglo XX.Elegido Registrador Nacional, por meritocracia, en 2007, por los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, Sánchez obtuvo el máximo puntaje posible en el concurso de méritos, convocado en cumplimiento del artículo 266 de la Constitución, y fue reelegido el año pasado en idénticas condiciones. Es una autoridad nacional en el tema electoral. Escritor y catedrático. Fue magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, presidente del Consejo Nacional Electoral, y Contralor de Bogotá.¿Tuvo oportunidad de frecuentar a Bobbio, fuera del aula de clase?Bobbio ya era un senador vitalicio, retirado de la vida pública y nos invitaba a un sencillo apartamento de finales del siglo antepasado, que tenía repleto de libros, que eran su única y definitiva dedicación. Los italianos son cálidos y les gusta que los escuchen y eso le pasaba a él. Su sencillez impresionaba gratamente, porque no era un intelectual con ínfulas de vedette. No obstante, era claro que sabía que sus tesis habían tenido un gran impacto mundial.¿Cuál es para usted el mayor aporte de Bobbio?Entender que el Derecho no tiene una sola faceta porque, si bien el Derecho es la norma, éstas no son aisladas; entonces, el Derecho es el ordenamiento jurídico inspirado en principios que ordenan las normas. Otro tema de primordial importancia es el de la relación jurídica; cómo surgen obligaciones y deberes. En esa época, contra lo que pretendía Hans Kensel, la Segunda Guerra Mundial demostró que las normas no son neutrales. En sus últimos años Bobbio reflexionó principalmente sobre la Democracia. Usted es un escritor prolífico especialmente sobre temas electorales y de Hacienda Pública, ¿qué le interesa de ésta última?Me gusta y pienso que es el soporte de la vida del Estado. Sin plata no hay nada. Quien no tenga un presupuesto de gastos no puede administrar. Por otra parte, la Hacienda Pública define las políticas de Estado. Yo fui investigador de tiempo completo en la Universidad del Rosario y el primer estudio a fondo lo dedicamos al ajuste estructural que se hizo a las finanzas públicas en el gobierno de Andrés Pastrana, siendo ministro Juan Camilo Restrepo.A la luz de hoy en día, ¿qué tan grave fue esa crisis?Se dieron las peores tasas de crecimiento del país desde la Guerra de los Mil Días. Indudablemente las medidas que se tomaron, recomendaciones de un convenio firmado con el Fondo Monetario Internacional, finalmente fueron muy duras, pero la realidad es que el país se recuperó económicamente. Hay temas como el de las pensiones, que todavía están por resolver, pero al menos se avanzó en saber dónde estaban y quién las pagaba en esa época. Ahora lo que falta es saber cuánto van a pagar. La verdad es que las cargas empezaron a enderezarse con el ministro Restrepo y fueron consolidadas luego por Santos...Sí, se hizo el Acto Legislativo No. 1 de 2001, el cambio de distribución de las transferencias. Los famosos auxilios parlamentarios, bajo otro disfraz...Pero ya cambió la fórmula de distribución y se le puso freno. Si hay plata pueden repartirle a todo el mundo, especialmente a las regiones, pero si no la hay, el papá llega y recoge. Esa es más o menos la filosofía del tema.Entiendo que para usted el mejor presidente de Colombia del siglo pasado fue Carlos Lleras, que era un gran hacendista público...Lo era indudablemente y él mismo redactaba muchísimas normas de Hacienda Pública, pero también tenía un profundo sentido del impacto social de sus medidas. Del problema de tierras no se hablaba desde la época de Lleras -más de 40 años- pues habíamos metido todos esos temas en el cajón.Exactamente, desde el famoso Pacto de Chicoral, en el gobierno de Misael Pastrana, que enterró la Reforma Agraria de Lleras... Que fue en el 72. Imagínese. Temas que son vitales dentro de la sociedad. No se pueden ver con la misma óptica de hace 40 años, pero el asunto sigue vivo porque el tema de tierras y de productividad del campo son debates siempre latentes. Pienso que si el país no aprovecha ahora que tiene una relativa solvencia económica para tratar de dar solución a esos problemas sociales, ¿para cuándo lo va a dejar? Usted es el primer registrador elegido por meritocracia y no una, sino dos veces. ¿Se evitó así la contaminación política en la Registraduría?Es lógico que esa forma de selección dé una cierta independencia frente a algo que, por principio, ya debería ser independiente. Pero nadie puede negar que sea quien sea el registrador, elegido de la manera que sea, su labor entra en un ambiente político. Y como no puede sustraerse a eso, lo que hay es que blindarlo a esas influencias para que pueda tomar las decisiones necesarias. Yo entiendo mi cargo como un mandato en el que hay que sustraerse a esas presiones y actuar con autonomía. Ha dicho que en Colombia siempre habrá fraude. La pregunta es: ¿por qué no podemos tener la certeza de unas elecciones puras?Hay que tener claro que las elecciones son un proceso en el cual hay muchas fases que se pueden contaminar, ya sea que correspondan a la Registraduría que es el control, o a los jurados, a los escrutadores, etc. Lo que le toca a la Registraduría es asegurar que el censo electoral esté bien hecho, que no haya muertos votantes, que no haya trashumantes. Hoy día hay normas del Estatuto antitrámites que nos permiten cruzar bases de datos para evitar el tema de los muertos, por ejemplo. Pero la queja fundamental hoy, es por actos de escrutinio. Candidatos que reclaman votos que no les aparecen. Ese es un aspecto sobre el cual tienen acción directa jurados de votación y comisiones escrutadoras y que hay que resolver. Si uno precisa un poco más, puede observar dónde hay más quejas, más inconformidad, más discusión y más debate: el tema del voto preferente. Eso termina casi siempre en demandas ante el Consejo de Estado.Me dicen que hoy día el interés por ser jurado en las mesas de votación ha bajado muchísimo inclusive por parte de los mismos partidos...Eso es cierto porque en épocas pasadas los jurados tenían espíritu partidista y eran elegidos por los partidos. Constitucionalmente eso no se puede hacer hoy y pasa con frecuencia que los nombrados se aburren. Unas personas en esa situación, ¿qué control pueden hacer? Tendrían que tener más mística. Ese punto es importante para garantizar la transparencia de los escrutinios, de modo que tenemos que buscar un mecanismo que registre y contabilice electrónicamente de manera rápida. Es prioritario asegurar un método electrónico para el voto preferente para corporaciones públicas. ¿Y usted qué propone?Que por lo menos para el voto preferente de corporaciones públicas, de Senado de la República, Cámara de Representantes de departamentos importantes como el Valle, Antioquia, Cundinamarca, el Distrito Capital, etc. haya un sistema electrónico de registro del acta o del voto, para evitar todos esos peligros y errores. Hay que tener en cuenta que, por lo menos en las fases iniciales de este proceso, debe ser un voto que deje huella física, una trazabilidad. Es allí donde entra el tema de la “biometría”, que se ensayó en el Valle en las elecciones pasadas, y que asegura que solo vota el que está allí presente y que deja la huella. El resultado fue alentador y se puede constatar en las reclamaciones electorales del Valle. Esta vez hubo poquísimas alteraciones de los resultados.¿Por qué resulta tan difícil evitar el fraude?Porque son muchas fases e intervienen muchas manos humanas. Hay departamentos y municipios muy ricos donde se mueve muchísimo dinero que corrompe. La presión de grupos paramilitares y de otros grupos armados ha disminuido mucho, pero la presión del dinero sigue a la orden del día. Hablemos de costos y de voto electrónico...La biometría es costosa pero podría disminuir entre un 20% y un 30% si se generaliza más. Si usted tiene que montar todo un operativo para, en un solo día, atender tres millones de personas, le sale muy caro. Pero si esa misma tecnología la puede aplicar no solamente en el día de elecciones sino para la identificación de las personas, como ha pedido la Fiscalía, inmediatamente disminuiría el valor. El voto electrónico es un poco más complicado porque tiene que ver con la compra de máquinas y equipos, y ese si no se puede abaratar, porque muy pocas firmas producen sistemas electrónicos de votos en el mundo. Hay que pensar un sistema que dé mucha certeza y localizar dónde está el problema de verdad, para no llenarse de una parafernalia excesiva . Bueno, está claro que el problema es de plata. ¿Es prematuro preguntar qué pasará con las elecciones de 2014?No, nosotros estamos pensando y preparando desde ya el presupuesto para ese año. Como le decía, hoy hay un desafío que no es electoral, pero sí es muy importante: la Ley Antitrámites, que tiene la huella electrónica, o sea la biometría. Se le ha aplicado ya a más de cuatro millones de personas y hemos comprobado que sí funciona, pero esa experiencia ha sido de un solo día. A partir de ahora será todos los días, en muchos sitios, de tal manera que hay que hacerla logísticamente posible y eso cuesta. Todo este sistema significa por, ejemplo, que si una persona va a una EPS, pueda poner la huella y se sepa si es, o no, quien dice ser. Lo mismo en las notarías, etc. Introducir eso en la vida cotidiana significa un desafío logístico, no porque nosotros lo vayamos a hacer, sino porque debemos tener la técnica para permitir que funcione. ¿Por qué no se hace digital?Porque eso ya requiere unos ajustes técnicos, en realidad no muy costosos. Alrededor de quince mil millones más, para que si alguien quiere consultar, lo pueda hacer libremente on line, y para que las notarías nos envíen los registros digitalizados. Ya se hizo la inversión más grande. Solo quedan detalles para que la logística de otros pueda conectarse con nuestras bases técnicas. En la última elección de alcalde de Cali

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