¿Qué viene para Colombia al no comparecer ante la CIJ por litigio con Nicaragua?

¿Qué viene para Colombia al no comparecer ante la CIJ por litigio con Nicaragua?

Marzo 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué viene para Colombia al no comparecer ante la CIJ por litigio con Nicaragua?

Carlos Arguello (izquierda) agente de Nicaragua, y Carlos G. Arrieta, de Colombia, durante la lectura de la decisión de la CIJ en La Haya.

Decisión del Gobierno de no acudir más a la Corte Internacional de Justicia de La Haya genera división.

¿Qué viene para Colombia luego de su decisión de no comparecer más ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por las demandas territoriales de Nicaragua? Lea también: "Vamos a seguir defendiendo hasta el último centímetro de nuestro territorio", dice Santos

La pregunta tiene divididos a los expertos en relaciones internacionales, quienes solo están de acuerdo en una cosa: en adelante el Gobierno deberá reajustar toda su estrategia para enfrentar este conflicto.

Según dijo ayer el presidente Juan Manuel Santos, “los temas bilaterales entre Nicaragua y Colombia no van a seguir sujetos a la decisión de un tercero y deberán abordarse mediante negociaciones directas entre las partes, de conformidad con el derecho internacional”.

Pero, ¿concretamente qué significa esa frase? Y qué consecuencias puede acarrear para nuestro país.

La canciller María Ángela Holguín y el coagente ante la CIJ, Manuel José Cepeda, aseguraron el jueves que la decisión del Jefe de Estado es totalmente válida y no generará mayores implicaciones.

“El estatuto de la Corte permite que un país no comparezca ante la Corte”, aseguró Cepeda.

Sin embargo, otras voces no creen que el asunto sea tan simple. El profesor de la Universidad Externado Wilfredo Robayo señala que sí habrá consecuencias, por cuanto lo que dice el tribunal internacional es de obligatorio cumplimiento.

“Hay que recordar que todas las decisiones de la Corte Internacional de Justicia son obligatorias, lo dice el Artículo 94 de la Carta de Naciones Unidas, lo dice el estatuto de la Corte, pero también lo dice el Pacto de Bogotá, que es el que le da la competencia”, agregó.

Para él, antes del anuncio del Presidente era casi imposible pensar que un Estado declarara que no quería seguir compareciendo en un proceso en el que está en riesgo su territorio.

“Yo no creo que sea conveniente tensionar una relación internacional con un organismo que se postula como uno de los garantes del proceso de paz, por un tema absolutamente político que es un litigio internacional. Y digo político, porque la decisión que está tomando el Estado colombiano es política, no jurídica”, afirmó el experto.

En criterio de Carlos Arévalo, profesor de la Universidad de la Sabana, “eso es como dar una sensación de cuando no fallan de acuerdo a mis intenciones, yo no respeto la buena fe, yo no respeto el acuerdo internacional que hay, y claramente no respeto la dignidad de la Corte y por el contrario yo lo que hago es alegar que no voy a ir”.

El analista dice que, considerando que la Corte es parte de la ONU, Colombia debería mostrar respeto: “Yo creo que el Gobierno, por estar tan preocupado por el proceso de paz, y porque las Naciones Unidas actuaran como veedores, olvidó que la Corte Internacional de Justicia también es de la ONU, es su órgano judicial, y por en ese sentido merece respeto”.

Por ahora lo que se sabe es que como la posición de Colombia no tiene un carácter jurídico sino político, los procesos de Nicaragua seguirán en la CIJ.

Según Robayo, por ahora no es posible saber a ciencia cierta, qué consecuencias vendrán para Colombia: “Es muy difícil saberlo porque nunca ha pasado. Nunca un Estado se ha sustraído de la Corte después de que ella reafirma su competencia”

Pero, ¿qué pasa si Colombia pierde ante Nicaragua y el Gobierno reafirma su posición de no comparecer ante el tribunal? Según el analista, cuando se incumple un fallo de la Corte Internacional existen diferentes medidas que van en aumento según su gravedad.

Las primeras son políticas y diplomáticas, que consistirían en que Colombia sea expulsada de ciertos organismos internacionales, o que se le cercenen algunos derechos por su falta de compromiso y respeto a la buena fe.

“Lo que pasa es que el concepto de buena fe en nuestro país lamentablemente tiene un contenido mínimo, casi que inexistente y la gente no cree en él; pero en el derecho internacional es importantísimo, un pilar fundamental del ordenamiento”, afirma.

Pero en el caso más grave, agrega Robayo, se podrían tomar medidas de tipo económico como embargos. Pero, si es aún más grave, el Consejo de Seguridad podría tomar intervenir.

“Está perfectamente contemplado y es posible que el Consejo de Seguridad tome medidas cuando el incumplimiento del fallo afecte la paz y la seguridad internacional, incluso de tipo coercitivo, es decir, con fuerza militar”.

Colombia debe replantear sus estrategias y reforzarlas con un debate serio y bien fundamentado, advierte Antonio José Rengifo, doctor en Derecho Internacional y profesor de la Universidad Nacional sobre elpronunciamiento de la CIJ en el litigio contra Nicaragua.

El experto hace un análisis del panorama venidero para el país, tras ladeclaración del presidente Juan Manuel Santos de no seguir compareciendo ante la Corte sobre el conflicto con el país centroamericano.

“El Estado no puede seguir aislado, limitándose a entregar documentos a sus abogados y representantes para que presenten memoriales. Debe salirle al debate muy bien documentado e incluso científico, acerca de los aspectos técnicos y complejos sobre las definiciones, que presentan aún incertidumbres, de la plataforma continental”, precisó el experto.

Explica que el interés de Nicaragua en asegurar y extender su plataforma continental está en las ricas reservas de hidrocarburos y diversos recursos naturales presentes en esa plataforma marina.

Esas luchas por la plataforma continental se pueden traducir en ásperas controversias, argumenta el experto, al advertir que en otros casos asumen formas apacibles. Tal es el caso de Ecuador, que viene ampliando su plataforma continental de forma considerable, con apoyo técnico de prestigiosas universidades y centros de investigación reconocidos en el mundo en esas materias, subrayó.

El docente fue enfático en señalar que este apoyo técnico es esencial, debido a los aspectos altamente complejos de las normas internacionales que rigen la plataforma continental, como se evidenció en la lectura de la decisión de la CIJ sobre plataforma continental que Nicaragua quiere extender.

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“Ecuador constituye un buen ejemplo de lo que debe hacer un Estado en esa materia, mostrando también que para defender y ampliar los espacios marítimos, no es necesario clasificar entre las primeras potencias navales del mundo”, sentenció el profesor Rengifo.  

Por otra parte, aseguró que no se puede dejar de analizar la estrategia de Nicaragua, que pretende operar una transformación de los espacios marítimos en el Caribe, supeditada a un interés superior para su geopolítica, a través de la definición de las controversias por vía judicial y haciendo recurso a novedosas y bien elaboradas tesis de derecho del mar, avanzadas paso a paso, con una estrategia bien calculada.

Para el académico, una respuesta adecuada de Colombia a esa estrategia debería fundarse en el reconocimiento de que Nicaragua lleva en esto tres pasos de ventaja. “La respuesta a esas avanzadas de Nicaragua exige una discusión que no se limite solo a la presentación  de memoriales, por necesarios que sean, por parte de los abogados de Colombia, por prestigiosos que ellos sean”, sostuvo.   

El docente también trajo a colación el caso de Bolivia, el cual en su opinión, ilustra bien la pertinencia del argumento anterior. Como es conocido, Bolivia ha demandado a Chile ante la Corte Internacional de Justicia para que ésta ordene negociaciones serias entre los dos países, que le permitan a Bolivia un acceso con soberanía al Océano Pacífico, el cual perdió tras una guerra desigual, pues este país tenía un departamento litoral con 400 kilómetros de costa.

Una decisión favorable a Bolivia fue tomada por la Corte hace unos pocos meses, como consecuencia de excepciones propuestas por Chile. Bolivia, en primer lugar, ha logrado los consensos políticos de todos los espectros ideológicos, alrededor de esa causa. Toda la nación apoya esa causa. La diplomacia boliviana tiene la “salida al mar con soberanía” como objetivo prioritario.

Seguidamente, este país ha movilizado universidades y centros de investigación para apuntalar sus tesis en un caso para nada fácil, con muy buenas publicaciones discutiendo ese problema.

Tal estrategia no es, por sí sola, garantía de que la Corte le otorgue definitivamente razón a Bolivia, pero sí es seguro que puede ayudar bastante, comentó el profesor Rengifo. En contraste, la pretendida “confidencialidad” en Colombia sobre los casos de Nicaragua, que son públicos, ha demostrado, hasta la saciedad, ser inútil y contraproducente, aislándola de las academias colombianas y extranjeras y cegando oportunidades para la discusión de las tesis de “avanzada” propuestas por Nicaragua.

Bajo tales consideraciones el profesor Rengifo considera, tajantemete, que el apoyo de universidades y centros de investigación extranjeros es fundamental en Colombia. “No se trata de hacer lobby. Tampoco se puede pretender ganar el pleito en academias y universidades”, aclaró.

Sea para rebatir el fallo de 2012 o las decisiones tomadas este jueves por la Corte, sea para establecer diálogos directos con Nicaragua, como ha indicado el Presidente Juan Manuel Santos, para los dos o tres años que vienen, difíciles pero no perdidos, Colombia debe fundamentar y rebatir extrajudicialmente, por internacionalistas, en los centros donde deben darse esas discusiones, opinó el académico.

“Es mucho lo que se puede lograr. Es posible avanzar. Al final del día, es mejor eso que quejarse después porque Nicaragua sí sabe hacer lobby”, concluyó. 

 Qué se pierde si gana Nicaragua Según el profesor Carlos Arévalo,  en la primera demanda por incumplimiento del fallo de 2012, la CIJ revisará si Colombia es responsable de haber vulnerado los derechos de Nicaragua, y en ese escenario hay tres posibles opciones: 1 Cese la violación y que Colombia cumpla el  fallo.2. Garantía de no repetición,  que Colombia se comprometa a tomar medidas para que no vuelva a pasar.3. Reparar a Nicaragua, que lo pide. En cuanto a la segunda demanda,   la plataforma continental extendida que pide Nicaragua, lo más malo que podría suceder es que la Corte, al no comparecer Colombia,  le dé la razón,  y él país perdería parte de su territorio en cuanto a suelo marítimo.
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