Psiquiatría, la cenicienta de la salud pública: Carlos Climent

Diciembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Aura Lucía Mera y Beatríz López | El País.
Psiquiatría, la cenicienta de la salud pública: Carlos Climent

Psiquiatra Carlos Climent.

El psiquiatra Carlos Climent dice que la depresión debe ser tratada de manera integral. “El político antisocial es el depredador que funge de servidor público”, comenta el columnista.

Es posible que aumenten los diagnósticos de depresión y ansiedad en las poblaciones más desprotegidas, pero no altera las estadísticas de esquizofrenia, ni de enfermedad bipolar, las cuales no se modifican precisamente por los factores medio ambientales.Patologías como la esquizofrenia, la bipolaridad, los suicidios, ¿son cada vez más comunes en nuestra sociedad?Las llamativas cifras sobre supuestos dramáticos aumentos de la depresión, la enfermedad bipolar, los suicidios, los locos en las calles o en los hospitales, suelen ser sacados de contexto, sensacionalistas, tomados de eventos específicos, que buscan notoriedad y no corresponden a una realidad estadística seria. Los hospitales ya no reciben pacientes de larga permanencia para que sean atendidos por sus familias. Esto contribuye a que ahora sean más visibles los enfermos crónicos en las calles.Depresión y bipolaridadHan surgido innumerables vertientes de la enfermedad mental. ¿Podría clasificarlas?Enfermedad bipolar I. Enfermedad bipolar II. Depresión mayor, distimia, ciclotimia, ansiedad generalizada. Ataque de pánico. Fobias específicas. Fobias sociales. T. Obsesivo compulsivo. Hipocondriasis. Personalidades Paranoide, Antisocial, Histriónica, Narcisística, Elusiva y Dependiente. Un comentario aparte merece la depresión que en el nuevo estudio sobre el Impacto Global de la Enfermedad (Global Burden of Disease, 2010) aparece como la tercera causa de enfermedad a nivel mundial y la primera en los países con ingresos altos y medios.Esta información es mucho más dramática cuando se considera que la depresión (tristeza, pesimismo, falta de energía, irritabilidad) es una enfermedad grave con un tratamiento relativamente sencillo y efectivo. Se asocia a la ansiedad (nervios) pero debe ser tratada de manera integral. No se trata de dar tranquilizantes y olvidarse del ser humano y sus circunstancias.Psiquiatría, la cenicienta¿Cuáles son los problemas más serios que aquejan a la psiquiatría como profesión en Colombia? La psiquiatría es considerada por el Estado como la cenicienta de la salud pública. Nunca hay presupuesto suficiente para atender las enfermedades mentales. A veces se plantean campañas que son golondrinas de corto vuelo, porque a ningún programa se le da el seguimiento adecuado.Además, la deshumanización del sistema médico en general y de la especialidad en particular que obliga a los médicos y a los especialistas a atender pacientes en tiempos cada vez más reducidos, con lo cual la práctica clínica se aleja cada vez más de las verdaderas necesidades de la gente.El Psicoanálisis rechaza el uso de las drogas para superar problemas mentales, ¿por qué los psiquiatras las recetan tan alegremente, creando así nuevos adictos?Ese es otro factor de discordia: el dogmatismo. Cada uno, desde su rinconcito se cree dueño de la verdad. Sabemos que ninguna teoría explica la totalidad del comportamiento del ser humano. Ni el Psicoanálisis clásico, ni la psicoterapia (que no utilizan psicofármacos sino escuchar al paciente), ni los tratamientos asistidos por psiquiatras que con frecuencia (no siempre) utilizan antidepresivos, antisicóticos o moduladores del ánimo, ni los falsos profetas, charlatanes, vendedores de específicos y milagreros que pululan, son la solución a los problemas de la gente. Las soluciones requieren tiempo para investigar el problema de cada cual, sin tratar de enchufarlo a la fuerza a la teoría que cada cual conoce.Narcisistas y antisociales¿Hay en la clase política más sociópatas y narcisistas que en la población general?El ‘político’ primordialmente narcisista es aquel para quien su motor fundamental es la voracidad por el poder. Este personaje utiliza el poder para brillar su ego y manipular a las personas. Se trata de un ser patético, mediocre, traicionero y sin dignidad. ¿Cómo se detecta un político narcisista? Se tipifica por su arrogancia, prepotencia y gran egoísmo. Su frialdad e indiferencia por el dolor ajeno. Por fingir interés en los demás mientras dura el periodo de seducción: la campaña electoral. Por su deslealtad, su capacidad calculada para traicionar y sacrificar al que se atraviesa en sus objetivos. Su obsesión por el dominio y el control de las personas y la exigencia de fidelidad y control absolutos. Finalmente, su habilidad para neutralizar de manera astuta y calculada a quien le hace sombra o bien, para atacar con fuerza e irracionalidad a quien le contradice.¿Y qué diferencia hay entre el político narcisista y el político antisocial?El ‘político’ antisocial es el depredador que funge de servidor público. Los hay de distintas pelambres. Astutos, pero no inteligentes, vivos, avaros y ‘lagartos’. A la mayoría de estos depredadores no les pasa nada a pesar del descaro con el que mienten y gran habilidad para torcerle el pescuezo a la Ley. Se atornillan al poder guiados por su cinismo, prepotencia, codicia y vanidad. Justifican, distorsionan, minimizan y mienten sin rubor. Son capaces de desafiar la vigencia de la Constitución y aniquilar la tradición jurídica.La mayoría de las veces ambas condiciones conviven en una misma persona. Ni el trastorno narcisista ni el antisocial se modifican con el tiempo o las circunstancias, solo se camuflan. Algunos políticos con esas características incluso se van a la tumba, convencidos de la posibilidad de perpetuarse en el poder.Genética y enfermedad mental ¿Muchas enfermedades mentales son genéticas o se desarrollan en la niñez por maltratos, violación o padres dominantes o madres controladoras? En el campo psiquiátrico, por ejemplo, la esquizofrenia y la enfermedad bipolar son trastornos mentales en las cuales el origen genético parece tener mucho peso. Una persona con una historia familiar de esas enfermedades, independiente de las circunstancias que lo rodean durante sus años formativos, tiene un chance mayor de sufrirlas.Ejemplos sobre los cuales el origen es incierto, son los trastornos severos de la personalidad como el antisocial, el narcisistas, el borderline, el fóbico y el pasivo- agresivo. Las demás enfermedades mentales (trastornos de ansiedad, obsesivo- compulsivos, de alimentación o sexuales, adicciones, ataques de pánico, fobias, etc.) podrían estar influenciadas por factores genéticos, pero dependen los factores favorables o desfavorables que rodeen al individuo, pasarán desapercibidos (quedarán latentes) o se harán latentes. ¿Quién es Carlos Climent?Carlos Enrique Climent López, hijo de catalán y andaluza, por azares del destino nació en Popayán. Este psiquiatra, doctorado en Harvard, autor de más de 60 publicaciones en revistas de investigación internacionales y autor de 12 libros, tiene como referente a su padre, el gran librero Carlos Climent Soler, quien fue víctima durante la Guerra Civil española por sus ideas republicanas y tuvo que exiliarse en Bruselas y en Londres, hasta que escuchó que en Colombia había una ciudad muy culta, con universidades, pero sin librerías: Popayán.Después de estudiar los primeros años en Popayán, la familia de Carlos se trasladó a Cali. Fue matriculado en Santa Librada, cuando aún hablaba de “tú y de vosotros” y usaba pantalón corto. Lo recibieron a pedrada limpia, lo que obligó a su madre, Pilar López, la bella andaluza, a comprarle ropa en El Roble. Ya en el bachillerato, a pesar de tener legendarios profesores como José María Capdevilla y el famoso ‘Pichita’, era desaplicado, hiperactivo y “perdía hasta las materias fecales”.Fue un adolescente tímido, “me tenía que tomar dos aguardientes para declararme o para bailar”... “la verdad no aprendí casi nada en el colegio, pero pasé feliz”...”me volví adicto al Ping Pont...jugaba hasta 18 horas diarias..entonces me pasaron a fútbol”.Hizo el pre universitario en los Andes, con profesores de la talla de Abelardo Forero Benavides, Marta Traba y Daniel Arango. De ahí pasó a la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle. Rural en El Cerrito. “Desde pequeño me interesaba, casi de manera morbosa, por observar a la gente, sus comportamientos”. Maestría y doctorado en Psiquiatría, en Harvard. A su regreso a Cali, trabajó en el Hospital Psiquiátrico, en la época dorada cuando Carlos León, su maestro, lo transformó de un asilo para dementes abandonados en lo que es hoy.En la actualidad, ya jubilado, está dedicado de lleno a la práctica clínica en psiquiatría en Cali y Bogotá. Además, escribe la columna ‘Comportamiento Humano’ en este diario. Su último libro ‘Los tiranos del alma’, todo un éxito editorial y está por salir ‘La locura lúcida’, donde explica el significado del trastorno de la personalidad antisocial y sus efectos en la vida pública. Una charla amena, acompañada de tortilla española, pimientos morrones, quesos, en una terraza arrullada por el río iluminado y una Luna llena y brillante.

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