“Perdurar en el poder corrompe”, Boris Rodolfo Izaguirre

Abril 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal Garcés
“Perdurar en el poder corrompe”, Boris Rodolfo Izaguirre

Boris Rodolfo Izaguirre, escritor y ‘showman’ de la Tv. y radio española.

El escritor y ‘showman’ de la Tv. y radio española, Boris Rodolfo Izaguirre, una figura provocadora, irreverente e iconoclasta, asegura que a la gente le gusta ser ‘choqueada’ porque generalmente su vida es muy aburrida.

Ya Boris Izaguirre, el escritor, presentador y guionista hispano-venezolano, había tenido éxito en la radio y la televisión españolas cuando Javier Sardá, el director del famoso programa Crónicas Marcianas lo invitó a colaborar con él y lo convirtió en un fenómeno mediático imparable. Su caracterización se afinca en una permanente actitud provocadora frente al tema sexual, pero también en una gran capacidad de análisis del acontecer cotidiano, un agudo sentido del humor, una ironía filosa que desarma al más plantado y una enorme facilidad para divertir a una sociedad ávida de emociones fuertes y cada vez más iconoclasta a pesar de su fuerte herencia católica, como la española.Precursor de los “homosexuales catódicos”, según él mismo se define, es un hombre culto, buen lector y buen prosista. Está casado por lo civil con Rubén Nogueira, desde el 2006 cuando la legislación española aprobó el matrimonio entre homosexuales, y con quien formó pareja hace ya dos décadas.Ha protagonizado programas de Tv. como Moros y Cristianos, La Noche por Delante y Más Madera. En 2010 condujo el programa de entrevistas Humanos y Divinos y en 2011 regresó El Debate del Gran Hermano, de TeleCinco. Pese a su gran disposición al sarcasmo y la ironía, dice que, en el fondo es un gran escéptico que “no está del todo cómodo en la tierra y que no se cree nada de lo que hay delante de sus ojos”.En algunas de las entrevistas que le han hecho, ha contado que nació en una familia fantástica y que fue hijo de dos intelectuales muy conocidos en Venezuela. Su padre era director de la Cinemateca de Caracas y su madre fue una bailarina clásica, fundadora de la Escuela Nacional de Danzas de Venezuela.Ha confesado que fue humillado “humilladísimo, por maricón, señalado y torturado. Al cabo del tiempo maduré, lo interioricé y aprendí cómo se llega a la reflexión. Por eso me gusta tanto escribir”. Comenzó su carrera en los medios a los 16 años en El Nacional de Caracas, donde escribía la columna de crónica social ‘Animal de Frivolidades’.Hace 20 años decidió salir de su país cuando Hugo Chávez dio el primer golpe para tratar de tumbar al presidente Carlos Andrés Pérez. No se sintió con fuerzas para ayudar a restañar las heridas que se abrieron en aquella oportunidad en la sociedad venezolana y tuvo la suerte de ser llamado para escribir la adaptación de un guión para la televisión gallega. Su labor de guionista en ‘La Dama de Rosa’ tuvo un éxito memorable. Trabajó con el autor José Ignacio Cabrujas, quien no salía de su asombro cuando el éxito se propagó por toda España y hasta se programaron seminarios alusivos en las universidades. “Llegué a la televisión gallega para escribir un guión y digamos que soy la cara feliz de la inmigración. Me enamoré de Rubén Nogueira, un gallego maravilloso. A través de él he logrado entender a España”.No le molesta ni le cansa que le pregunten por su homosexualidad porque, como lo ha dicho muchas veces, tiene la sensación de haber abierto una ventana precisamente en la cuna del machismo árabe y mediterráneo: “Seguiré gritando encima de un sofá que soy homosexual, hasta que, por ejemplo, la Iglesia reconozca que también hay homosexuales católicos y cambie su actitud. Detesto la hipocresía de la Iglesia Católica”.Izaguirre escribe en el diario El País de Madrid, tiene una columna en la revista gay Zero y en Marie Claire escribe una sección fija llamada ‘De Vuelta al Armario’. Publicó su primera novela a los 26 años con el título de El Vuelo de los Avestruces. Su novela más exitosa ha sido Villa Diamante, finalista del Premio Planeta 2007 y este año lanzó en Colombia su última saga Dos Monstruos Juntos. A quienes lo atacan por frívolo les responde que: “La frivolidad ha sido, precisamente, el prisma que he utilizado para hablar de todo lo divino y lo humano, desde la política, hasta el amor.” ¿Lo desvela el paso del tiempo?No, pero caigo en la cuenta de que este año se cumplen 20 años de mi marcha de Venezuela a España, 20 años de mi primera novela El Vuelo de los Avestruces, 20 años de vivir con Rubén…¿’Veinte años no son nada’?Al contrario del tango, creo que 20 años son mucho. Me veo en el 92 y también en el 2012 y puedo distinguir las dos personas. La conclusión es grata y satisfactoria no sólo por el éxito, sino porque siempre tuve muy claro que el propósito de mi vida era escribir.¿Renunciaría a la fama y la visibilidad que hoy tiene en la Tv. española? La escritura es muy demandante...Es cierto, pero he logrado hacer las dos cosas, a riesgo de llevar una vida muy atropellada. ¿Por qué decidió irse de Venezuela?Escribía una telenovela en Argentina y me invitaron a escribir otra sobre un libro costumbrista, para la televisión de Galicia. En el interregno me fui a Caracas, cuando vino el primer golpe de estado de Chávez el 4 de febrero de 1992, que ahora se llama Día de La Liberación Nacional. Incluso peor: asonada porque no consiguió su propósito, que era eliminar a Carlos Andrés Pérez.Esa noche tuve la sensación de que algo a lo que pertenecía se había resquebrajado profundamente y que no tenía los instrumentos para ayudar a cerrar esa herida. Me pareció que tenía que salir. A las dos semanas llamaron los gallegos. Algo increíble. Pensé: ¡qué maravilla! Es verdad que existe la suerte y el cuidado de alguien allá arriba. ¿A dónde llegó?A Santiago de Compostela, una ciudad atípica porque no hay sol, no hay plaza de toros y los gallegos son unos seres muy extraños, muy cautelosos y muy bellos. Pasé los tres primeros meses sin conocer a nadie. Tan solitario que cuando me caí en un ascensor desde un quinto piso, solo logré abrirlo con mis propias manos horas después y salí lleno de contusiones y golpes. ¿Cómo solucionó su soledad? Decidí salir a la calle e invitar gente. Una de esas personas me dijo que a un amigo suyo le encantaría ir. De repente, en el cruce de corredor vi como un polvo de estrellas y una figura iluminada. Como si fuera la Virgen de Lourdes y cuando reparé bien, allí estaba Rubén (mi marido). Fue auténtico amor a primera vista, pero como él es gallego, fue más bien a tercera vista, porque me hizo sufrir un tiempo. (Risas).¿Cómo inició su exitosa carrera?Empecé haciendo guiones de televisión y luego entré a la radio a hacer el programa ‘La Ventana’ en la cadena Ser, en el 97. El público pensaba que todo era ficción y les parecía divertido que yo dijera que tenía novio en vez de novia. Me invitaron a participar en televisión en un programa de debates, muy excesivo, donde se hablaba muy alto y se trataban muy descarnadamente los temas. Una de las discusiones era que el Siglo XXI iba a ser el de la mujer. Oía que entre el público decían: “Encima de sudaca, maricón”. Como era verdad, decidí no asustarme. Seguí con mi exposición y dije la frase archiconocida de que “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”, pero la complementé con otra de mi cosecha: “y detrás de cada gran mujer hay dos grandes maricones”. A partir de ahí fue la locura, el público se divirtió y empezó a gritar ¡Boris, Boris! Llegué a mi casa cargado de adrenalina. Esa no es una sensación cotidiana, pero cuando pasa es única. ¿Cómo se manifiesta?Como si estuvieras sobre una nube y miraras desde arriba. Desde luego eso explica por qué el espectáculo engancha, pero le cuento que a lo largo de mi vida me he caído varias veces de esa nube, he vuelto a subir y me he vuelto a caer. Eso es lo importante: saber estar arriba, saber caer sin matarse y saber volver a subir. Creo que el ser humano debería poder hacer un recorrido sobre sí mismo para pensar qué le hubiera gustado no haber hecho, qué le hubiera gustado haber dicho a tiempo y cuáles son los errores que lo han llevado al fracaso en determinadas situaciones. ¿Y cómo toma el hecho de que, a pesar de que la comunidad LGTB libra una lucha feroz por sus reivindicaciones, haya tanta discriminación?Siempre he sido reconocido como alguien que ha contribuido a abrir un poco la conciencia de los españoles en ese sentido. No sé si será así, ni tampoco me pondría esa medalla, pero cuando me dijeron “encima de maricón, ‘sudaca’”, lo acepté como una realidad, sabiendo que no se podía luchar contra eso. Esa decisión me dio un aura de honestidad en medio de un mundo tan mentiroso.¿En España debe ser aún más difícil por cuanto se cocina todavía un machismo estentóreo y la iglesia católica mantiene gran influencia, no?A mí me fascinan los españoles. Son muy sensuales. Seguramente a esa sensación contribuya el que son broncos y un tanto retrógrados. La Iglesia Católica tiene mucho que ver. Usted sabe que en España no hay judíos, no hay musulmanes, sólo católicos. Algo que no es normal, ni real, porque las sociedades siempre están formadas por muchísimas tendencias religiosas. Respecto al machismo, hay una frase famosa que dice: “Haz de tus defectos virtudes”. Creo que el machismo tenemos que hacerlo virtuoso de alguna manera. Ahora, la gran debilidad del macho es su ego y lo más horrible en la vida de una mujer es tener que alimentarlo. Esa es una de las duplicidades más espantosas, pero estoy convencido de que como de todas maneras hay que hacerla, debemos aprender a hacerla bien.Dice que por motivo de trabajo no han sido padres, ¿pero lo han considerado?Tampoco mucho. Sucede que crecí rodeado de muchos hijos de personalidades muy importantes en la vida cultural venezolana y siempre veía que mi papá era distinto a todos porque él jamás impuso nada en nuestra educación. Tuve una educación muy libre y experimento cierto temor a que quizás no la pueda reproducir. Me da miedo pensar que podría llegar a ser un padre tirano.¿Usted tiene fama de provocador, iconoclasta, irreverente, que maneja un desparpajo que puede llegar a ser chocante. Eso es natural o intencional?Todo eso es parte de mi personalidad, y yo la asumo y la disfruto. Tengo un enorme sentido profesional de respeto al escenario y a la audiencia, que hace que toda mi manera de proceder en la escena, sea auténtica. Las veces que me he equivocado —muchas— son cuando no he tenido un respeto por esa convicción y he olvidado que lo que le gusta a la gente de mí es sagrado. Como escritor uno quizá pueda hacer muchas más cosas, inventar, ficcionar, pero como figura del espectáculo siempre tienes que reflejar tu yo, que es lo que el público quiere de ti, y eso no se puede cambiar. Isaac Chocron, un gran dramaturgo de mi país, siempre me decía que mi principal faceta era la de ser muy divertido. Usted dice también que soy muy provocador y que eso puede ser chocante, pero creo que a la gente le gusta ser ‘choqueada’, porque generalmente su vida es muy aburrida. No es usual que un escritor tenga una vida paralela como ‘showman’... Un escritor debe tener varias vidas y varias experiencias para luego poder escribir. Muchas veces cuando uno lee un libro dice: no veo a nadie vivo aquí. A mí la gente me dice que leer mis libros es como si yo se los estuviera leyendo y eso pasa, estoy ahí: son mis vivencias. Me he metido en trampas, me he recuperado, he sido feliz, he sufrido. Desde que yo tenía 16 años, adoraba la figura de Andy Warhol porque era escritor, pintor y célebre. Atisbé que la fama iba a ser un poder muy convocador en este cambio de siglo y que lo mejor era ser famoso. ¿Todo ese tema del lío financiero mundial que pinta en su novela Dos Monstruos Juntos, calca la realidad actual? ¿España está tan mal como dicen?Sí, allí hay un problema de corrupción dentro de procesos financieros, de evasión de impuestos, de amoralidad rampante, como en casi todo el mundo. La novela plantea algo similar a lo que se le imputa a las sociedades del yerno del Rey. Sin embargo, no es propiamente una obra de denuncia, sino una novela sobre dos cosas aparentemente muy contradictorias: cuán fácil es corromperte, pero también cuán superviviente te hace el amor. Porque Alfredo y Patricia son dos monstruos juntos, corruptos y siguen juntos porque están enamorados. El amor es invencible. Su novela Villa Diamante fue finalista en el Premio Planeta en 2007, ¿cuál es su trasfondo político?Yo sabía que tenía que jugármela y por eso es una novela con un tono muy latinoamericano. Sucede en los años 50 en Caracas, durante la dictadura de Pérez Jiménez. Siempre incluyo un hecho real en cada novela, y en ésta, sobre la cual se construye una gran ficción, está Villa Planchart, una casa que construyó uno de los mejores arquitectos del Siglo XX, el italiano Gio Ponti. Ha sido testigo de toda la transformación de la ciudad. En el fondo es una novela antichavista, que le hace entender al lector el por qué de Chávez. Traté de hacer una reflexión sobre el hecho de que no es verdad que un país no sea dueño de su destino, sino que él mismo se lo va forjando. ¿Va usted a Venezuela alguna vez?Sí, y veo que en mi país la riqueza ha cambiado de manos. Hay una nueva clase compuesta por los llamados ‘boliburgueses’, que llevan doce años en el gobierno y está claro que ya empezamos a verlos transformarse: más burgueses que ‘bolis’, y creo que una vez pase todo esto, habrá que estudiar sociológica y periodísticamente qué fue lo que pasó en estos años. Soy muy cauto cuando hablo de mi país porque siempre me molestó ese tipo de intelectual norteamericano que opina sobre lo humano y lo divino de su país, sin vivir en él. Hoy encuentro que mucha gente cuando estoy hablando dice “¿pero qué dice este “reencauchado?” Una manera muy desagradable de decirte la verdad en Venezuela. A mí no me gusta ser “reencauchado”, pero no puedo evitar leer periódicos y observar algunas cosas que sí me parecen interesantes. Las primarias de la oposición me parecieron interesantes. Me fascina ver que otra vez surge confianza en una alternativa, y creo en las alternativas porque perdurar en el poder corrompe.

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