Papa Francisco y su mensaje de paz: "Hay que desistir de la tentación de la venganza"

Papa Francisco y su mensaje de paz: "Hay que desistir de la tentación de la venganza"

Septiembre 07, 2017 - 10:05 a.m. Por:
Redacción de El País  y EFE
Papa Francisco

Papa Francisco durante su visita a la Casa de Nariño.

EFE/ El País

Un llamado a los colombianos para que desistan del odio y se unan en la consolidación de la paz, hizo el Papa Francisco en el primer mensaje oficial de su visita de cuatro días al país.

En un discurso corto, pero cargado de alusiones directas a los desafíos que hoy enfrenta Colombia en materia política y social, el Sumo Pontífice destacó los avances hechos durante el último año para la terminación del conflicto con la guerrilla de las Farc, pero advirtió que es el momento de enfrentar unidos las amenazas de ese proceso.

"Hay que desistir del odio y la tentación de la venganza", dijo concretamente, haciendo alusión a la polarización que mantiene divididos a los colombianos después de la firma del acuerdo de Paz el año pasado.

Para ello citó una frase de su exhortación "Evangelii gaudium" (La alegría del evangelio) en la que se decía que "cuanto más difícil es el camino que conduce a la paz y al entendimiento, más empeño hemos de poner en reconocer al otro, en sanar las heridas y construir puentes, en estrechar lazos y ayudarnos mutuamente".

"Andar el camino, lleva su tiempo. A largo plazo...", puntualizó Francisco improvisando sobre su discurso escrito.

"Quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz", señaló en la Plaza de Armas del palacio presidencial.

Francisco que llega a Colombia tras la firma del proceso de paz con las Farc y ante una sociedad aún fuertemente dividida, lanzó un llamamiento a las instituciones del país para que se aprueben "leyes justas que garanticen la armonía y ayuden a superar los conflictos que han desgarrado esta Nación por décadas".

Pero antes del encuentro, el pontífice pronunció un discurso en el que pidió leyes justas, que "no nacen de la exigencia pragmática de ordenar la sociedad sino del deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia".

Aunque Francisco nunca citó la firma de los acuerdos con las Farc, sí que quiso valorar "los esfuerzos que se hacen y han hecho en las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación".

Para llevar la reconciliación a este país tras 53 años de conflicto, Francisco afirmó que "la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos".

Abogó "por no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la nación", a pesar de "los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica".

Francisco insistió en la necesidad de favorecer lo que él ha definido "cultura del encuentro", que exige "colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altísima dignidad, y el respeto por el bien común".

En uno de los países de Latinoamérica con mayor desigualdad social, Jorge Bergoglio animó "a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados".

Recordó entonces la figura del santo español Pedro Claver y de su periplo en el país descubriendo las diversas etnias y los habitantes de las zonas más lejanas, los campesinos.

"Colombia necesita la participación de todos para abrirse al futuro con esperanza", dijo.

"Les pido que escuchen a los pobres, a los que sufren. Mírenlos a los ojos y déjense interrogar en todo momento por sus rostros surcados de dolor y sus manos suplicantes. En ellos se aprenden verdaderas lecciones de vida, de humanidad, de dignidad".

Francisco citó entonces un extracto del discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura (1982) del escritor colombiano Gabriel García Márquez en la que decía que "Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida".

El papa concluyó diciendo a los colombianos que reza por ellos y "por el presente y por el futuro de Colombia".

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