Países de América, ‘apersonados’ de la crisis venezolana

Abril 09, 2017 - 05:27 p.m. Por:
Redacción de El País y Agencias
Venezuela protesta contra Maduro

El sábado, los opositores salieron nuevamente a las calles en Caracas y otras ciudades a protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro y también para exigir la “restitución del hilo constitucional” y de la celebración de elecciones.

Elpais.com.co | EFE

El futuro de Venezuela cada vez parece escribirse menos en Caracas.
Si bien es innegable que cada vez más habitantes de ese país parecen sentirse con más ímpetu para salir a manifestarse en contra del gobierno de Nicolás Maduro, también es evidente que la presión externa es lo que ha contribuido a subir el alicaído ánimo de la oposición.

Es así como al liderazgo ejercido por la OEA durante las últimas semanas, de la mano de su secretario General Luis Almagro, cada vez se han ido sumando más voces internacionales que claman por el restablecimiento de la democracia completa en el vecino país.

El caso más ilustrativo es el de México que, según los analistas, en los últimas días dio un giro de 180 grados en la actitud que hasta ahora había asumido con relación a la crisis política, social y económica que se registra en Venezuela.

El primer paso ya lo había dado el canciller azteca, Luis Videgaray, quien fue clave para que el pasado 23 de marzo catorce países del continente le pidieran a Nicolás Maduro la celebración de elecciones y la liberación de los presos políticos.

Aquel día Videgaray denunció una “violación sistemática” de los valores democráticos en la nación bolivariana y una semana después el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que México no podía ser “indiferente” a la decisión de Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, venezolano de asumir las competencias de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora.

Pero el climax del giro realmente llegó la noche del pasado jueves, cuando el Mandatario mexicano aceptó -por fin- entrevistarse con la esposa del detenido líder político Leopoldo López, Lilian Tintori, y la madre de este, Antonieta Mendoza.

El encuentro producido en la residencia presidencial de Los Pinos no le dejó ninguna duda a Caracas que el Gobierno azteca, que en junio próximo será la sede de la Asamblea General de la OEA, había cambiado radicalmente su posición frente a la situación venezolana.

Según Tintori, Peña Nieto se comprometió a “pedir la libertad de los presos políticos” y a estar en constante comunicación con los países de la región “para rescatar el hilo constitucional y la democracia en Venezuela”.

Un apoyo que la oposición a Maduro había buscado infructuosamente desde meses atrás, dado el liderazgo que México ejerce en el concierto latinoamericano.
Tal vez por ello el historiador y analista político José Antonio Crespo dijo que el Gobierno azteca no podía convertirse en casi el único del continente “que se calle” frente a lo que está ocurriendo en el vecino país.
Aunque se quiera mantener una postura “de no injerencia, de no meterse en los demás países”, “hay límites” y cuando la situación se agrava, como en el caso de Venezuela, “no puede permanecer al margen” porque, además, ello repercute en “nuestra imagen nacional e internacional”, afirmó.
No en vano el lunes pasado la OEA declaró que en Caracas hay “una grave alteración inconstitucional” y exigió al Gobierno que restaure “la plena autoridad” de la Asamblea. Además se abrogó el derecho a, de ser necesario “emprender gestiones diplomáticas adicionales para fomentar la normalización de la institucionalidad democrática”.
Justo en esa tarea trabajaron el viernes en Buenos Aires los jefes de la diplomacia de México, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú y Colombia, en un claro mensaje de que los tiempos en que la comunidad internacional no le pedía cuentas a Maduro de sus abusos contra la democracias quedaron atrás.

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