Opinión: El éxito de Uribe

Diciembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Carlos A. Ramírez | Politólogo y filósofo, profesor U. Javeriana.

Su éxito político está vinculado a esa opinión pública que mantiene un escepticismo por los altos costos morales de la negociación de paz.

Álvaro Uribe sigue simbolizando la lectura escéptica del proceso de paz. Es una lectura que inevitablemente tiene que darse porque los costos de asumir el proceso de paz y de una negociación con las Farc en términos de justicia son muy altos. Eso sin duda, genera un alto nivel de indignación moral en un porcentaje grande de la opinión pública.En estos casos es difícil que las personas vean eso como un cálculo de costos beneficios en frío, donde lo que toca pensar es qué es peor: si mantener el conflicto en Colombia y buscar una justicia mucho más dura o, más bien, reducir el nivel de justicia para eliminar o reducir a mediano plazo el impacto de la guerra.Sin duda la idea de querer hacer justicia plena con las personas que han cometido secuestros, violaciones, reclutamiento de menores, etc., tiene muchos adeptos. Hay un nivel significativo de la población que no está dispuesta a asumir que eso se pueda negociar y transar y que pueda haber alguna clase de rebaja de penas, perdón y amnistía. Entonces, para ese sector que siente indignación moral, sin duda Uribe significa la voz que les da representación. Y en esa medida creo que Uribe personifica una lectura del conflicto armado en el país, donde el tema de la negociación no es un escenario posible.Como senador ha participado en otros proyectos, pero con su Centro Democrático sigue representando la oposición al proceso de paz. Su éxito político está vinculado a esa opinión pública que mantiene un escepticismo por los altos costos morales de la negociación de paz. Eso explicaría los resultados de la encuesta de El País. Sin duda, también hay una añoranza de la gente con el gobierno de Uribe y eso lo muestra el resultado de las pasadas elecciones presidenciales, donde ganó la primera vuelta con Zuluaga y perdió en la segunda por un margen reducido. Poco menos de la mitad del país añora otro tipo de política de seguridad. Así, el éxito político más grande de Uribe es haber dejado, más allá de su gobierno, una lectura de la realidad que sigue siendo eficaz y para la cual el tema de la paz no es conveniente porque hay un chivo expiatorio responsable frente al cual la única opción es la guerra o la entrega incondicional.

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