Opinión: después de leer a Claudia Morales

Opinión: después de leer a Claudia Morales

Enero 23, 2018 - 11:33 a.m. Por:
Fabiola Calvo | Red de periodistas con visión de género
Periodista Fabiola Calvo

Fabiola Calvo, fundadora de la red de periodistas con visión de género.

Foto: Especial para El País

Después de leer el artículo de Claudia Morales, se suscitó un debate en la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, una posibilidad de leernos y escucharnos frente a un mismo asunto pero uniendo distintos temas.

¿Cómo me relaciono con las demás personas? Pareja, hermanos, hermanas amigas, padre, madre, jefe o jefa?
Las relaciones son desde el respeto que me debe inspirar cualquier persona al margen de su cargo, trabajo, condición económica o social. Las relaciones deben ser de tú a tú y cuando esto no ocurre es porque media el poder, cualquiera que sea. Y en el caso de un jefe, median las relaciones laborales. Para casos excepcionales, análisis particulares.

Tengamos en cuenta que un gran salto en derechos para las mujeres gracias al feminismo, es el reconocimiento de “mi cuerpo como mío”, y no es una redundancia. Mi cuerpo es mío y yo decido sobre él. Y esta afirmación que parece tan clara no lo es. ¿Por qué el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla en las guerras? ¿Por qué es el trofeo en las fiestas de los futbolistas, y en cuanta fiesta de macho que quiera divertirse? ¿De qué relaciones estoy hablando? En el derecho a decidir sobre mi cuerpo se suma la autonomía, la capacidad de la mujer de decidir sobre qué hacer con su vida pero con las garantías que le debe dar el Estado y la sociedad para ejercerla.

Quiere decir que en esa manera de relacionarnos con los demás entran estos dos elementos fundamentales: Decidir sobre mi propio cuerpo y la autonomía, derechos que el violador de Claudia, al parecer “un gran señor con poder”, no tiene entre sus “grandes conocimientos”.
Si un hombre se siente dueño del cuerpo de una mujer, ¿época de la esclavitud?, es porque siente poder sobre ella, de ahí la importancia de trabajar nuestra autoestima y la defensa personal.

¿Cuántos silencios existen sobre la violencia contra las mujeres? ¿Cuántos nombres de violadores y acosadores ocultos? ¿Y por qué no denuncian? Porque hemos sido formadas en la cultura de la culpa y del miedo, porque somos hijas de la formación judeocristiana que ha hecho que la culpa recaiga sobre todo en las mujeres porque debemos avergonzarnos de todo lo que pase por nuestros genitales y, si hemos escondido el placer, cómo no esconder lo que un sinvergüenza decida hacer con nuestro cuerpo porque además se nos acusa de ser las responsables.

Ya sé que el derecho a decidir sobre mi propio cuerpo y la autonomía producen miedo en muchos varones que se dedican al regodeo consciente o inconscientemente de la pérdida paulatina de poder frente a ellas.

Mejor podrían dedicarse a la tarea de introspección y comprensión de esa llamada Revolución feminista que ha cambiado la vida de las mujeres… y la de ellos.

No queremos perder el placer por la coquetería, el gusto de la seducción o el sentir del enamoramiento, que si es mutuo el compartir amoroso debe contar siempre con el consentimiento de la otra persona, queremos ganar en nuevas formas de relacionarnos que obligan a nuevas construcciones del amor en todas sus variables.

*Fabiola Calvo es la fundadora de la red de periodistas con visión de género.

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