Obispo de Táchira afirma que deportación masiva fue apresurada

Obispo de Táchira afirma que deportación masiva fue apresurada

Septiembre 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP

El obispo recordó que la crisis en la frontera no sólo responde a un orden político, sino va más allá y afecta directamente a la dignidad de la persona humana.

[[nid:457724;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/mvd6709297.jpg;full;{Los connacionales que viven en la frontera colombo-venezolana narran cómo hacen para sobrevivir luego que se desatara la crisis que tiene hoy en jaque las relaciones binacionales.Jorge Enrique Rojas / Reportero de El País}]]

Monseñor Mario del Valle Moronta, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, estado Táchira, pidió a los presidentes de Colombia y Venezuela que de manera urgente se reúnan y que además en ese encuentro no sólo deben participar actores políticos, sino también la población que ha sido damnificada por el cierre de la frontera. "Necesitamos que la gente sea escuchada", manifestó el prelado en una entrevista concedida a la oficina de comunicaciones de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC). Moronta reconoció que hubo un apresuramiento por parte de las autoridades venezolanas al dictar la deportación masiva: "Se hubiese hecho de otra forma, no fue la mejor". El obispo recordó que la crisis en la frontera no sólo responde a un orden político, sino va más allá y afecta directamente a la dignidad de la persona humana. Asimismo, manifestó que la deportación masiva de colombianos representa un "hecho inédito en la vida de los dos países y que no responde a la cultura colombo – venezolana". También criticó a los medios de comunicación de ambos países porque, según su percepción, se han centrado en la "noticia escandalosa" más que en la preocupación por la gente. "La cobertura mediática no ha sido la mejor", recalcó. Destacó la labor que se está realizando por parte de las iglesias particulares fronterizas. Informó que los sacerdotes de su jurisdicción se han puesto en contacto con las au toridades venezolanas, no sólo para recordarles que los ciudadanos colombianos deben recibir un trato digno, sino para colaborar pastoral y socialmente con la gente. Finalmente recordó a los ciudadanos colombianos que son hijos de Dios y que la Iglesia está al lado de ellos. "Venezuela tiene las puertas abiertas". También solicitó a los colombianos que viven en el vecino país que regularicen su situación migratoria. “A los colombianos y venezolanos los exhorto a que no escuchen ninguna voz que quiera dividir a estos países”, concluyo. 

La crisis comenzó el 19 de agosto con el cierre de parte de la frontera decretado por Maduro en el estado Táchira, limítrofe con el departamento colombiano de Norte de Santander, tras un ataque a militares venezolanos durante una operación anticontrabando, que el mandatario atribuyó a "paramilitares colombianos". 

La tensión aumentó hace una semana, cuando ambos países llamaron a consultas a sus embajadores en medio de denuncias de violaciones a los derechos humanos de los damnificados, que suman más de 11.000 entre quienes han sido deportados y quienes han huido de Venezuela por temor a serlo.

Ambos países comparten una frontera de 2.219 kilómetros, en la que denuncian la actividad de grupos irregulares que se lucran con el contrabando de combustible y otros productos altamente subsidiados por el gobierno venezolano. 

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