"No salgo del Minagricultura a buscar curul en el Congreso": Restrepo

Mayo 29, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Fénner Ortiz | Reportero de El País Bogotá

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo.

El exministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, dice que dejó andando la locomotora que estuvo en “taller de reparaciones” durante tres años.

Juan Camilo Restrepo, exministro de Agricultura, reconoce que sí hubo presiones para dimitir al Ministerio, pero también dice que cumplió el ciclo y que no va a aspirar a ningún cargo de elección popular. En diálogo con El País, aseguró que el acuerdo logrado con las Farc en materia de desarrollo rural es muy importante y que lo observa “con un razonable optimismo”.¿Qué catapultó su salida del Ministerio? Yo le presenté la renuncia al Presidente desde hace dos meses porque considero que algunos ciclos de las tareas fundamentales que me había encomendado están concluidos o están consolidadas las políticas. Empezamos a ver los resultados en que se empieza a desgranar la mazorca de los fondos judiciales de restitución, cosa que nunca se había visto en Colombia. Es una política que es irreversible, tiene enemigos como los tienen todas las políticas que pisan callos o afectan intereses inconfesables, pero me cabe la satisfacción de dejar una política de restitución de tierras que no había visto nunca el país.¿Es decir que esa locomotora quedó andando? Entrego una locomotora que ha vuelto a crecer que, si bien es cierto, no va a velocidad de crucero como van los hidrocarburos o la minería, salió de un taller de reparaciones cuando estuvo estacionada durante tres años.Dicen que usted sale del Ministerio por presiones de su partido (Conservador) y diferencias con los gremios… A un puesto como este, el Ministerio de Agricultura, que es tan delicado y complejo, uno no llega para ser monedita de oro. Me entendí bien con los gremios en general y también con mi partido, pero no he sido proclive a algunos que piden, egoístamente, subsidios para sí o burocracia para sí. Entiendo que esa no es la asignación correcta de muchos temas de los recursos que deben ir, sobre todo, para apoyar programas de desarrollo rural y eso, a algunos no a la mayoría, les ha generado molestias, pero a mí no me nombraron para gustarle a todo el mundo sino para hacer unas tareas que se han hecho con transparencia.¿Lo que usted quiere decir es que algunos sectores del Partido Conservador lo presionaron y al usted no satisfacerlos se le fueron encima? Pues pudo haber algo de eso, pero es un tema tan insignificante frente a los grandes retos y a las grandes visiones que tiene que tener un país y un partido y que son temas que no vale la pena subrayar. Ojalá que el Partido Conservador, de ahora en adelante, le ponga más cuidado a las ideas y a su identidad ideológica que a los puestos.¿Esto descarta una posibilidad de aspiración política suya? Yo salgo a dedicarme a lo que siempre ha sido mi actividad principal que es la academia, la docencia, el opinar en público, pero no salgo a buscar curules en el Congreso, ni puestos de elección popular en este momento.¿Será que usted quedó ‘curado’ con la experiencia del 2002 cuando el Partido Conservador lo dejó solo en su candidatura presidencial? No, más que curado estoy por encima del bien y del mal y miro eso como unas pequeñas peripecias que, desde luego, no vale la pena repetir.¿Cómo ve usted el acuerdo que firmó el Gobierno con las Farc en el capítulo del desarrollo rural integral? Lo veo con mucho entusiasmo y lo saludo con un razonable optimismo, porque si bien es cierto que el principio metodológico general es el de que nada está negociado hasta que todo esté negociado, no es menos cierto que el haber llegado a unos acuerdos en La Habana en torno al punto número uno, tiene mucha trascendencia, abre muchas posibilidades promisorias de paz y señala que sí se pueden llegar a acuerdos que sienten las bases, ojalá, de una paz, de una desmovilización, que se podrá firmar cuando ya los cinco puntos de la agenda estén evacuados.¿Por qué se firmó un acuerdo de desarrollo rural y no la reforma agraria? Esto que se firmó es una transformación agraria radical y fundamental. Lo que pasa es que a diferencia de las reformas agrarias que se hicieron en la segunda mitad del siglo pasado en América Latina, que se redujeron a que se creara un instituto que aquí lo llamamos Incora, que de acuerdo a las disponibilidades presupuestales salía a comprar una tierras o expropiar unas pocas, acá se hace una reforma agraria pero con miras al Siglo XXI, las tierras provendrían de las que aporta el propio Estado, de las que ya tiene bajo su órbita o que está recuperando y en vez de entregar tierras peladas, como se hizo en el siglo pasado en los tiempos del Incora, hay un compromiso muy grande para entregarlas acompañadas de instrumentos de desarrollo rural, de riego, de asistencia técnica, infraestructura que realmente permitan una transformación profunda en la ruralidad.Hay un acuerdo, pero es claro que hay sectores que no lo comparten… En una ceremonia que hubo la semana pasada se publicó una encuesta en la que se muestra que la inmensa mayoría de los agricultores y los ganaderos del país están de acuerdo con el proceso de paz. Hay crepúsculos enemigos de la paz, pero que no tienen la vocería de las mayorías.

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