“No hay que tener miedo a negociar con la guerrilla”: Camilo Gómez

“No hay que tener miedo a negociar con la guerrilla”: Camilo Gómez

Febrero 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Rafael Castro -Colprensa / El País
“No hay que tener miedo a negociar con la guerrilla”: Camilo Gómez

Camilo Gómez, ex comisionado de paz.

El ex comisionado de paz Camilo Gómez Dice que a las Farc les dio susto hacer la paz y que “errores siempre hay para corregir y hay que aceptarlos”. Diez años se cumplen tras el fracaso de los diálogos de paz del Caguán con la guerrilla de las Farc.

Diez años después de la abrupta terminación de los diálogos de paz del Caguán con la guerrilla de las Farc, el entonces comisionado, Camilo Gómez, reconoce que se cometieron errores durante las negociaciones, pero sigue estando seguro de que la apuesta por la paz se debía hacer, no solo en aquel entonces, sino también ahora. Y asegura que no se le debe tener miedo a un acercamiento con la guerrilla. A diez años del fracaso del proceso de paz en el Caguán, ¿cómo ve esa experiencia? Hubo esfuerzos muy grandes por mantener el proceso, porque la paz lo ameritaba, pero el 20 de febrero de 2002 la situación era muy crítica. En enero yo había hecho el anuncio del rompimiento directamente en el Caguán y por petición de Naciones Unidas se mantuvo el proceso hasta el 20 de febrero, pero las Farc estaban en una decisión de no avanzar ni tomar la decisión final, que era hacer el cese de fuego, dejar de perpetrar acciones violentas y liberar a los secuestrados.Uno de los planteamientos con los que ganó su elección el presidente Pastrana fue la promesa de paz, ¿ahora cree que sí se la jugaron bien en ese aspecto? No tengo la menor duda. Nos la jugamos porque la paz lo ameritaba y entre otras cosas, porque a Pastrana lo eligen para buscarla. Las condiciones y circunstancias previas al proceso eran evidentes, teníamos un mandato por la paz que acababa de pasar, catorce millones de votos para que el presidente que llegara, cualquiera que fuera su origen, hiciera la paz y eso era motivo suficiente para hacer todos los esfuerzos para lograrla.¿Cuál fue la estrategia de la paz en aquel entonces? No era solamente la negociación con la guerrilla, era el Plan Colombia, la diplomacia por la paz, el fortalecimiento de las instituciones, el fortalecimiento del Ejército y la Policía y el fortalecimiento de la lucha contra el narcotráfico, esa era una estrategia completa, dentro de la cual un punto eran las negociaciones con la guerrilla. ¿Cómo recuerda usted el día de instalación, con la famosa silla vacía?Estaba prevista la posibilidad que ‘Marulanda’ no fuera; fue un gran error de él no hacerlo y una muy mala señal para el país. La disculpa que dieron en ese momento tampoco fue real, alegando que iba a haber un atentado. Después se supo que no asistió porque no quería dar una señal de que la paz ya se estaba alcanzando. Era la soberbia que caracterizaba a las Farc en ese entonces. El presidente Pastrana simplemente cumplió con su palabra.¿Cree que las Farc tuvieron ganas de hacer la paz?Esa es una de las grandes preguntas del común de la gente y se la contesto con una anécdota: para desarrollar las negociaciones teníamos como asesores al profesor Roger Fisher y su equipo de Harvard, que son los grandes expertos en negociación. Le pregunté: ¿Cómo saber si las Farc tienen o no voluntad de paz? Me contestó que no me preocupara por eso y que mi oficio era crear y conformar esa voluntad hasta llevarlos a que se convencieran. Eso fue lo que pasó. Las Farc del principio a las del final tuvieron un avance totalmente notorio, ellos nunca pensaron llegar hasta donde llegamos y les dio susto hacer la paz.¿Por qué les dio susto?Sentían que tenían una gran capacidad política nacional e internacional, además, capacidad militar, y en ese lapso que duró el Caguán se dieron cuenta de que no era así. Vieron el mundo y no se hallaron dando pasos hacia una paz real. Internamente tuvieron muchas dificultades, así como a mí me decían que estábamos entregando muchas cosas que nunca entregamos, ‘Marulanda’ un día confesó que a él le decían lo mismo, lamentablemente las Farc no sabían, y hoy tampoco, qué hacer para llegar a la paz.¿Cómo recuerda a ‘Manuel Marulanda’?Un hombre desconfiado, sagaz, muy astuto, no muy preparado intelectualmente, era un campesino lector, con una capacidad curiosa de análisis político, le gustaba la política. Tuvimos largas horas de conversación, desde luego con unas posiciones diametralmente opuestas en muchos aspectos. Era un tipo frío con los temas de la guerra, el secuestro o los atentados; así como para nosotros son de un gran impacto, para ellos son cosa del día a día.¿En qué momento ve usted que ya no va más el proceso?Hubo momentos muy críticos en todo 2001 y empezando 2002. Hubo discusiones muy fuertes y rompí el proceso en enero porque ellos determinaron decir que no avanzaban porque no había garantías, lo cual era una mentira. Después de una discusión muy agria les dije que el Gobierno entendía que si las Farc no continuaban avanzando se levantaba la mesa. Eso lo repetí varias veces y ellos no creyeron. Convoqué a los medios y allá en el Caguán, delante de ellos, le anuncié al país que el Gobierno se levantaba de la mesa, eso fue en enero de 2002.¿En 2001 en qué parte empieza a ver que las Farc estaban cambiando su posición?En 2001 hubo varios contrastes y hay que resaltar la liberación de los soldados, si no lo hubiéramos logrado, esos muchachos posiblemente estarían en la selva, fueron en total 450 personas liberadas, eso se hizo sin aspaviento ni aprovechamiento político y con respeto a cada muchacho y a sus familias. Buena parte de esas liberaciones se dieron en 2001 y me siento muy orgulloso por haberlo hecho, y triste de no haberlo podido hacer con los que quedaron.¿El Gobierno fue inocente en haber dado tanto a las Farc?Me pregunto qué les dimos a las Farc; me parece que logramos muchas más cosas. Prefiero pasar por inocente, porque hicimos el proceso con toda la honestidad del caso, de frente al país, abierto, todos los medios de comunicación estuvieron en el proceso y el país lo vio día a día, no hubo sorpresas. Agotamos todo el capital político y todos los esfuerzos humanos porque se justificaba hacerlo. Prefiero haber pasado por ingenuo y no por avivato.¿Fue un error haber creado la zona de distensión?Fue un problema grande, las circunstancias en las que se dio en ese momento eran muy particulares, actualmente la ley no lo permite y creo que una zona de distensión es imposible. Las Farc se encargaron de acabar con esa posibilidad, pero el proceso de paz no era el Caguán, el proceso iba más allá, la zona de distensión era un instrumento, no era el proceso.¿Ahora se puede hablar de diálogos de paz con las Farc?Esa va a ser la salida y algún día llegará por ese camino. El camino de solo la guerra es el que hemos seguido 50 años y al final de eso está la paz. Puede ser más rápida con un camino negociado o más lento y mucho más costoso a ritmo de mantener la guerra. Hoy las condiciones son distintas, sería una conversación distinta, pero creo que no hay que tenerle miedo a una negociación con la guerrilla.

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