"No creo en el estereotipo del cura miserable": Padre Chucho

Febrero 05, 2017 - 04:52 p.m. Por:
Margarita Vidal | Redacción de El País
"No creo en el estereotipo del cura miserable": Padre Chucho

El padre Chucho habla de su salida de RCN, de la adopción de niños por parte de parejas gay y de los escándalos de pederastia que envuelven a la iglesia católica.

El Padre Chucho habla de su salida del Canal RCN, del celibato, de los escándalos de pederastia de la Iglesia, opina sobre la adopción de niños por parte de parejas gay y de la corrupción que carcome al país.

Es bogotano lo mismo que su papá. Su mamá es santandereana, tierna, noble y querida y no arisca y brava como las policarpas que da esa tierra. Tiene tres hermanos, todos profesionales y casados. Ama a sus nueve sobrinos como a los hijos que no tuvo. Su padre fundó una próspera empresa de plásticos desechables que todavía es de la familia y tuvo suficiente dinero para comprar una hermosa casa en Santa Ana, uno de los barrios más elegantes y caros de Bogotá .La familia es católica, apostólica y romana, con dos curas al canto por la rama paterna: monseñor Desiderio Orjuela y un tío abuelo, el padre Misael Orjuela. Cada generación ha producido su sacerdote, de modo que la tranquilidad familiar estuviera bien apuntalada en el cielo, que de la tierra ya se encargarían los demás. Sus hermanos fueron bautizados en la parroquia de Santa Bibiana, menos él que recibió las aguas en La Porciúncula. Su mamá fue allá a pedir el milagro porque durante su gestación le habían pronosticado un bebé paralítico.Aprendió música (toca piano y guitarra) en la Javeriana y ya ha grabado varios CD’s. Con su hermano canta a dúo baladas, rancheras, boleros, tangos, música sacra. Entró al seminario a los 13 años, pero, niño precoz, ya había tenido novias y siguió teniéndolas cuando estaba en el seminario menor y todavía no era seguro que se metiera de cura. Cuando empezó a estudiar Teología cortó toda afecto mundano. Un buen día empezó a salir en televisión oficiando misa y en un ‘talk show’ titulado Cura para el Alma. Así fue como Jesús Hernán Orjuela, más conocido como el Padre Chucho, se convirtió en una celebridad y en el cura más taquillero desde los tiempo del padre Rafael García Herreros. Pero las críticas no faltaban y, nueve años después, la programadora lo cortó. Tal vez estaba siendo demasiado mediático o estaba pisando más callos de los que debía.¿Se ha arrepentido alguna vez de haberse metido a cura?Nunca.¿No ha tenido dudas, ni tropiezos?Sí, claro, muchos. Sería mentiroso que dijera que no, pero cuando esos momentos de fragilidad se han presentado, siempre he orado mucho y he hablado con mi familia, porque mis papás y mis hermanos son mis amigos. Ellos tienen el don del buen consejo y han sido definitivos para mí en esos momentos. ¿Con todo respeto, ya de sacerdote se ha enamorado alguna vez? Sería mentiroso si dijera que me volví ciego, sí. Mi papá ha amado mucho a mi mamá y cuando veía una mujer bonita se la señalaba a mi madre. Eso me ha pasado a mí y lo he compartido con ellos y cuando veo que el afecto es muy grande, con más sinceridad me he confiado a ellos y al Señor. Pero fueron situaciones en los primeros años del sacerdocio, cuando uno es frágil. Hoy me siento más fuerte en lo emocional.Muchos han dejado el sacerdocio para casarse, existiendo aún su vocación. ¿Cree que debe seguir existiendo el celibato?He presenciado momentos difíciles de hermanos sacerdotes a los que quiero mucho y que han sido piedra de escándalo para la Iglesia Católica. Creo que el celibato es una decisión de amor muy profundo, como el mío por Dios, con el que puedo controlar mis emociones y mis pasiones y crecer en la virtud, siendo fiel al Señor.Pero no contestó mi pregunta. Usted escogió entregarse a Dios pero hay otros que no tienen esa fortaleza. ¿No cree que debería ser una cuestión electiva? En la Iglesia hay una posibilidad bonita y noble, quien es casado y quiere ser ministro de Dios, puede serlo.Si es casado puede ser ministro, pero si es ministro y se casa queda fuera de la Iglesia, o sea que no hay una elección para los sacerdotes.Voy a ser sincero: bajo las circunstancias en que se vive hoy en este país, lleno de jóvenes que vienen de familias disfuncionales, no sé si un ser humano puede sostener un proyecto de vida. Está, claro, la gracia de Dios que nos ayuda, pero no sé hasta dónde sería posible mantener esa fuerza de amor sin una plataforma muy fuerte de afecto familiar. Tengo un compañero que se fue del sacerdocio- y está viviendo con una mujer –no puedo decir que es su esposa, porque no se puede casar. Pienso que la Iglesia tendrá que hacer la reflexión. ¿Qué cree que pasaría si la Iglesia dijera hoy que los sacerdotes pueden casarse?Que muchos de pronto se casarían y otros no lo haríamos. ¿Qué sentimiento tiene hacia el caso del padre Cutié?Creo que una persona que ha estado dentro de la tradición de la Iglesia y ha sido, de alguna manera, un paradigma y un modelo, con un carisma especial como el que él tiene, si se enamoró, bueno, dígaselo a la Igleisa, pero me parece que el manejo que se le dio al tema fue equivocado.¿Por qué la Iglesia Católica y sus curas son misóginos? No creo que esa afirmación corresponda a la verdad. Lo que creo es que el demonio, llamémoslo así, buscó a la mujer no porque fuera débil, sino precisamente porque era fuerte. Porque el mal siempre quiere oscurecer y apagar la vida. Y porque cuando se golpea a la mujer, él sabe que se golpea el origen y la fuente de la vida. Debilitando a la mujer se debilita la familia, la sociedad y los hombres. Por otra parte hay mujeres que hacen un papel más importante que el que yo hago, por ejemplo, en la Iglesia.¿Si la mujer es tan significativa, no debería tener tanta importancia como los hombres, en la Iglesia?Yo pienso que la tiene.No, padre no la tiene, no puede ser sacerdote.Bueno, habría que ver la labor callada que hacen miles de ellas en monasterios alrededor del mundo.Sí, pero encerradas, orando sin parar. Para eso sí son buenas, ¡pero no para ofrecerle a Dios el sacrificio de la misa!De pronto hay realidades y características muy propias de las mujeres que ellas hacen divinamente y en las que los hombres somos cobardes. Pero yo afirmaría que ellas son el complemento porque no podría existir un sacerdote celebrando la Eucaristía, si no existiera la participación de la mujer, de una manera importante, frente de la misa.Sí, frente al altar, leyendo el misal, rezando, cantando, nunca oficiando. Ya vi que a usted no le voy a sacar nada a este respecto, ¿pero no cree que una persona tan joven como usted, debería tener una visión más amplia?La Iglesia no camina sola. Hay miles de mujeres que le han dado gran apoyo y aporte con su sabiduría. Teresa de Calcuta, por ejemplo, con su labor en la India, un país que cree en la reencarnación y donde hay un sistema inapelable de castas. Nosotros desde aquí lo vemos fácil, pero se necesita de mucha tenacidad, de mucha fuerza para meterse en una cultura como esa. No lo hizo ningún cura, lo hizo una mujer que le dio un momento de triunfo y de gloria muy grande a la Iglesia. ¿Por qué los curas en los púlpitos siempre amenazan a los feligreses con el pecado y el fuego eterno?Ese púlpito no lo conocí y en mi parroquia no está. Yo no hablo de un Dios que castiga y que manda desastres y desgracias, sino de un Dios que ama, que busca al pecador y lo perdona porque sabe que puede equivocarse. Lo único que le duele es que nos demoremos tanto con ese pecado en el corazón. Pero la culpa agobia.Sí, pesa. Yo estoy de acuerdo con que se han satanizado muchas realidades del ser humano que no están mal o que no son tan graves. Muchas personas se confiesan de cosas que no son pecado y las cosas graves no las confiesan.¿Y con el infierno, qué?Estará desocupado porque este Dios nos quiere a todos con él.Usted estudió Teología, ¿cuál es el sentido de la creación del hombre?Creo que Dios creó al hombre libre pero no para que cada uno haga lo que le venga en gana. Para mí la libertad es la elección del bien y del amor. No es la posibilidad entre el bien y el mal. ¿Libertad no es elegir?Para mí eso no es libertad porque el que escoge el mal es esclavo y se destruye. Por eso para mí la libertad es siempre la elección del bien propio y del bien del otro. Pero la impaciencia es la gran limitación nuestra: querer a mi manera, ya, como yo decida y como yo quiero. Por la impaciencia el hombre se ha equivocado: por la impaciencia de tener dinero fácil puede acabar con la vida de otros, por la impaciencia de lograr felicidad puede abandonar a su esposa y a sus hijos y gozársela con otra. El hombre debe crecer en la virtud de la paciencia; saber esperar, así como el agricultor cultiva la tierra y espera que reviente la semilla y crezca la planta.Como que me huele a resignación...No. Resígnarse nada, es saber esperar porque el tiempo de Dios llega.En confesión oye usted muchas cosas. ¿Qué es lo que más agobia en estos tiempos a los seres humanos?A mí lo que más me duele es el maltrato a la mujer. La mujer no sólo es abusada y maltratada sino engañada e irrespetada.¿Son muy frecuentes las confesiones por abortos? Mucho. Las mujeres pagan una cuota de dolor muy alta por eso. ¿Dios mío, cómo poder despenalizar ese dolor? Ese dolor no se lo quita nadie a una mujer. Ni siquiera la confesión. De las cosas más duras para mí, como confesor, es ver a una mujer que piensa en matarse porque no se perdona haber matado a su hijo.Me duele porque casi siempre es el fruto de un engaño y creo que en la Iglesia nos falta una reflexión muy grande sobre el tema de la mujer y sobre la formación sexual de los niños y de los jóvenes. No tenemos una propuesta de formar al hombre en ese tema de la sexualidad, para enseñarlo a respetar y a valorar a la mujer. ¿A qué se dirigiría esa enseñanza?A preparar al hombre para formar un proyecto de vida en el cual entienda que la mujer no es una cosa que compra para jugar y que luego puede desechar, sino un ser humano, su complemento. ¿Qué papel debe jugar la Iglesia frente a la gran ola de corrupción en el país? En este país los ricos se aprovechan de la ignorancia de los pobres para hacerse cada vez más ricos. La corrupción campea no sólo en lo público sino también en la empresa privada. La labor de la Iglesia debe ser predicar en contra de ese cáncer que carcome a la sociedad y entrar en aquellas comunidades, a las que se expolia y se engaña, para establecer, con sus pocas herramientas, aulas y comedores para los niños. Yo mismo tengo uno aquí.Perdóneme pero no creo que la Iglesia se daría la pela en ese sentido. No debe ser tan incrédula. La Iglesia lo hace con muchas comunidades. Yo lo hago porque si a los pobres los están robando tenemos que protegerlos y luchar para que no se siga dando esa situación aberrante. Pero también sucede que cuando denunciamos nos callan.¿Quiénes los callan?Los poderes económicos y políticos de este país.¿Su salida de RCN obedeció a que querían callarlo?He dicho que mi salida del canal no es la del Padre Chucho, sino que sacaron a la Iglesia. La razón que dieron fue la de “reestructuración de la programación”. Después de eso no puedo yo decir nada más.Estuvo nueve años en un programa muy taquillero, que resolvieron cortar de un momento a otro. ¿Se les creció el enano? Mi destino y el de la Iglesia nos lo mostró Cristo: “Vamos a denunciar, vamos a trabajar por dar pan, vamos a luchar por este reino de Dios, pero los van a perseguir, los van a sacar de donde están y hasta en la propia casa los van a odiar, pero no se preocupen de preparar defensa, porque yo colocaré palabras sabias en sus labios”. Mi aparición en Tv. fue algo que pasó en mi vida, pero lo más grande para mí es la Iglesia y donde está la Iglesia ahí estoy yo.Yo bendigo el trabajo y no voy a parar ni me voy a callar y donde tenga un espacio para gritar lo voy a hacer y si me callan otra vez, de nuevo buscaré otro espacio para seguir haciéndolo.¿Usted grita por qué, o por quién?Por los pobres. Aunque digan que soy un hombre de izquierda. Soy revolucionario porque creo en la fuerza del amor. Grito por las injusticias contra aquellos que son golpeados y maltratados, y también grito para pedir felicidad y bendiciones para ellos. Yo alzo mi voz para defender a los desposeídos y para trabajar por ellos.¿Oigo a un cura que defiende la Teología de la Liberación? Para mí la fuerza está en el amor de Cristo que en su debilidad en la cruz venció al que se creía poderoso. El trabajo por los desposeídos es lo mío.A través de la Tv. usted fue muy taquillero. ¿No se estaba convirtiendo en una ‘super- star’?Jesucristo en muchos momentos se había podido hacer rey. Cuando resucitó a los muertos, sanó a los enfermos, cuando multiplicó el pan, lo hubieran hecho emperador. Si me creyera los aplausos que me dieron, podría hacer lo que hacen muchos padres y lanzarme para gobernador o alcalde, pero resulta que no me los creo.¿Seguro que no le cambió algo interiormente? No es fácil sustraerse a la fama y permanecer humilde.No cambié. Pero no creo en el estereotipo del sacerdote miserable, callado, doblegado. Aquí hay que levantar la voz por los que nada tienen, porque la inequidad en este país es monstruosa.No miserable, pero tampoco vestido de Pierre Cardin…No veo por qué los curas no nos podemos vestir decentemente.No, pero Jesucristo predicó modestia y pobreza.Soy modesto. Los curas deben ser pobres y vivir muy modestamente, pero con una presentación digna. Yo no nací debajo de un puente, esa no es mi historia, ni para mostrar una falsa modestia tengo que irme a vivir a un tugurio. Me da dolor ver los sectores deprimidos, a personas que sufren y trato de enfocar mi trabajo hacia ellos. Alguien tiene que protegerlos y cuidar de ellos, pero no me voy a poner de alpargatas porque eso sería falso. Bueno, si Benedicto XVI, el Papa, usa zapatos de Gucci de US$2.500...Risa.Risa. Pero él entrega algo mucho más valioso: el amor de la palabra de Cristo.¿En Semana Santa predicó en contra de la adopción por parte de parejas gay?Yo prediqué el Evangelio. A mí no me mandaron a predicar contra las adopciones sino para las personas que están sufriendo, llorando, a los que están enfermos, para mostrarles que el amor de Dios los acompaña. Me preocupo por las familias que están sufriendo por el invierno. Hay cosas importantes que hacer. ¿Y qué piensa de las uniones gay?La Iglesia mira con amor y respeta al hombre, pero no podemos al pan darle otro nombre. La vida nace de la unión del hombre y la mujer. Que un hombre quiera a otro hombre o una mujer quiera a otra mujer, no los hace unos infelices que se van a ir al infierno, no. La Iglesia ha sido más misericordiosa con ellos que la misma sociedad que los condena, los mata, los estrella contra la pared y los juzga en la calle. Pero pienso que un niño tiene derecho a sentir el amor de su madre, el ser más grande y más fuerte.¿Cuál es su posición con respecto a los escándalos de pederastia que sacuden a la Iglesia?La Iglesia tiene que ser dura y más que dura, firme, implacable, en no ocultar delincuentes. Pienso que esa es una crisis, no de la Iglesia sino del hombre, porque hay papás que abusan de sus hijos, hay profesores que abusan de sus alumnos, el militar abusa de los niños. Yo no puedo perdonar a quien que se escuda en Dios para destruir la vida de un niño. Ahí sí no tengo compasión, lo rechazo completamente y si yo tuviera que decidir, con sólo la duda, yo retiraría inmediatamente al sacerdote hasta comprobar o no su culpabilidad.

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