Mortalidad materna vuelve a dispararse en Colombia

Abril 26, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

La reducción de muertes de embarazadas, una de las metas del milenio, se frenó entre 2005 y 2011. Panorama.

Cuando hablamos de mortalidad materna no estamos hablando de ninguna gripa. Nos referimos a mujeres pobres que mueren en Chocó o Guainía; en Arauca o San Andrés, dejando muchos niños huérfanos. Esta expresión contundente es del médico Julián Alberto Herrera Murgueitio, Ph. D. en ginecología y obstetricia, quien ha dedicado los últimos 25 años a reducir una de las principales causas de mortalidad materna, la de la eclampsia y la preeclampsia, llamadas la enfermedad de la pobreza.Bajar esos índices de mortalidad materna es uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM para Colombia. Un informe de la ODM dice que 2001 se reportaron en el país 97.9 muertes maternas por cada 100.000 recién nacidos vivos. En 2005 se logró reducir la cifra a 70.1 embarazadas fallecidas por cada 100.000 nacimientos exitosos. Es decir, una reducción de 28 puntos. Pero de 2005 a 2011, la tendencia se frenó: disminuyó a 68.8 gestantes sin vida por cada 100.000 neonatos vivos (1,3 muertes menos). De seguir así, difícilmente Colombia cumplirá la meta fijada para 2015, de 45 madres fallecidas por cada 100.000 bebés vivos, y requisito para ingresar al grupo de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE.Otras causas de mortalidad materna son las hemorragias, abortos, infecciones, tromboembolismo y complicaciones del trabajo de parto. Aspectos que el sistema de salud aún no ha logrado erradicar totalmente en el país. En eclampsia y preeclampsia hay mejores indicadores, considerando que en la última década logró reducir la mortalidad materna en un 24,8 %. Eso equivale de un promedio de 6400 (640 por año) embarazadas que estuvieron en riesgo de morir por causas varias, 724 se salvaron gracias al modelo biosicosocial que creó y aplicó el doctor Herrera y su equipo de investigación para reducir el riesgo de muerte por preeclampsia y eclampsia. Una cifra significativa frente países con recursos, investigaciones y avances como Estados Unidos, que no ha logrado reducir este índice de mortalidad materna por esas dos patologías. Este modelo ‘made in Cali’ se logró gracias a dos décadas de investigaciones de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, con apoyo del Ministerio de Salud, Colciencias, entes territoriales y empresas promotoras de salud, EPS.La dificultad es que la preeclampsia y la eclampsia no son prevenibles porque aún se desconoce el origen de dichas patologías. Hay 16 teorías sobre posibles causas, dos de ellas, descubiertas por el doctor Herrera (infecciones y deficiencia de calcio y de ácido linoleico). “Colombia es un país deficitario en calcio, según estudios del ICBF. Si una gestante debe consumir 1500 mg. de calcio al día, ¿cuándo una embarazada de Aguablanca se toma un vaso de leche, que contiene solo 240 mg. de calcio?”, pregunta el doctor Herrera.Con base en ese hallazgo él ideó su modelo biosicosocial (ver anexo), con buenos resultados en países de América Latina y hasta en Bangladesh y China. Pese a que el medicamento conjugado (ácido linoleico y calcio) fue incluido en el Plan Nacional de Salud de 2002, el POS solo cubre el calcio. Sin embargo, el superintendente nacional de salud, Gustavo Morales, dijo que “es una necesidad nacional incluir este suplemento en el POS”.Otra causa de preeclampsia son las infecciones orales, como la gingivitis (sangrado de las encías) y periodentitis (pérdida de tejido dental). Como un 60 % de las embarazadas pobres en Colombia tienen enfermedad periodental severa, están en mayor riesgo de padecer preeclampsia, dice el doctor Adolfo Contreras, Ph. D. en microbiología oral y profesor titular de la Escuela de Odontología de la Universidad del Valle. Esa inflamación bucal, explica Contreras, coautor del estudio, tiene efectos sistémicos porque incrementa unas sustancias (citoquinas) que estrechan las arterias que nutren la placenta o porque los microorganismos de esa infección migran al torrente sanguíneo y afectan la formación de la placenta, la envoltura que va a dar nutrición al feto. El médico Hoover Canaval, director del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario del Valle, HUV, reconoce que el país sí ha reducido las muertes por complicaciones derivadas de las infecciones en el parto y posparto y el aborto en condiciones no adecuadas. Sin embargo, denuncia Colombia aún tiene cifras alarmantes en ese indicador porque la cobertura de asistencia médica especializada con obstetras en los centros asistenciales de mediana y baja complejidad siguen siendo muy limitadas. “El número de especialistas y la capacidad de las EPS para dar atención especializada a las gestantes sigue siendo una de las falencias, por lo cual la meta de la reducción de la mortalidad materna no se ha podido cumplir”, dice.El doctor Herrera insiste que la salida es un proyecto de ley que beneficie la salud maternoperinatal (binomio madre - hijo). “En ese sentido la Universidad del Valle deja esta investigación como un aporte a la paz, porque en Colombia la violencia arranca en el útero de las madres pobres”.Avance en cobertura profesionalEl doctor Hoover Canaval, del HUV, dice que Colombia todavía tiene limitaciones en el traslado de pacientes de riesgo de los hospitales periféricos a los de alta complejidad y de acceso a los especialistas en poblaciones pequeñas y apartadas.Dice que no hay atractivo económico para que los especialistas se desplacen a los pueblos y que la situación de inseguridad derivadas del conflicto, obligan a los profesionales de la salud a abandonar esas regiones. “Es el caso de Buenaventura, que ha tenido que ‘importar’ especialistas desde Montería y La Guajira y traerlos hasta en helicóptero para atender en clínicas donde los médicos del Valle del Cauca se alejaron. Eso aplica igual para zonas rurales”, dice. Igual dice que las gestantes siguen teniendo barreras administrativas y son devueltas de clínicas y hospitales porque no hay convenios de contratación vigentes con las EPS. “Eso hace que una embarazada tenga que estar desplazándose a sitios lejos de su barrio o de sitio de origen para llegar a la IPS que sí tiene contrato con su EPS”.

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