Mitos y realidades sobre la donación de órganos en Colombia

Noviembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa
Mitos y realidades sobre la donación de órganos en Colombia

9008 trasplantes se han realizado desde la creación de la Red de Donación y Trasplantes, de 2005 a 2013.

Una vida normal para donante y receptor es el fin de una batalla que se libra contra la ignorancia, el egoísmo y la lista de espera.

Imagínese que en lugar de leer estas líneas, de sentir el olor de las hojas de este papel y esta tinta mezclándose y adueñándose del ambiente, usted o uno de sus familiares más cercanos, o tal vez un amigo o un conocido estuvieran luchando una batalla contrarreloj por sus vidas.Trate de sentir que las horas se agotan, que del timbre del teléfono depende su existencia, que las fuerzas se esfuman y la esperanza se hace cada vez más corta. Imagínese ese infierno, que es el de millones de personas en el mundo y para hacer esto más cercano, el de más de 1839 que se encuentran en lista de espera de algún órgano en Colombia, según la Red Nacional de Donación y Trasplantes.Esta es una demanda demasiado alta para el número de donantes reales de órganos y tejidos , que cada vez se hace más corto. Según el informe Red de Donación y Trasplantes de 2013, del Instituto Nacional de Salud, en Colombia durante el año pasado se realizaron 961 trasplantes y en 2012 se practicaron 1108, mostrando así una reducción del 13.3 %. Tan solo en Cali hubo una disminución del 10 % pasando de 241 trasplantes en 2012 a 216 en 2013.Fue en 2010 cuando la actividad de donación y trasplante en el país registró la mayor actividad de los últimos años: 569 donantes reales. Sin embargo, desde entonces la cifra ha ido en picada, haciendo cada vez más escasa la posibilidad de vivir de las personas en la lista de espera, las cuales se caracterizan por tener un estado de salud que empeora con el paso de las horas.¿La razón? De acuerdo con el doctor Jhon Bernardo Ortiz, médico coordinador operativo de trasplante y  donación de órganos  de la clínica DIME Neurocardiovascular, “aún en Colombia existen muchos tabúes sobre el tema de  donación y trasplante de  órganos, la religión, la cultura y la falta de información impiden que exista una cultura frente a la donación de órganos. Lo más importante, es hablar claro frente a los conceptos de vida y muerte”.Según el doctor Gabriel Jaime Echeverri Junca, cirujano de trasplantes de la Fundación Valle del Lili y docente de la Universidad Icesi, “en años anteriores, las estadísticas en Colombia eran superiores en donantes cadavéricos, con un número aceptable para suplir las necesidades. En el mundo, más de la mitad de los trasplantes de órganos, sobre todo de riñón, es de donantes vivos. El porcentaje en el país es de aproximadamente el 15 %, pero el objetivo es incrementar los números hasta estar sobre el 50 %”.Una de las razones por las que el número de donantes vivos es aún tan bajo, es por la creencia de los riesgos o consecuencias en la calidad de vida que se tendrán después del trasplante.Frente a esta situación, el doctor Echeverri asegura que donar un órgano es un proceso seguro. “Se han presentado bastantes casos de donantes vivos durante la historia de la medicina, que han permitido dar fe de que no hay alguna desventaja después de la cirugía en la calidad de vida. También se conocen varios indicativos que han quedado a raíz de la historia. Están por ejemplo las guerras, donde los soldados heridos, que son usualmente jóvenes sanos, aún décadas después, no han tenido ninguna complicación al respecto, por tener un solo riñón. Hay suficiente evidencia médica para saber que el proceso es seguro”.La vida después del milagroEl donante después de donar recobra su vida normalmente. El procedimiento se hace con una cirugía mínimamente invasiva, por lo cual después de un tiempo de incapacidad prudente, el paciente puede trabajar. La incapacidad puede ser de 15 a 30 días, dependiendo de la reacción. Sin embargo, en 4 o 5 días, se empieza a sentir la recuperación, por lo cual puede empezar a comer o caminar. Está claro, que ser donante hará parte de su historia médica, por lo cual se deben evitar factores de riesgo, sobre todo con el suministro de algunos medicamentos, lo cual forma parte de hábitos de prevención. Asimismo, la persona que recibe el órgano, si bien su proceso es un poco más lento, las posibilidades de recobrar una vida normal son muchas, por lo tanto podría trabajar, hacer ejercicio, alimentarse normalmente, tener relaciones sexuales e incluso, quedar embarazada, según consejería médica, ya que hay que modificar los inmunosopresores para no afectar la gestación. Tanto el donante como el receptor, se deben realizar un control médico cada año.En cuanto al proceso de recuperación, Echeverri Junca explica que el paciente que se trasplanta, siente una mejoría paulatina. El primer mes se debe cuidar de no infectarse. Toman medicamentos para que el órgano no se rechace, que es la medicina inmunosupresora. Desde el tercer mes se puede recuperar la vida que se tenía antes de la enfermedad, siguiendo unos controles médicos.Algunos mitos -El tráfico de órganos no existe. La Ley 73 de 1988, la Ley 919 de 2004 y el Decreto 2493 de 2004 prohíben esta práctica. Además, para la extracción de órganos es necesario hacer un procedimiento de alta complejidad, por lo tanto, se requieren de instituciones y personal experto en el tema. - ¿Los trasplantes y estar en lista de espera tiene costo?  Recibir un órgano o tejido no tiene costo alguno. El seguro médico del paciente es el que tiene que cubrir los gastos de la cirugía de trasplante. La lista de espera de pacientes es controlada por el Instituto Nacional de Salud. La selección de la persona que espera el trasplante se basa en aspectos clínicos e inmunológicos. -¿Las familias de los donantes reciben dinero?  Según el artículo 15 del decreto 2493 de 2004, “se prohíbe la remuneración o cualquier tipo de compensación o retribución por la donación o suministro de un órgano o tejido humano”.- El cuerpo del donante no queda deformado ni con daño alguno, pues el procedimiento es hecho solo por especialistas. Una vez termina el procedimiento, el donante conserva su estética corporal mediante prótesis y elementos quirúrgicos, para que posteriormente el cadáver sea entregado a la familia.¿Cómo se busca el donante vivo?La Ley colombiana establece que para realizarse una donación, se debe hacer entre aquellos que tengan consanguinidad, como parientes, o que tengan algún vínculo afectivo o legal, es decir esposos, hermanos, padres e hijos. Los familiares tienen una información genética similar y eso hace que el órgano se acepte más fácilmente. Sin embargo, también podrían ser donantes quienes no sean parientes directos, después de que el caso sea estudiado en un comité de ética.Según la ley, cualquier colombiano menor de 65 años puede ser donante. Se es donante desde el primer año de vida. No obstante, son los exámenes médicos los que definen si el órgano donado es o no compatible con el paciente.El proceso debe ser voluntario. Requiere de una persona sana, por lo cual se somete a una serie de estudios según el protocolo de donación, el cual incluye una variedad de exámenes donde se mira la función de todos los órganos, se hace una historia clínica muy completa, para descartar cualquier enfermedad prevenible. Posteriormente se hace una entrevista con ambos y se explican los riesgos que pueden existir, que en realidad son muy similares a los que tendría cualquier intervención quirúrgica.Cuando los donantes son personas fallecidas por muerte cerebral, se les hace un seguimiento desde que sufrieron la lesión, se realiza la valoración y el protocolo clínico para definir qué  órganos pueden ser donados.El caso de CamilaDebates médicos, éticos, jurídicos y económicos suscitó el caso de Camila Abuabara, joven de 25 años, que mediante tutela logró que le fuera ordenado un trasplante de médula ósea en EE.UU.El procedimiento, incluidos los medicamentos y los servicios complementarios, cuesta en el MD Anderson de Houston alrededor de US$2 millones (unos $4.000 millones) que deberán ser pagados por el Fosyga, que administra los dineros de la salud de los colombianos.Hay dos posturas frente al tema: la de quienes defienden el derecho a la vida por sobre todas las cosas y los que temen el quiebre del sistema de salud.

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