Milagros que hoy convierten a la madre Laura en la primera santa colombiana

Mayo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Milagros que hoy convierten a la madre Laura en la primera santa colombiana

Esta es la cara del milagro: hace ocho años, resignado a morir, el anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo se encomendó a la Madre Laura. Hoy, vive para contarlo.

Desahuciado por los médicos el año pasado, Nelson Restrepo se presenta ahora como otra de las pruebas vivientes de la fe. Un caso similar al del anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo, otro 'milagro' de sanación.

En Jericó a algunos habitantes les causa curiosidad eso de que tanta gente venga al pueblo a ver una canonización en una pantalla gigante, a la madrugada, cuando lo podrían hacer en sus casas, cobijados, lejos de la montonera.Martha, una camarera del Hotel Casa Grande, es una de esas curiosas. Y se pregunta por qué vienen. Enseguida sonríe. Definitivamente, reflexiona mientras limpia un comedor, este es un país de noveleros. Martha, por supuesto, no es una de las devotas más fieles de la Madre Laura.Nelson Restrepo, uno de los biógrafos de la Santa, miembro del Centro de Historia del pueblo, tiene, en cambio, una respuesta que intenta explicar el por qué de tanto peregrino: los teólogos y los estudiosos del tema espiritual, dice, aseguran que cuando se aproxima la canonización, los santos están muy sensibles, están en un momento especial en el que conceden cientos de favores. Por eso en Jericó se espera una multitud: enfermos, desempleados, infértiles, personas que necesitan un favor urgente.Nelson fue hasta hace poco uno de ellos. Asegura que la Madre lo salvó de la muerte: en 2012 tenía una bacteria. Permanecía con fiebre de 40 día y noche. Perdió kilos y kilos. Los médicos no sabían qué hacer. Nelson se dejó vencer. Le impusieron los santos oleos. Se despidió de la familia. En todo caso se encomendó a la Santa. Ya la conocía. Había escrito un trabajo de grado de ella que se convirtió en una biografía sobre sus gustos, sus rutinas, su cotidianidad. Con el libro se ganó un premio de periodismo departamental. Nelson le oró. Y una noche, en el hospital, dice, soñó con ella. Laura, en el sueño, entró como murió: en una silla de ruedas. Nelson la vio tal como era, robusta, con un hábito que le llegaba hasta los pies y un saco negro. Laura se acercó, le puso una mano en su cuerpo y le dijo: “yo tengo para usted un mensaje de Jesús. Él dice que todo va a estar bien”. Al día siguiente Nelson sintió la mejoría. Lo dieron de alta.- Esto es algo que solo entienden los que lo han vivido. El resto de la gente no, dice.En Jericó el hombre es algo así como un milagro andante. En las noches, cuando en algunas casas se reza con las puertas abiertas, lo invitan para que cuente su testimonio. Y la gente, dice, ha despertado la conciencia. El pueblo se ha vuelto muy devoto de la Santa. Desde 2004, cuando empezó el proceso de beatificación, cuenta Nelson, los habitantes se interesaron en conocer la historia.- Pero desde que éramos niños ha estado presente en nuestras vidas. Somos muchas personas que hemos recibido favores. En el pueblo conozco seis o siete casos muy particulares.Este domingo, está seguro, los milagros se multiplicarán."“Yo soy el resultado de la oración": anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo*Cortesía El Colombiano | ColprensaEl anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo es un milagro. Después de haber padecido una discapacidad física que durante un año afectó el 90% de su cuerpo, ahora habla y el tipo es eso, un milagro. Al médico ya le habían aplicado los santos óleos, se había despedido de sus papás, estaba resignado. Entonces, sin saber cómo, la imagen de la Madre Laura llegó a su mente: “Ayúdeme en este paso y que esto le sirva a usted para llegar a los altares”, recuerda haberle dicho en medio de su crisis. Aquello fue hace ocho años. Su curación se convirtió en la prueba que le valió la canonización a la beata antioqueña. Esta, la del anestesiólogo, es la voz del milagro: ¿Qué le dicen hoy sus pacientes?Se presentan de múltiples maneras: como una consulta médica en la que me preguntan cuál era mi patología; otros lo hacen de manera muy espiritual: que cómo era mi relación con Dios y con la Madre Laura; otros me hablan de manera muy amarillista: pero usted se iba a morir, ¿vio una luz? ¿Ha tenido momentos difíciles en esos intercambios con la gente?Sí. Recuerdo una pregunta muy dolorosa de una paciente. Me dijo: ¿usted cómo ora? Porque a mí, Dios ya no me escucha para que mi hija se mejore. Yo soy completamente humano y terrenal, no tenía una respuesta. Es como una tutela en una EPS: ¿por qué la mía salió y las otras no? No tengo respuesta. En el momento de más desesperanza recé, y aquí estoy como resultado de esa oración. ¿Qué ha cambiado en su cotidianidad?Todo y nada. Es como alfa y omega. He cambiado porque el día a día tiene un sentido distinto. Y nada porque nada me importa. Lo que me importa es estar con mi familia, ser un buen médico, ser mejor, poderme ganar la vida decentemente.¿Como en la película Antes de partir (The bucket list), ha hecho o ha querido hacer cosas que antes no hacía? Yo siempre hablo de deportes extremos. Nunca los he practicado pero me parecen bacanos. Sé que nunca los voy a hacer pero me gusta saber que hay cosas que nunca hice antes. En esa lista sí he cumplido con cosas. Me falta una nada más: casarme o encontrar a alguien con quien estar el resto de mis días plácidamente, pero el tema de las relaciones es tan complejo que eso va más allá de las personas. ¿Qué tan presente está la Madre Laura en su día a día?Le agradezco y le rezo, aunque no la tradicional novena. Tengo un cuadro en la casa que está lleno de grasa, con los dedos marcados porque lo tocamos todos los días cada que le hablamos a ella. La tengo también en el celular. ¿Sabe qué le digo a ella todos los días? Que me ayude a ser un buen ser. Que me haga mejor de lo que soy, que me ayude a evitar los errores que cometo todos los días. La quiero mucho y me encomiendo a ella cuando voy a empezar el día.¿Cómo imagina lo que pasará este domingo?Tengo tres imágenes en mi mente: un mundo de gente parada donde no se ve nada, como lo ve uno en las transmisiones desde la Plaza de San Pedro. En la segunda me veo sentado junto a mi familia y amigos de un lado, y del otro lado los políticos que vayan a asistir con el Presidente. Y en la tercera me veo entregándole al Santo Padre la reliquia de la Madre Laura, pero me veo como en una foto.¿Qué opina de que el Papa sea latino? ¿Tiene mucho simbolismo? Sí, tiene todo el simbolismo. Y el poderle decirle un mensaje en español: Papa, por favor, no se olvide de nosotros los colombianos, pídale a Dios por mis manos para que no se equivoquen con los pacientes. Eso es lo primero que le voy a decir. Y luego le voy a pedir por mis padres, mi hermano, mi familia, mis amigos, mis colegas, mis pacientes. Mejor dicho, creo que voy a hablar como un culebrero. Esto va a ser una cosa única y será con un Papa latino.No es lo usual que al momento de una canonización la persona receptora del milagro esté viva. ¿Qué significa esto para usted?Es cierto. Incluso muchos me dicen: ¡ah!, yo creía que usted era un viejito. ¿Por qué? ¿Por qué se piensa que si usted tiene oración y reza no es joven ni está vigente? Me preguntan cada rato que si mi mamá reza mucho, dando por sentado que yo no lo hice. La Madre Laura nació en el siglo XIX, trabajó en el siglo XX y su canonización es en el siglo XXI. Siglo de avances, del iPhone y la tecnología, pero la fe es la misma, se acomoda a las épocas. En ese sentido creo que estar vivo y poder dar fe de esto es maravilloso.

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