"Mi cargo depende del éxito del proceso de paz": Lucho Garzón

"Mi cargo depende del éxito del proceso de paz": Lucho Garzón

Septiembre 18, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Fenner Ortíz | El País, Bogotá

Para Lucho es evidente que lo más importante del actual proceso es la definición de la agenda y que se trata de unas conversaciones que tienen un objetivo común.

El ministro Consejero para el Diálogo Social, Luis Eduardo Garzón, dice que su trabajo es a pie, que no tiene presupuesto ni cartera y que su cargo depende del éxito del proceso de paz que emprendió el Gobierno con las Farc.Niega que haya diferencias con el vicepresidente Angelino Garzón, pero aclara que va a hacer lo que le ordene su jefe inmediato, el presidente Juan Manuel Santos, en materia de paz.Para Lucho es evidente que lo más importante del actual proceso es la definición de la agenda y considera que aquí “no nos estamos jugando ni lo divino ni lo humano”, sino que se trata de unas conversaciones que tienen un objetivo común.Usted llega a una cartera que tiene como eje fundamental la paz, ¿cómo advierte este reto?Bueno, lo cierto es que es un ministro sin cartera, para aclarar. No tiene burocracia, no tiene presupuesto, pero lo hago porque es un cargo que surge en un momento extraordinario y por el optimismo que tengo en el proceso de paz; mi permanencia en este cargo está determinado por el éxito o el fracaso de este proceso.¿En estos momentos existen las condiciones para que en Colombia se dé el fin de las hostilidades?Creo que hay varios elementos positivos. El primero es que ya la lucha armada es exótica en el mundo y en América Latina, peor. Creo que no hay oxígeno para ninguna guerra ni para justificar alguna acción armada. Segundo, creo que la sociedad colombiana ha optado, según las últimas encuestas, por darle una nueva oportunidad a esto que se llama diálogos por la paz. Un tercer elemento, que creo es absolutamente clave, es que en el propio Estado nos hemos dado cuenta que seguir gastando en guerra no es válido. Pienso que esos tres elementos hacen creíble el proceso, pero a eso se le agrega la manera como el Presidente ha iniciado un proceso de diálogo con las Farc que hace posible crear una agenda precisa, unos tiempos precisos, no hay zonas de despeje, hay acompañamientos muy sólidos y sobre todo una actitud de liderazgo muy clara por parte del Jefe de Estado.Usted toca un tema crucial y es la opinión pública, ¿usted cree que los colombianos están dispuestos a dar perdón y olvido a esta guerrilla?Eso va a hacer parte del proceso. Creo que los colombianos, de una u otra manera, aceptan a quienes han asumido responsabilidades como guerrilleros en el pasado. Es claro que la experiencia de hoy con Gustavo Petro en Bogotá o las experiencias de Antonio Navarro demuestran que la gente sí está dispuesta a aceptar y a asumir que más que un escenario de rencor debe haber un espacio de paz, pero eso no quiere decir que no haya justicia, que no haya reparación a las víctimas o que se pase a la impunidad, pero evidentemente creo que hay experiencias en las que se ha visto la posibilidad de reconocimientos de no al rencor y sí a la paz.¿Usted va a ser el ministro de a pie que va a buscar esa pacificación?Yo diría que De la Calle (Humberto) está en la mesa y yo estoy en la calle, quiere decir que la búsqueda de la paz no solamente implica hablar con las Farc, hay unos temas que tenemos que asumirlos y que hoy no están en la mesa, como el de la ruralidad, pero por fuera -afortunadamente para nosotros- el Estado prepara una reforma muy profunda y lo que se está impulsando es fundamental, lo que habla el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, de restitución de tierras es fundamental; empoderar una tesis de derechos para que la gente se apropie de ellos es clave. Creo que esto no son solamente los diálogos que nos conducen a la paz sino lograr que los derechos sociales fundamentales se puedan asumir como derecho a la propia gente. En eso estoy.¿Cómo evitar que luego del proceso de reincorporación de los guerrilleros, éstos vuelvan al monte por posibles incumplimientos del Estado?Es evidente que esta experiencia tiene dos elementos nuevos. Un marco para la paz y lo que podría llamar justicia transicional, que no se había dado. Afortunadamente ese marco nos va a ayudar mucho, porque el Congreso logró establecer un techo muy importante para ese tema de la justicia transicional. Segundo, haber tocado el tema por la vía de la tierra, la ruralidad que ha sido el tema de las Farc nos va a permitir que ese escenario sea de incorporación muy seria en materia de la insurgencia.¿Cómo manejar a los terratenientes que son dueños de muchas hectáreas y que no quieren la reforma que viene?Esa es la discusión, hasta dónde el Estado está dispuesto a ceder. La historia de la guerra en Colombia está ligada a dos temas: Frente Nacional que hoy no existe, y el tema de la tierra, que es una deuda social supremamente importante. No solo el tema es de terratenientes, esta no es una discusión de expropiar por expropiar, lo más importante es recuperar la legalidad donde ha existido ilegalidad y si hay gente que se ha apoderado de la tierra a costa de violencia se deberán someter, pero quienes están en la legalidad no tienen por qué temer. Lo fundamental es los que están en la ilegalidad y quienes no puedan demostrar que la propiedad de sus predios ha sido fruto del trabajo, sino de la presión de sectores más frágiles del sector rural, deberán sufrir todo el rigor de la ley.¿Este proceso tiene una agenda más definida que la que se ha trabajado en anteriores procesos?Lo que nosotros no podemos es hacer una impugnación per se al Caguán, porque estamos tratando de construir sobre lo construido y en el proceso no se puede llegar a lo de esa época, cuando se buscó durante tres años, en una zona de despeje, cómo se hacía la agenda, qué veeduría establecía la tregua; ahora el tema es mucho más preciso. La agenda está en dos puntos, uno el narcotráfico y lo que se puede avanzar en este tema de erradicación de cultivos, víctimas y tierras; y en segundo lugar, es consecuencia de lo otro que es la participación en política y lo que significa el fin del conflicto. Entonces, ¿que es lo clave?Aquí no nos estamos jugando ni lo divino ni lo humano, no es lo que quieren o quiero; el Gobierno le apuesta a que haya una agenda con quienes están en deuda con la gente sobre todo en el tema de salud, que el Ministro va a tomar de una manera muy proactiva, a pesar de que hay avances en ese tema.¿Hay que blindar el proceso para evitar que muchas personas se quieran meter en él y con ello lograr protagonismos?Ha quedado claro, esto es Gobierno, la mesa liderada por el doctor Humberto de la Calle y los demás y del otro lado las Farc. Es inevitable que la gente opine, participe, discuta, pero en la mesa sólo deben estar esos dos bandos. Lo más importante es analizar la agenda.¿Hubo tregua o firma de la paz entre usted y el vicepresidente Angelino Garzón?Es que nosotros no tuvimos conflicto nunca. Algunos salieron a decir eso, pero nada, la prueba es que hemos estado con el equipo y en permanente comunicación. Los garzones unidos no es un simple eslógan y Angelino tiene una historia ligada a la paz, segundo es ligado al conocimiento de los movimientos sociales y tercero está dando un ejemplo de estoicismo y valentía en esta realidad tan dura que ha vivido. Creo que lo que hay es reafirmar una relación y no confirmar paz ni treguas, porque nunca hemos estado en nivel de conflicto.¿Van a trabajar de la mano en este proyecto del Gobierno?Lo que él considere, soy nombrado y trabajaré en esta etapa con mi jefe directo que es el presidente Santos.

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