Marihuanódromo, ¿una solución real al consumo?

Febrero 01, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
La experiencia de un anestesiólogo con la marihuana medicinal

El pasado martes, el alcalde del Municipio de Tuluá, Gustavo Adolfo Vélez Román, planteó la posibilidad de construír un espacio destinado al consumo público de marihuana, que llamó 'Marihuanódromo', idea que surgió a raíz del endurecimiento de la prohibición al consumo de sustancias psicoactivas por parte del nuevo Código Nacional de Policía.

El proyecto del Alcalde no tardó en levantar polémica, por la facilitación del Estado al consumo de drogas, que va más allá de lo que está dispuesto en la Ley sobre la libertad del uso recreativo y el porte de la dósis personal (20 gramos).

De acuerdo con la norma, los ciudadanos se verían expuestos a una sanción económica por consumir bebidas embriagantes y sustancias alucinógenas en lugares públicos, por lo que sólo podrían hacerlo en sus espacios privados.

Para algunos, esta medida es meramente coercitiva y no tendría resultados positivos en los asuntos de salud pública. Para otros, el uso de productos nocivos no debe realizarse en parques, calles y sitios públicos en general, y mucho menos se deben promover lugares por parte del Estado para ello.

En esta última posición se encuentra el toxicólogo de la Secretaría de Salud de Cali, Jorge Quiñones, quien tilda la idea del 'Marihuanódromo' como "irrealizable" y "descabellada", pues para él este "sería un ejemplo de destrucción y de nihilismo, y es un mal mensaje para la juventud,  a la que hay que proteger del consumo de alucinógenos, pues está comprobado el carácter dañino que tienen estos en edades tempranas, en el rendimiento de los niños en los colegios y en las expectativas de vida que se crean alrededor de las drogas".

Además, Quiñones defiende que el Estado "no debe hacer uso de un recurso público y un espacio de la ciudadanía para promover una actividad nociva".

En una línea similar se declaró la gobernadora vallecaucana Dilian Francisca Toro, quien aceptó la "autonomía del Alcalde de Tuluá", pero aseveró que no está de acuerdo con su propuesta y que "para poder tratar a las personas que están sumidas en el consumo de alucinógenos hay que rehabilitarlas, pues es un problema de salud pública, y por eso se tiene que hacer un trabajo arduo de prevención y promoción de la salud, evitando que los jóvenes entren a esta problemática".

Adelantó también la mandataria local que desde la Gobernación se llevan a cabo programas de prevención a las drogas desde temprana edad en conjunto con la Organización para las Naciones Unidas y la Policía Nacional.

La preocupación del toxicógolo Quiñones y la Gobernadora del Valle, la comparten algunos ciudadanos, que entienden que los niños, niñas y jóvenes son los más vulnerables a entrar en el espectro de las drogas.

Julián Andrés Sánchez, usuario de Facebook de El País, comentó sobre la polémica propuesta: "No quiero imaginar a los niños pidiendo permiso para ir al Marihuanódromo pues ya van a crecer viéndolo día tras día, ¡como si fuera algo normal! Más vale que usen ese dinero en invertir en instalaciones para diferentes áreas del deporte".

De hecho, un estudio realizado en el 2016 por los diarios The Guardian y The Huffington Post, señaló que en el mundo el 58% de los consumidores de drogas son menores de 24 años de edad. Y un 35% tienen entre 25 y 35 años de edad.

 

Consumo de drogas por edad en ColombiaCreate pie charts

 

La investigación también arrojó que la marihuana es la segunda droga de mayor consumo internacional, después del alcohol.

Sin embargo, hay quienes ven las medidas legales como improductivas, por no plantear soluciones a un asunto de salud pública y obligar a los consumidores simplemente a esconderse o aislarse para desarrollar su libre albeldrío.

Al menos así lo asegura Fernando Henao, editor de la revista colombo-chilena Weeds (publicación especializada en temas de consumo de marihuana): "Los consumidores generalmente no pueden fumar en sus casas porque tienen problemas con sus familias, y si lo hacen en los parques también generan molestias. Al final termina siendo como un estigma social y les toca ir donde nadie los vea, como si estuvieran cometiendo un delito. Si hay medidas coercitivas para las libertades de las personas, asímismo debe haber una creación de espacios para estas, que son sujetos de derechos".

Henao sí ve favorable la figura del 'Marihuanódromo' y asegura que "es importante que se aprovechen estos espacios para realizar campañas de prevención de riesgos asociados al consumo. Sería también una oportunidad para darle un nuevo enfoque a la lucha contra las drogas a partir de la prevención y la reducción de los riesgos asociados al consumo, en vez de medidas coercitivas, más bien educando".

Cercano al punto de vista de Henao se encuentra Víctor Javier Ramos, usuario de Facebook de El País, quien también ve en el 'Marihuanódromo' una posible medida contra el microtráfico: "El problema más grave de la marihuana en Colombia no es el consumo, es la red de distribución detrás de todo eso, el microtráfico, las bandas delincuenciales que la cultivan, la venden y matan por defender el territorio. Si el estado controla el mercado, le quitan el negocio a los delincuentes, por lo cual me parece una medida muy interesante".

De acuerdo con el uso del espacio público para el consumo recreativo y "no problemático" de la marihuana, pero en contra del llamado 'Marihuanódromo' se encuentra la antropóloga Inge Valencia, especialista en políticas públicas y uso de drogas, para quien la habilitación de un espacio especial para los consumidores "implicaría obligar a esas personas, que no necesariamente tienen que ser problemáticas, a que se aislen de la vida pública y mientras la gente haga uso recreativo no problemático no tiene porqué aislarse, porque entonces en la misma línea tendríamos que hacer alcoholódromos, cocaolódromos, y lugares para otra cantidad de sustancias nocivas".

Para Valencia, el "prohibicionismo no disminuye el consumo de drogas", por lo que critica fuertemente el Código de Policía: "No creo que un Código que viola derechos que ya estan establecidos vaya a disminuir el consumo. Nuestras tasas de consumo se han ampliado en los últimos años, ya no somos sólo un país solamente productor sino en gran manera consumidor y eso significa que las medidas que se tomen tienen que ir más allá de la prohibición. El prohibicionismo no resuelve el problema de las drogas".

Las medidas que pueda tomar el Alcalde de Tuluá y la materialización del 'Marihuanódromo' aún son inciertas. Lo que sí es evidente es la existencia de un profundo debate sobre el consumo de drogas como la marihuana en Colombia y el enfrentamiento constante entre los derechos de los consumidores y la regulación del uso del espacio público.

Además, las nuevas sanciones que impone el Código de Policía a quienes usen alucinógenos y bebidas embriagantes en lugares públicos podrían verse en contravía con las intenciones lideradas, incluso por el Gobierno Nacional, de cambiar el enfoque prohibicionista en la lucha contra las drogas a nivel internacional.

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