“Los políticos, en general, son muy malas personas”

Abril 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal

Mauricio Gómez Escobar cuenta por qué abandonó la pintura y regresó al periodismo. Y por qué, a pesar de la tradición política de su familia, no le interesó esa actividad.

Hace mucho más de una década declaró tajantemente: “Mi vida como periodista terminó por convertirse en una rutina de computador y teléfono de diez horas diarias. Me di cuenta de que no podía seguir enchufado a lo que los americanos llaman ‘the system’, o sea, el computador. Mi historia de amor con el periodismo y con la CNN había muerto. Ese día me compré una caja de crayolas. Fui a casa y dibujé unos platos. Entonces apareció un nuevo horizonte en mi vida”.Su padre también dibujaba. Especialmente caballos. Y lo hacía bien. Se llamaba Álvaro Gómez y llenó la historia política del país, desde la militancia conservadora, por seis décadas. Pero su colosal influencia política, que se remontaba hasta Laureano Gómez, Presidente de la República, no logró ni mellar la coraza que revestía el corazón de sus tres hijos: Mauricio, María Mercedes y Álvaro José Gómez Escobar, contra la seducción de la fama y el poder. Consecuencia, tal vez, de haber estado bajo la lupa implacable de la opinión pública por tres generaciones.Abogado de la Javeriana, Mauricio se dedicó al periodismo a partir de las páginas de ‘El Siglo’, periódico que dirigía su padre, hasta llegar, muchos años después, doblado por el peso de sus innumerables preseas periodísticas, a la dirección del noticiero de Tv. 24 Horas. El fuego y las amenazas cruzadas que campean radiantes e impunes por este país, lo obligaron a salir. En Atlanta trabajó en la CNN pero, unos años después, París se lo arrebató para el arte.Una década fue suficiente y hoy está de nuevo en las trincheras de un periodismo que conservaba en la médula y que lo llevó al noticiero de Yamid Amat. Mauricio Gómez ha realizado una investigación exhaustiva sobre el escandaloso robo de las regalías en los departamentos colombianos que fueron premiados con hidrocarburos, carbón y otros minerales. Un trabajo notable sobre la corrupción que, a grandes dentelladas, se devora, implacable, el país.Es tenaz lo que le están haciendo al país las mutinacionales del carbón.Así es. El Cesar es muy extenso: 80.000 hectáreas, y en las minas ya hay huecos colosales, de 250 metros de profundidad. Eso corta todas las corrientes subterráneas de agua. Están secando y desviando los ríos y para mayor escándalo, descubrimos que en este momento todo el Cesar está pedido para explotaciones de carbón y níquel. Este es un país donde niegan solamente el 3% de las licencias ambientales.¿Cómo puede entonces beneficiarse el país de esos recursos?La minería tiene que tener un límite. No se puede volver el país una sola mina porque, al ritmo que va la cosa, en el Cesar -donde están sacando 37 millones de toneladas de carbón al año y dentro de cinco sacarán 80 millones - no va a quedar nada y el departamento estará completamente condenado. ¿La gente del Cesar qué dice?Nada. Hay una gran apatía frente al tema carbonero, como la hay en Santa Marta por donde sacan el carbón. Se tiraron esas playas, porque no se les exigió a los carboneros sacar el material por un puerto de embarque directo, en el que el carbón va por entre un tubo a la cisterna del barco para evitar el polvillo que lo contamina todo.¿Por qué los anteriores gobiernos han sido tan laxos?Por el afán de atraer inversión, y por negligencia y por corrupción. Pero eso no le importa a nadie en Santa Marta. Es increíble la apatía de una sociedad, que debería hacer manifestaciones permanentes para obstaculizar el paso de los trenes de carga, hasta que les arreglen ese despropósito que les contamina el aire, las playas, el agua y el mar.¿Qué se puede esperar ahora con la “locomotora” minera de Santos y el auge de la minería: oro, níquel. Coltán, petróleo, además del carbón?La minería en general no ha sido planificada ni bien manejada. Un ejemplo reciente es que hicieron el oleoducto de los Llanos para llevar el petróleo del Meta a Casanare y, como siguen encontrando petróleo, ya se les quedó chiquito. En Pacific Rubiales transportan el crudo en camiones que deben dar unos vueltonones absurdos y a Villavicencio, le toca aguantar el tráfico de cientos de carro-tanques con menoscabo de las vías, accidentes y puentes deteriorados.¿Cuándo va a parar esto?Nadie lo sabe porque Ingeominas sigue dándole licencia a todo el mundo y otorgando licencias ambientales inclusive en Parques Nacionales y en Reservas Forestales. El año pasado se entregaron 14 licencias en esos parques.Y como si fuera poco, hay enormes exenciones tributarias para las compañías explotadoras.El país debería recibir unos seis billones y medio de pesos anuales de regalías en total, pero a las multinacionales les rebajan una suma equivalente a 3.5 billones. Pregunto: ¿Por tres billones dejaremos que la minería convierta al país en un desierto? ¿Cómo ve la actual Ley de Regalías que tanta polémica ha desatado?Resulta injusto que regiones muy poco pobladas reciban el grueso de las regalías. Por ejemplo, Casanare recibe el 24% de las regalías del país (casi la cuarta parte) y tiene menos del 1% de la población, de modo que ahí hay algo que no cuadra. Las regalías se convirtieron en una piñata. Chiriguaná, en el Cesar, para mencionar un caso, antes tenía un presupuesto de $800 millones al año y cuando apareció el carbón se le multiplicó hasta los $81.000 millones de hoy. Los alcaldes a los que les llega todo ese dinero son los primeros empleadores de la región, de modo que todo el mundo tiene que arrodillárseles a esos “emperadores”, así sean unos ladrones, para que les arrojen algunas migajas.Pero no pueden haberse robado todas las regalías.Es cierto que parte ha servido para afiliar a la gente a la salud y para mejorar en algo la educación. En el Meta han utilizado una parte para instalar modernos aparatos para exámenes médicos y radiografías en poblaciones como La Macarena o Granada, muy retiradas, y han implementado un sistema de Telemedicina para hacer consulta, diagnóstico y tratamiento, lo que significa un ahorro en costos y una gran inmediatez.¿Es el Meta una región promisoria?De los que he visitado, es el que veo con mejor futuro, porque aparte de lo anterior, han logrado recuperar una tierra pobre para la agricultura, adoptando sistemas de rotación de cultivos y sembrando grandes extensiones de maíz y de sorgo, entre otros. Grandes empresas del Valle como Manuelita y Riopaila, se están interesando en las tierras del Llano para extender sus cultivos. Hay miles de kilómetros cuadrados aprovechables.En el país hay un escandaloso porcentaje de municipios sin acueducto ni agua potable, ¿cómo está el tema en departamentos que reciben regalías?Gravísimo. En La Guajira no hay un solo acueducto. En Riohacha hay sectores a los que les llega el agua cada tres semanas. En Córdoba sólo el 52% tiene acueducto y el 24%, alcantarillado. Algo similar pasa en toda la costa. ¿Cómo se roban las regalías?Con un método muy simple: lo importante no es la obra sino el contrato, allí está el ‘quid’. Lo importante es firmar rápido porque hay un desembolso que viola casi siempre los topes establecidos del 20%, y se convierte en el 80%. Obtenido el anticipo, el contratista alega sobrecostos y pide reajustes, una disculpa para dejar la obra abandonada y alzarse con la plata.Deme un ejemplo escandaloso de los tantos que ha encontrado.Cuando llueve, en Neiva quitan el agua porque como las bocatomas de las que se nutre el acueducto se rebosan de palos y de mugre, el agua llega revolcada, no potable. Iniciaron un gran reservorio cuyo presupuesto era de $30.000 millones: 10.000 de la nación, 10.000 del municipio y 10.000 del departamento. A media marcha el constructor dijo que le faltaban 10.000 millones y como no se los dieron, rompió unilateralmente el contrato, paró las obras en marzo del año pasado y así quedó la obra, sin dolientes.Entiendo que hasta ahora el caso mas dramático y alarmante es Córdoba.Córdoba me pareció el fin del mundo. Es un departamento en el que no hay ninguna legalidad, en donde los que están a cargo de la operación de “sacar la mercancía”, que es como la llaman, del Nudo de Paramillo hasta los manglares en Córdoba o el Golfo de Urabá, son los mismos antiguos paras que defienden eso a sangre y fuego y por lo tanto las cifras de homicidios son horripilantes. Esa operación da para pagarle a todo el mundo. Se dice que también el Ejército y la Policía, están en la jugada. La clase política está completamente entregada.¿Dizque también le están metiendo golazos impresionantes al Sisbén?En el Sisbén está colada una cantidad impresionante de gente y las finanzas del sistema de salud, que están muy mal, se van a reventar un día. Por ejemplo, Yopal es considerada la ciudad más bancarizada de Colombia. ¿Eso qué quiere decir? Que el 75% de los adultos tienen al menos una cuenta de ahorros, el porcentaje más alto del país, incluyendo a Bogotá. Pero al mismo tiempo el 91% de la población está en el Sisbén 1 y 2. Ahí está la prueba. Se están robando el país por los cuatro costados.Al Estado lo ordeñan desde los paramilitares que no dejaron las armas pero que cobran su sueldo de desmovilizados. Un delincuente en Córdoba, que se desmovilizó falsamente en 2005, recibe, desde esa época, ayuda del gobierno. Va cinco días a los cursos que les dictan y el resto del tiempo está delinquiendo. Me dijo que eso pasa con muchísimos de sus compañeros. Hay miles de colados también entre los desplazados y entre los afiliados a la salud. Antes no se ha quebrado el Estado con todo el mundo colándose y ordeñando la vaca sin ningún control.¿Cómo funciona el cartel de abogados que ha denunciado?En muchos departamentos (en Córdoba es mucho más visible ) hay un carrusel de abogados y de jueces que embargan las regalías -aunque por ley no se pueden embargar- y sólo el mismo juez puede levantar el embargo. Entonces pasa, por ejemplo, que un pueblo muy pobre como Ciénaga de Oro, en Córdoba, tiene un déficit de $47.000 millones y les está debiendo a los pensionados y a sus empleados, sueldos desde hace 12, 14 y 18 meses. Los abogados, amangualados con los jueces, meten una demanda pero no la mueven mucho para que los intereses crezcan y crezcan. El resultado es que están pagando ¡cesantías con 12 y 15 años de retroactividad! La corrupción es rampante y sobrepasa la acción de Fiscalía, Procuraduría y Contraloría. Tanto, que un tipo en la costa me dijo “¡No, hombe!, esas ya no son ná, aquí las llamamos ‘asutadurías’, porque investigación que abren investigación que se cae”.¿Qué más le llamó la atención?Decenas de casos porque a cualquier sitio que uno va, están a flor de piel las irregularidades. En Valledupar hay un montón de casas de ex concejales y ex alcaldes, una cancha de tenis, el Club Valledupar, las instalaciones del Ejército, el Parque de la Leyenda Vallenata, etc, construídos todos dentro de la Reserva Forestal. Pregunté: ¿cómo es posible si la ley no lo permite? Mi interlocutor me contestó con toda la cachaza del mundo: “Ej que tú sabe, cuadro, aquí esa ley, no pegó”. Risa.Bueno, ¿porqué abandonó la pintura?Por cuenta de Yamid Amat. Yo pensé que iba a poder trabajar en las mañanas con él y en las tardes en la pintura, pero periodismo y pintura son profesiones de tiempo completo.Me pregunto si, tanta corrupción y desgreño no lo saturan.Vamos a ver qué tanto aguanto, pero para mí ha sido extraordinario conocer regiones de un país que no es el que tenía en la cabeza, porque entre el 85% y el 90% de la gente es de estratos 1 y 2. Esa es Colombia. Ahí es donde la gente nace, lucha y se muere. Lo demás son unas distracciones minúsculas que uno ve por aquí y por allá.¿Ha identificado las afiliaciones políticas de los alcaldes corruptos?Nunca pregunto por ella pues me parece que hay que medir a todo el mundo con el mismo rasero. No me interesa la política y no quiero prejuzgar porque una persona pertenezca a un partido o a otro. A propósito de política, es curioso que ni usted ni sus dos hermanos, hijos y nietos de animales políticos como Laureano y Álvaro Gómez, hayan seguido sus pasos.Por lo que vi a lo largo de mi vida concluí que los políticos son, en general, muy malas personas. Que no vale trabajar por una creencia política con fundamentos porque la mayoría son unas veletas, y que el resultado de las elecciones es el que determina para dónde irán.¿Su padre era consciente de eso?¡Le daban unas tundas! Alguna vez dijo en una derrota: “¡Ganamos!”. Pero… ¿cómo así papá, si quedamos, tres a uno? Y él: “Ganamos porque mañana no tenemos que pedir puestos y podemos seguir diciendo lo que estábamos diciendo hoy”. ¿Qué siente, con la perspectiva de los años, frente al hecho de que, a pesar de que su padre tuvo siempre un estatus de ex-presidente, nunca hubiera ganado una elección presidencial?Si hubiera ganado, hubiera tenido que enfrentar una situación muy difícil porque se habría presentado una gran división en el país. Él no hubiera ganado por una amplia mayoría y hubiera tenido una enorme oposición. Eso habría hecho muy difícil su gobierno. Mucha gente se lamentó fue después, cuando lo mataron. ¿Por qué cree que este país que todo lo perdona, lo tapa o lo olvida, tuviera tan grandes sectores contra Álvaro Gómez?Es que la gran prensa colombiana, nunca estuvo de su lado. Yo creo que El Tiempo y El Espectador fueron enemigos totales de mi padre y cualquier idea la deformaban o la caricaturizaban. ¿Por qué lo asesinaron?No fue por dar clases en la Universidad, sino por estar pidiéndole la renuncia a un presidente que había sido financiado por el narcotráfico. No hay otra razón. ¿Se acaba de cumplir el décimo quinto aniversario del asesinato y no se sabe nada?Se sabe mucho pero la Fiscalía no va a avanzar la investigación y menos ahora.¿Por qué?Cuando uno ve la investigación, o mejor, la no investigación, se da cuenta de que llevamos 15 años del asesinato y de que ha habido alrededor de 22 fiscales, lo cual eso quiere decir que cada vez que un fiscal conoce el caso, lo quitan. Al fiscal que lleva hoy el caso de mi padre la nueva fiscal le quitó el ayudante, y tiene muchos otros casos, lo que conviene a la no investigación, porque eso permitirá la prescripción dentro de 5 años. En ese caso hay toda clase de irregularidades.¿Como cuáles?Pruebas que nunca se llevaron a cabo, páginas del expediente que se han perdido, el informe de balística que desapareció y hoy no se sabe con qué balas lo mataron. Es una vergüenza que en una investigación de la que son responsables todos los fiscales que han pasado por ahí, se le esté jugando a la prescripción. Dentro de cinco años quedará impune.Ha pasado con los crímenes de Gaitán, Galán y muchos otros…Pero es que aquí sí hay pistas. No estamos en el completo limbo. Hay testigos que han dicho quiénes son los que llevaron la razón a los sicarios y de dónde vino el mensaje. La investigación no avanza porque hay unos intereses ya creados en la Fiscalía, que son más fuertes que cualquier intento de mover la investigación.

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